El color de la diversión y del budismo.
Exótico y llamativo, pero subestimado.
¿Cuántos naranjas conoce usted? 45 tonos de naranja
- En todas partes más naranja del que se ve: el color subestimado
- El color exótico
- El color lleno de sabor
- El color de la diversión y de la sociabilidad
- El color de lo impertinente y de la mala publicidad
- Inadecuado, pero poco convencional
- El color del peligro
- El “tipo otoño”
- La intensificación del amarillo
- El color de la transformación y del budismo
- La diversidad de colores Fignaranjas en la India
- El color de los Orange y de los protestantes
¿Cuántos naranjas conoce usted? 45 tonos de naranja
Muchos de los colores Figde la tierra, como el “siena natural”, que contamos entre los tonos marrones, pueden contarse entre los naranjas. Incluso tonos rojos, como el rojo escarlata pueden considerarse tonos anaranjados por su alto contenido de amarillo. El artista lo sabe: junto a un rojo azulado, un rojo con una pizca de amarillo parece siempre naranja, y ese mismo rojo, con su poco de amarillo, parece, junto al amarillo, un rojo puro.
Nombres del naranja en el lenguaje ordinario y en el de los pintores:
Albaricoque Amarillo azafrán Amarillo caléndula Amarillo camello Amarillo curry Amarillo indio Amarillo Orange Amarillo Sahara Color de la naranja Color de zanahoria Color flamenco Color mandarina Color melocotón Color salmón Color teja Colores Figde peces Minio Naranja amarillento Naranja cinabrio Naranja de cadmio Naranja de cromo Naranja dorado Naranja fuerte Naranja melón Naranja pálido Naranja pastel Naranja persa Naranja puro Naranja sólido Ocre amarillo Ocre claro Ocre dorado Ocre rojo Pardo anaranjado Rojo anaranjado Rojo cangrejo Rojo cobre Rojo coral Rojo escarlata Rojo gamba Rojo ladrillo Rojo langosta Rojo zorro Sanguina Siena natural
1. En todas partes más naranja del que se ve: el color subestimado
El 3% de las mujeres y el 2% de los hombres nombran el naranja como su color preferido. Mayor es el rechazo: el 9% de las mujeres y el 6% de los hombres señalan el naranja como “el color que menos me gusta”. (El naranja ha ganado claramente predilección en los últimos años, pues en 1988 el 14% de las mujeres y el 9% de los hombres lo nombraron como el color que menos les gustaba.)
El naranja tiene un papel secundario en nuestro pensamiento y en nuestro simbolismo. Pensamos en el rojo o en el amarillo antes que en el anaranjado y por eso hay muy pocos conceptos respecto a los cuales el naranja sea el color más nombrado.
El rojo y el amarillo, de los que resulta el naranja, tienen muchas oposiciones en su simbolismo. El naranja muestra a menudo el verdadero carácter de un sentimiento, pues el naranja une los opuestos rojo y amarillo, y refuerza lo que les es común.
El naranja, cuyo nombre procede del de un fruto en otros tiempos exótico, ha quedado como un color exótico. Su nombre es tan extraordinario, que no hay palabra alemana ni palabra inglesa que rimen con orange. Y lingüísticamente el color es tan extraño, que muchos piensan que el nombre “naranja” no puede tener un significado pleno sin añadidos explicativos; por eso se dice “de un naranja tal o cual” o “rojo anaranjado”.
Las cosas pueden ser negras, muy negras o negrísimas, o ser del blanco más blanco, pero no hay ninguna gradación de naranja. El naranja es aquí ejemplo insuperable de carácter proteico.
La singularidad del naranja altera nuestra percepción. A nuestro alrededor vemos menos naranjas de los que realmente hay. Hablamos del rojo del atardecer, aunque sería más exacto hablar de naranja, y lo mismo respecto del amanecer. Hablamos de cabellos rojos, zorros rojos o gatos rojos, pero estos rojos son en realidad anaranjados. También decimos que un metal está “al rojo” o que el hierro fundido es rojo, cuando el verdadero color es aquí el naranja. Y los peces dorados no son dorados, sino anaranjados. El tigre es negro y anaranjado, y el zorro es anaranjado. Y los orangutanes jóvenes. Y el pico del mirlo macho.
