El color del poder, de la violencia y de la muerte.

El color favorito de los diseñadores y de la juventud.

El color de la negación y de la elegancia.

¿Es el negro propiamente un color?


¿Cuántos negros conoce usted? 50 tonos de negro

  1. ¿Es el negro un color?
  2. El negro y la juventud
  3. Negro es el final
  4. El color del duelo. Reglas actuales del luto
  5. El color de la negación: el negro transmuta el amor en odio
  6. Negro con amarillo: egoísmo y culpa
  7. Negro con violeta: misterioso e introvertido. Los signos negros del Zodiaco
  8. El color de lo sucio y de lo malo
  9. El color de la mala suerte
  10. De color de los sacerdotes a color de los conservadores
  11. La desaparición de los colores usados en la edad media
  12. Color hermoso y color negro
  13. El negro, moda mundial
  14. El color de los protestantes y de las autoridades
  15. Las novias vestían de negro
  16. El color de la elegancia
  17. ¿Por qué se prefieren las ropas negras?
  18. Apellidos y colores
  19. El negro maravilloso de África. Maquillajes para pieles oscuras
  20. Ilegalidad y anarquía
  21. El negro de los fascistas y de la brutalidad
  22. Negro-rojo-oro: ¿por qué la bandera alemana es incorrecta?
  23. Estrecho y anguloso, duro y pesado
  24. El color más objetivo. El color favorito de los diseñadores
  25. Manipular con colores

¿Cuántos negros conoce usted? 50 tonos de negro


¿Negro marfil? “¡El marfil es blanco!”, piensa el lego —antes se tostaban astillas de marfil en recipientes de hierro, obteniéndose un polvo negro profundo.

Nombres del negro en el lenguaje ordinario y en el de los pintores:

Ébano
Negro alquitrán
Negro antracita
Negro asfalto
Negro azabache
Negro azulado
Negro betún
Negro brea
Negro carbón
Negro caviar
Negro cisco
Negro cuervo
Negro charol
Negro de anilina
Negro de carbón animal
Negro de carbón de huesos
Negro de coque
Negro de Francfort
Negro de humo
Negro de lámpara
Negro de manganeso
Negro de óxido de hierro
Negro de Paynes
Negro diamante
Negro dominó
Negro grafito
Negro grisáceo
Negro hollín
Negro marfil
Negro medianoche
Negro noche
Negro ónice
Negro óxido
Negro pardusco
Negro pez
Negro pigmento
Negro pizarra
Negro profundo
Negro regaliz
Negro terciopelo
Negro tinta
Negro tierra
Negro turmalina
Negro universal
Negro uva
Negro verdoso
Negro violeta
Negro zarzamora
Tinta de calamar
Tinta china

1. ¿Es el negro un color?


Ésta es una pregunta frecuente. Mucha gente está totalmente convencida de que el negro no es un color, pero no sabe por qué. Pero aunque lo nieguen, estas personas sin duda ven el negro y lo dotan de un simbolismo que no se puede comparar al de ningún otro color.

El impresionismo no reconoció el negro como color. Esta corriente pictórica, iniciada en Francia hacia 1870, fue muy popular y, aún hoy, el espectador común considera los cuadros impresionistas como la culminación de la belleza pictórica. El impresionismo tenía un único tema: el color. Lo representado era indiferente, así como el mensaje, por eso hay en ellos flores hermosas, mujeres hermosas y paisajes hermosos pero un único propósito: lograr efectos con los colores. Cuando el impresionismo se convirtió en corriente artística, el mundo estaba fascinado con la fotografía. Se pensaba que el final de la pintura estaba cerca: las fotografías eran más baratas que los cuadros; aún no existía la fotografía en color, pero las fotos en blanco y negro podían colorearse fácilmente; muchos pintores que hasta entonces habían vivido de pintar retratos se quedaron sin trabajo. Hasta entonces, los pintores con una buena formación habían tenido siempre buenas perspectivas profesionales, pero con la aparición de la fotografía surgió el concepto de la pintura como ocupación que no da para vivir.

El impresionismo reaccionó frente a la fotografía permitiendo a los pintores hacer lo que la fotografía no podía hacer: los pintores ya no se limitaban a reproducir los colores de las cosas, sino que mostraban los efectos más puros e intensos de los colores. En la pintura impresionista, la luz blanca del día se descompone, como a través de un prisma, en los colores del arco iris, y con una multitud de manchas de distintos colores se conseguía la impresión final de un cuadro invadido de luz.

La suma de todos los colores del arco iris es blanca. El negro es la ausencia de todos los colores. Por eso se decidió que el negro no es un color.

El negro quedó prohibido en la pintura, y los colores oscuros debían obtenerse mezclando el azul, el rojo y el amarillo; la oscuridad debía ser un efecto óptico, no un color particular.

La teoría era convincente, pero la práctica no siempre. A Auguste Renoir, el pintor precursor del impresionismo, se le preguntó más adelante: “¿No es la única innovación técnica del impresionismo la supresión del negro, que no es un color?” Renoir respondió: “¿El negro no es un color?, ¿cómo puede usted pensar eso? El negro es el rey de los colores. Yo siempre he aborrecido el azul de Prusia. He intentado sustituir el negro por una mezcla de rojo y azul, pero usando azul cobalto o ultramarino, y al final volvía al negro marfil.” Renoir había llamado al negro “el rey de los colores”.