Las tejas de nuestros tejados son más anaranjadas que rojas. ¿Y qué es más claramente naranja que la zanahoria, aunque digamos que su color es, como el de la sustancia llamada caroteno, rojo naranja? Los pelirrojos son propiamente pelinaranjas. Van Gogh se autorretrató con el pelo de color naranja.
Por todas partes hay naranjas; sólo hay que aprender a verlos.
2. El color exótico
Antes de que Europa conociera las naranjas, no existía el color naranja. Es inútil buscar una referencia a este color en libros antiguos. Todavía Goethe lo llamaba Gelbrot, esto es, “rojo amarillento”.
La naranja es originaria de la India; nareng se llama allí. De la India pasó a Arabia, donde se llamó narang. Luego, los cruzados la trajeron a Europa. Cuando empezaron a cultivarse naranjas en Francia, los franceses transformaron narang en orange —con lo que el nombre del fruto tomaba reflejos dorados, pues oro en francés es or.
El naranjo es un árbol extraordinario; puede tener a la vez flores y frutos, y por eso fue símbolo de fertilidad. Desde que las novias se casan de blanco, el azahar, la blanca, pequeña como perla, e intensamente aromática flor del naranjo es la preferida para las coronas y ramos nupciales.
Hay también otra naranja procedente de China. Su nombre alemán es Apfelsine, que significa “manzana de China”; quizá provenga este nombre de la combinación de las palabras inglesas apple, manzana, y sin, pecado —¿sería la Apfelsine la manzana que Adán y Eva comieron en el Edén?
Las naranjas corrientes tienen pepitas, y su sabor es algo amargo, por lo que son ideales para hacer mermelada. Las chinas son dulces y no tienen pepitas. Pero la diferencia entre unas y otras está ya olvidada desde que se cultivan naranjas dulces y sin pepitas.
A las naranjas se las llamó en otros tiempos “manzanas del paraíso”. En pinturas antiguas aparecen a menudo los frutos del árbol de la ciencia representados como naranjas —no se quería que se vieran las muy familiares manzanas como frutos que traen desgracias. También la mandarina procede de China. Como su color es el mismo que el de los trajes de los funcionarios chinos —los mandarines—, los portugueses les pusieron, irrespetuosamente, el mismo nombre. Poner el mismo nombre a un ministro y a una fruta, demuestra lo extraño que era para los europeos el color naranja.
3. El color lleno de sabor
- Lo gustoso: naranja, 20% · oro, 16% · rojo, 16% · verde, 14%
- Lo aromático: naranja, 27% · verde, 22% · marrón, 14% · amarillo, 12%
El naranja es el color con más aromas. El rojo es dulce, el amarillo es ácido, y las salsas agridulces de la cocina asiática son en su mayoría de color naranja. Muchas cosas que comemos son anaranjadas: albaricoques, melocotones, mangos, nísperos, zanahorias, copos de maíz, aliños de ensaladas, langostinos, salmón, langosta, caviar rojo, salchichas vienesas; también son comestibles las luminosas flores anaranjadas de la capuchina y del calabacín. Muchos quesos tienen una corteza de color rojo naranja o amarillo naranja. Todo lo rebozado o asado, que cuando está en su punto decimos que está “dorado”, es naranja. Un pollo cocinado con pimentón y curry es naranja. Y naturalmente lo es también lo cocinado con azafrán, como la bullabesa francesa.
Cuando bebemos una bebida de color naranja, al principio creemos que sabrá a naranja, aunque sea limonada coloreada. Pero esta confusión dura poco. Nuestras experiencias con el naranja son variadas, y aunque nadie espera que el salmón ahumado sepa a naranja, siempre esperamos que las cosas de color naranja sepan bien.
4. El color de la diversión y de la sociabilidad
- La diversión: naranja, 18% · amarillo, 18% · rojo, 15% · azul, 12% · verde, 11%
- La sociabilidad: naranja, 20% · amarillo, 19% · verde, 16% · azul, 13% · dorado, 8%
- Lo alegre: amarillo, 30% · naranja, 28% · rojo, 16%
Color de la diversión, de la sociabilidad y de lo alegre; éste es el lado fuerte del naranja. El rojo y el amarillo separados contrastan demasiado entre sí para que puedan asociarse a la diversión en buena compañía, mientras que el naranja une y armoniza; sin él no hay diversión.
El naranja es complementario del azul. El azul es el color de lo espiritual, de la reflexión y la calma, y su polo opuesto, el naranja, representa las cualidades contrarias. Decía Van Gogh: “No hay naranja sin azul”; quería decir que el efecto del naranja es máximo cuando está rodeado de azul. Cuanto más intenso es un azul, es más oscuro. Cuanto más intenso es el naranja, más brillante es.
En el cuadro de Matisse El gozo de vivir → fig. 65, domina el acorde naranja-amarillo-rojo, y lo mismo en la representación abstracta del mismo sentimiento por Delaunay → fig. 66.
Epi, el bobo personaje de cómic de Barrio Sésamo, tiene naturalmente una cara de felpa anaranjada, a diferencia de la a menudo enfadada cara amarilla de Blas → fig. 64. Los payasos tienen el pelo naranja.
Dioniso, el que los romanos llamaban Baco, es el dios de la fertilidad, de la embriaguez y del vino; en suma: el dios de las diversiones mundanas. Dioniso viste de color naranja. En el culto de Baco no había sacerdotes, sino sacerdotisas, las llamadas bacantes. Llevaban vestimentas anaranjadas y coronas de laurel, y festejaban en ebrio éxtasis a su dios.
5. El color de lo llamativo y de la mala publicidad
- Lo llamativo: naranja, 18% · amarillo, 16% · violeta, 16% · rojo, 13% · rosa, 12%
Entre las pocas cosas en que a muchos se les ocurre primero pensar con relación al color naranja, está lo llamativo. Con este mismo sentido forma también parte de los acordes de → la extraversión y → la presuntuosidad, para las que se nombra el naranja junto al presuntuoso oro.
Naturalmente, el llamativo naranja era el color que menos agradaba a la estética de colores Figdecentes de la época de Goethe. Goethe llama al naranja “rojo amarillento”. A veces lo llama también “cinabrio” o “minio”, tal como lo llamaban los artistas de su época, o también “rojo escarlata”, que es un rojo con una pizca de amarillo. El “rojo amarillento” es para Goethe “el color en su máxima energía”, el que gusta a los niños, a los primitivos y a los bárbaros. Goethe escribe: “No es extraño que a los hombres enérgicos, sanos y rudos les guste especialmente este color. Se ha observado la predilección por el mismo en los pueblos salvajes. Y cuando los niños empiezan a pintar a su aire siempre agotan el cinabrio y el minio.”
Con toda seguridad, Goethe pensaba también en sí mismo cuando escribió: “También he conocido personas cultivadas que no podían soportar el encontrarse en un día gris con alguien vestido con casaca escarlata.” En la época de Goethe, la “casaca escarlata” era siempre la chaqueta de un uniforme: el encuentro con un policía o cualquier otro representante del Estado autoritario pudo despertar sentimientos poco agradables por motivos independientes del color.
Hace tiempo, muchos diseñadores publicitarios recurrían a lo llamativo ópticamente: hacían del naranja un color omnipresente. Las hojas publicitarias se imprimían sobre papel de color naranja, y cualquier texto publicitario se escribía con letras anaranjadas; con lo que cada vez más consumidores rechazaban esta publicidad que buscaba lo llamativo, se miraba maquinalmente por las dos caras las hojas anaranjadas y se tiraban a la basura sin leerlas. El naranja se convirtió así en el color de la publicidad no deseada.
Un raro ejemplo de buen diseño con el color naranja es la → fig. 62: en él se combina el color y la textura típicos de la cáscara de la naranja con la forma típica de la pera —un truco publicitario que vale la pena mirar dos veces.
6. Inadecuado, pero poco convencional
- Lo inadecuado / lo subjetivo: naranja, 20% · violeta, 20% · rosa, 14% · gris, 12% · marrón, 10%
- Lo frívolo / lo no convencional: violeta, 28% · naranja, 22% · amarillo, 11%
- Lo original: violeta, 23% · naranja, 19% · plata, 12% · oro, 10% · rosa, 9%
El naranja, color de la diversión, es el color que se toma menos en serio. Por eso no es color para artículos caros y de prestigio.
Bhagwan Shree Rajneesh, fundador de la secta Bhagwan, ordenaba a sus adeptos que vistieran de color naranja, pero el propio Bhagwan nunca vestía de naranja, sino siempre de blanco, como si fuese Dios. Aunque Bhagwan poseía un centenar de Rolls-Royces, ninguno era de color naranja. Un Rolls-Royce naranja sería una contradicción: este color haría ridículo el lujo del automóvil.
El naranja es el más inadecuado de todos los colores,Fig y esto tiene su base en la experiencia: durante decenios ha sido el color típico de los plásticos. Al comenzar la era del plástico, hacia 1970, los fabricantes estaban orgullosos de sus materiales artificiales, y como no hay ningún material natural naranja, este color se convirtió en el color típico de todos los plásticos. Entre los objetos de plástico, desde cubos hasta exprimidores de limones, no faltaban los de color naranja, y algunos eran a menudo exclusivamente anaranjados. Desde los destornilladores hasta las batidoras, todos tenían mangos o asas naranjas. Pero había un inconveniente: los compradores no podían elegirlos de otros colores.Fig Al principio, el naranja era el color de la vanguardia del diseño moderno, y con el tiempo ha pasado a ser el color identificador del diseño de ayer y de anteayer.
Quien desconoce la hostilidad que los publicitarios sienten hacia la investigación, cree ver, detrás de estas modas cromáticas, astutas estrategias comerciales. Pero la realidad es que los estrategas comerciales se imitan unos a otros, esperando cada uno que el otro haya investigado los deseos de los usuarios. El fin de la era anaranjada no llegó porque se supo que el comprador deseaba ver otros colores,Fig sino porque se demostró que los plásticos naranjas contienen colorantes muy tóxicos.
Como color de vestimenta, el naranja es de aquellos colores Figque, a diferencia del marrón o el gris, no se pueden llevar “naturalmente”. No es un color que, como el negro o el blanco, se pueda llevar sin riesgo en todo momento y ocasión. Quien viste de naranja, quiere llamar la atención. Por eso es éste el color de lo frívolo o de lo original.
7. El color del peligro
Los venenos se identifican con una calavera sobre fondo naranja. Las luces intermitentes de los automóviles son anaranjadas. El naranja más luminoso que puede verse es el de los atardeceres. El naranja es el color que más contrasta con el mar al margen de la luz que haya, por eso es el color de los botes, flotadores y chalecos salvavidas.
Naranjas son también los chalecos de seguridad de los trabajadores de las carreteras. Incluso los basureros alemanes visten de color naranja —en Francia llevan uniformes verdes, y en Estados Unidos blancos. En Francia se llama al ámbar de los semáforos feu orange —aunque es el mismo amarillo que en los demás países.
A pesar de las recomendaciones de los expertos en seguridad vial, nadie elige un coche anaranjado, un color bien visible en la oscuridad y en la niebla. Mientras el automóvil sea un objeto de prestigio, la seguridad será menos importante que la apariencia. Un coche negro parece más caro que otro anaranjado, pero, en realidad, la pintura anaranjada es más cara que la negra porque los colorantes que necesita son mucho más caros que los negros.
8. El “tipo otoño”
Las prendas de vestir de color naranja se ven más en mujeres que en hombres, aunque a pocas mujeres les sienten bien. El naranja es un color presente en la moda veraniega, especialmente adecuado para mujeres de piel oscura o bronceada. En las de piel clara, el anaranjado resalta sobre la persona que lo lleva, que parece quedar en segundo plano.
En general sólo hay un tipo de mujer al que el naranja sienta de forma óptima, y es el llamado “tipo otoño” en el esquema de Jackson → Rosa 12. Al “tipo otoño” pertenecen aquellas cuya piel es de un tono naranja-dorado —incluso sin haberse bronceado al sol. Es difícil determinar el tono de la piel, y en todo caso sólo puede hacerse con luz natural. Las prendas que mejor sientan a los tipos “otoño” son las de tonos naranjas y marrones, pues estos colores Figsubrayan el tono natural, naranja-dorado, de su piel.
Como en Alemania son muy apreciadas las prendas marrones, muchas alemanas creen pertenecer al “tipo otoño”, pero la verdad es que este tipo es muy infrecuente. A él pertenecen Sofía Loren y Sarah Ferguson, duquesa de York. La duquesa es una auténtica “personalidad anaranjada”: su cabello es rojo naranja, sus pecas son anaranjadas, y su divertida manera de ser es anaranjada. Nunca ofrece mejor aspecto que cuando viste de color naranja.
Solamente aquellas personas a quienes el anaranjado sienta francamente bien son del tipo “otoño”. El mejor test, según Jackson, es que son del tipo “otoño” si les quedan bien los labios pintados de naranja.
9. La intensificación del amarillo
- La extraversión: rojo, 27% · naranja, 19% · amarillo, 19% · oro, 10% · violeta, 8%
- La actividad: rojo, 25% · naranja, 18% · amarillo, 18% · verde, 15%
- La cercanía: rojo, 28% · naranja, 12% · amarillo, 12% · verde, 10%
El naranja está situado entre el rojo y el amarillo cuando se trata de sentimientos capaces de aumentar. La actividad puede ser amarilla cuando es ligera y serena, anaranjada cuando en ella hay inquietud, y roja cuando es intensa y enérgica.
El acorde amarillo-naranja-rojo es el acorde cromático de una intensificación. El aspecto dinámico del naranja es su aspiración al rojo. El rojo representa la culminación; el naranja, la transición al estado culminante. El naranja entra también en el acorde de → la excitación y la pasión.
Y el anaranjado es resultado de la combinación de la luz y el calor. Por eso crea un clima agradable en los espacios habitados. Su claridad no es tan hiriente como la del amarillo, y su temperatura no es tan sofocante como la del rojo. El naranja ilumina y calienta: la mezcla ideal para alegrar cuerpo y espíritu. Mezclado con blanco o matizado con marrón, el naranja pierde algo de su fuerza, pero nunca su calor. El naranja es un color femenino, pero aspira al rojo masculino.
10. El color de la transformación y del budismo
En China, el amarillo es el color de la perfección, el color de todas las cualidades nobles; el rojo es el color de la felicidad y del poder; y el naranja no se limita a estar entre la perfección y la felicidad, sino que tiene un significado propio y fundamental: es el color de la transformación.
En China y en la India, el nombre del color naranja no es el de la fruta sino el del azafrán, el colorante naranja que produce la “reina de las plantas” → Amarillo 11.
La idea de transformación constituye uno de los principios fundamentales del confucianismo, la antigua religión china. Es ésta una religión sin iglesias y sin sacerdotes, y su jefe supremo es el emperador. El poder terrenal y el poder espiritual están unidos, por lo que el confucianismo está orientado por igual hacia la vida en la tierra y hacia el más allá. Esta religión es fundamentalmente una filosofía de la vida.
Todo ser se concibe como resultado de la acción recíproca del yang, el principio masculino y activo, y el yin, el principio femenino y pasivo. Yang y yin no son contrarios rígidos, sino que se transforman uno en otro, porque nada permanece siempre igual. Nadie vive por sí mismo, sino que reacciona ante los demás. Toda transformación resulta de la acción recíproca de progreso y perseverancia y sólo la perseverancia lleva al progreso.
Los filósofos chinos interpretaron la vida y sus problemas en el I Ching, el libro de la sabiduría china, escrito hace 3000 años, y que encierra la sabiduría de Lao-Tse y de Confucio. I Ching traducido significa El libro de las transformaciones.
Ningún otro color simboliza mejor una transformación que el naranja. El amarillo y el rojo son opuestos, pero también están emparentados, se pertenecen, recíprocamente como el fuego y la luz, como los sentidos y el espíritu. A diferencia del cristianismo, el confucianismo no ve en los sentidos una fuerza enemiga del espíritu.
En el arte asiático, el naranja desempeña el mismo papel que en el arte europeo el acorde de colores Figrojo-azul. El acorde rojo-azul, de tan múltiples significados, en nuestra cultura es capaz de representar todas las oposiciones. En la pintura asiática vemos por todas partes dioses y hombres vestidos de naranja. Hasta el cielo puede ser naranja.
En la misma época que Confucio (551-479 a.C.) vivió Buda (560-480 a.C.). La religión monástica india no tardó en propagarse a China. Entre confucianos y budistas jamás hubo una guerra de religión. En el budismo, el naranja —el color azafrán— es el color de la iluminación, que según el pensamiento budista representa el grado supremo de perfección.
El naranja es, pues, el color simbólico del budismo. Anaranjadas son las túnicas de los monjes, hechas de una única pieza sin costuras que envuelve el cuerpo. Uno de los símbolos más importantes es el pez dorado, que simboliza la iluminación.
La bandera de la India es anaranjada-blanca-verde. En esta bandera, el naranja representa al budismo, pero también simboliza el “coraje” y la “disposición al sacrificio”.
El Dalai Lama, cabeza de la iglesia tibetana, aparece siempre vestido en todos los tonos del naranja.
La razón más importante del gran aprecio que tienen en la India por el color naranja es que éste es el color de la piel de sus habitantes. Del mismo modo que los humanos de piel blanca idealizan el color blanco, aunque su piel no sea de un blanco radiante, los hindúes idealizan el color de su piel en el color del azafrán. En muchas pinturas hindúes se ven divinidades con la piel anaranjada → fig. 61. En todas las culturas los hombres representan a los dioses a su imagen.
11. La diversidad de colores Fignaranja en la India
En la India se percibe el color naranja de manera más diferenciada que en Europa. Lo que para nosotros es un tono de amarillo, es en la India un tono de naranja. El “amarillo indio” obtenido de la orina de las vacas es el mismo tono naranja claro que Delaunay empleó en su cuadro La alegría de vivir → fig. 66. En la pintura India, muchos colores Figtérreos, como el “ocre tostado” o la “terra di Siena”, son tonos naranjas, pero para los europeos son tonos pardos.
Hay muchas plantas que tiñen de color naranja. La más importante es el azafrán, originaria de la India oriental. En Europa, el azafrán era demasiado caro para teñir vestimentas enteras, pero en la India los nobles vestían enteramente con prendas teñidas de azafrán, y los tintoreros eran capaces de teñir de todos los colores Figque van del amarillo al rojo naranja intenso. Más barato era el alazor, el “falso azafrán” o “azafrán bastardo”, cuyo uso estuvo muy extendido. El alazor es un cardo con flores anaranjadas que se cultivó por primera vez en la India y en China. De sus flores secas se obtienen dos colorantes distintos: uno amarillo, soluble en agua, y otro rojo, soluble sólo en alcohol. El amarillo es poco estable a la luz y palidece con el lavado. El rojo es estable a la luz y a los lavados. En Europa se separaron ambos colorantes; el amarillo disuelto en agua se utilizaba para teñir de este color y el colorante restante servía para teñir de rojo escarlata. En Asia no se separaban los dos colorantes. Se apreciaba el característico cambio de color que sufrían los tejidos teñidos con alazor: cuanto más se lavaban más enrojecían. La separación de los colorantes habría significado una contradicción para el pensamiento asiático, pues, con el alazor, el amarillo se convierte en un color pasajero, cuando el amarillo es, según el simbolismo oriental, el color de los valores eternos.
También es posible teñir de naranja con las cápsulas de las semillas de un arbusto llamado bija. Las cápsulas, del tamaño de una ciruela, son maceradas y sometidas a fermentación en agua, y se obtiene una pasta roja empleada también como colorante de comestibles. La corteza roja del queso de bola sigue tiñéndose hoy día con bija.
La alheña es conocida como tinte para el pelo y la piel. Con alheña pueden teñirse también tejidos y cuero: el cuero toma con este tinte un color pardo rojizo, y la seda y el algodón un color naranja luminoso. El tinte se obtiene de las raíces del arbusto de la alheña, conocido desde antiguo: se han encontrado momias de princesas egipcias con el pelo teñido con alheña.
Para las ceremonias tradicionales, las mujeres indias se pintan adornos en las manos y los pies con alheña. Los hombres se teñían la barba. Y los árabes llegaron a teñir con alheña las crines de sus preciados caballos.
12. El color de los Orange y de los protestantes
El color nacional de los holandeses es el naranja. Es el color de su casa real: la casa de Orange —Oranje. Todavía por 1800 llamaban los alemanes a ese color Oraniengelb [amarillo de Orange].
La dinastía de los Orange era originaria de Orange, ciudad francesa de Provenza. Orange fue hasta el siglo XVIII un principado independiente, y los príncipes de Orange eran a la vez señores de los Países Bajos.
El más famoso de los Orange, el príncipe Guillermo I, organizó en 1568 la lucha de los holandeses contra los españoles, que habían ocupado el país. Guillermo I fue asesinado. Su familia prosiguió la guerra de liberación. Los Países Bajos no fueron liberados hasta 1648, bajo el gobierno de Guillermo II. El hijo de éste, Guillermo III, fue rey de Inglaterra e Irlanda tras el derrocamiento de los católicos Estuardo en 1689, con el nombre de Guillermo de Orange.
Como todos los de su casa, Guillermo de Orange era protestante, y por eso se llamó a los protestantes en Inglaterra y en Irlanda orangemen. El naranja se convirtió así en el color de la lucha contra los católicos. El color de los católicos irlandeses era el verde, el color nacional de Irlanda, que no podía sino ser también el color de la religión tradicional del país → Verde 19. La bandera irlandesa es tricolor: verde-blanco-naranja. La banda blanca entre el católico verde y el naranja protestante simboliza la paz entre las dos religiones.
El reino de Holanda tiene en su bandera nacional los colores Figrojo, blanco y azul —aunque, en honor de los Orange, a este rojo se le llama naranja, y los holandeses dicen que su bandera es oranje-blanje-bleue.
Cuando un miembro de la casa real cumple años, los leales súbditos colocan banderitas anaranjadas. La reina Beatriz aparece en muchas fotografías con rosas anaranjadas, y suele vestir también de color naranja, con tonos que pueden ir desde un delicado color albaricoque hasta un rojo con un poco de amarillo. En las competiciones deportivas internacionales, los fans holandeses animan a sus equipos vistiendo camisetas anaranjadas, y se hacen llamar los oranjehemden (camisetas anaranjadas). En Holanda, el naranja goza de mucha más predilección que en Alemania.
Y, naturalmente, esto se muestra también en el lenguaje: para los holandeses, las construcciones comparativas con la palabra “naranja” (“más-anaranjado”, “anaranjadísimo”) no son ninguna extravagancia lingüística, sino algo natural y adecuado a un color fuerte como el naranja.
FIGS:

60 Monjas budistas con hábito color naranja.

61 Los dioses de la India no tienen la piel rosada ni blanca, sino anaranjada, pues tal es el color (idealizado) de la piel de los hindúes.

62 Uso creativo del color: una forma típica (pera) combinada con un color atípico llama siempre la atención. El naranja es frecuente en las cosa alegres.

63 Bailarina de can-can, por Toulouse-Lautrec.

64 Siempre alegre con su cara anaranjada: Epi, de Barrio Sésamo.

65 Matisse pintó El gozo de vivir con los colores Figdel acorde de lo divertido: naranja-rojoamarillo.

66 La alegría de vivir, de Delaunay; cuadro abstracto, pero con los mismos colores Figque el de Matisse.

67 Con el negro, el naranja se vuelve intimidatorio. Signo de advertencia: nocivo para la salud.

68 Muchos alimentos son anaranjados. Por eso es el naranja tan gustoso. El huevo frito de yema naranjada parece tener mejor sabor que el de yema amarilla.