Van Gogh, el pintor que superó el vacío de contenido del impresionismo y que está considerado como uno de los primeros expresionistas, tenía el mismo problema con el negro. Su hermano, la única persona que creía en su pintura, le dijo en una de sus cartas que no debía usarlo. Van Gogh le contestó así: “No, el negro y el blanco tienen su razón y su significado, y quien los suprime no tiene nada que hacer.” El negro de los pintores no era lo suficientemente negro para él, y lo mezclaba con índigo, siena, azul de Prusia y siena tostada para obtener un negro más negro: “Cuando oigo a la gente decir: ‘en la naturaleza no hay ningún negro’, pienso a veces: entre los colores tampoco hay, si se quiere, ningún negro.” Y preguntaba a su hermano: “¿Entiendes verdaderamente lo que quieres decir cuando dices que ‘no hay que emplear el negro’? ¿Y sabes lo que quieres cuando dices eso?”. Estas preguntas habría que hacérselas a todos los que dicen que el negro no es un color.

La pregunta teórica: ¿es el negro un color?, tiene esta respuesta teórica: el negro es un color sin color.

2. El negro y la juventud


El negro es el color favorito del 10% de los hombres y de las mujeres. La preferencia por el negro depende, más claramente que en ningún otro color, de la edad —más exactamente de la juventud: de los varones de 14-25 años, el 20% declara que el negro es su color favorito; de los de 26-49 años sólo el 9%; y de los mayores de 50 años ninguno nombra el negro como su color favorito—. También entre las mujeres va desapareciendo con la edad la preferencia por este color: de las mujeres jóvenes, el 15% lo declara su color favorito, y de las mayores de 50 años sólo el 6%. Cuanto mayores son los hombres y las mujeres, menor predilección muestran por el negro.

MODIFICACIÓN DE LAS PREFERENCIAS CON LA EDAD

Mujeres14-2526-4950+Hombres14-2526-49+50
Negro15%8%6%Negro20%9%0%
Azul52%41%38%Verde12%16%20%
Rojo8%12%20%Rojo8%12%17%
Amarillo4%7%7%Amarillo5%6%8%
Rosa1%2%5%Violeta2%3%5%
Esta progresión se da también en el caso de los colores menos apreciados. Hasta los 25 años, el 2% de los encuestados nombra el negro como “el color que menos le gusta”, y de los mayores de 50 años, el 11%.

Véase también la tabla de los colores menos apreciados a lo largo de la vida → Marrón 1.

El motivo es que los jóvenes asocian el negro a la moda y a los coches caros, y los mayores a la muerte.

Incluso los “nombres negros” son muy populares entre los jóvenes. El nombre griego “Melania”, el inglés “Pamela”, el italiano “Morena” y el persa “Laila” significan “la negra”. Y “Mauricio”, del latín “Mauritius”, significa “el moro”: “Maurice” en Francia, “Morris” en Inglaterra y “Moritz” en Alemania.

3. Negro es el final


  • El final: negro, 56% · gris, 15% · blanco, 12%

Blanco-gris-negro, tal es el espectro de los colores no vivos. El blanco es el principio, y el negro el final. El blanco es la suma de todos los colores de la luz, y el negro es la ausencia de luz. Si se mezclan no los colores de la luz, sino colores materiales, de la suma de rojo, azul y amarillo, que es también la suma de todos los colores, se obtiene (casi) un negro.

El negro más profundo que existe es el del terciopelo negro. En el universo hay un negro aún más profundo: el que resulta de la ausencia absoluta de luz. Los físicos que quieren demostrar la existencia del “negro absoluto”, recubren uniformemente de hollín el interior de una esfera, y lo que se ve del interior de esa esfera a través de un pequeño agujero es un negro tan negro, que todos los demás materiales negros no son, en comparación, sino de color gris oscuro.

Todo acaba en el negro: la carne descompuesta se vuelve negra, como las plantas podridas y las muelas cariadas. Cronos, el dios del tiempo, viste de negro. Quien tiene un blackout, no se acuerda de nada.

El pintor Wassily Kandinsky describió así el negro: “Como una nada sin posibilidad, como una nada muerta después de apagarse el Sol, como un silencio eterno sin futuro ni esperanza: así es interiormente el negro.”

4. El color del duelo. Reglas actuales del luto


  • El duelo: negro, 80% · gris, 8% · violeta, 5% · blanco, 5%

Los israelitas en duelo se echaban ceniza sobre la cabeza y vestían un sayal oscuro semejante a un saco. En todas las culturas el deliberado descuido exterior ha sido una señal de duelo. Esta actitud suponía la renuncia a la vestimenta de colores alegres y al adorno. En algunas culturas, los hombres se cortaban el pelo y la barba en señal de duelo; en otras, por el contrario, se dejaban crecer el pelo y las uñas. Tras las distintas costumbres latía la misma idea: el duelo por los muertos hace olvidar la propia vida.

Pero también en el duelo tiene su papel la creencia mágica de que “lo semejante cura lo semejante” o defiende de lo semejante, y así, en algunos lugares se viste de negro para alejar a los demonios negros y que no se lo lleven a uno.

En el simbolismo cromático cristiano, el negro es señal de duelo por la muerte terrenal, el gris simboliza el Juicio Final, y el blanco es el color de la resurrección. Por eso, los que se quedan visten de negro, y a los que se van se les envuelve en una mortaja blanca, pues los muertos han de resucitar. La muerte, representada a veces como una figura que porta una guadaña, viste una túnica negra cuando viene de los infiernos para llevarse a un pecador, y una túnica blanca cuando es enviada por Dios.

En muchas culturas el color del luto es el blanco. Pero en este caso no se entiende el blanco como un color, sino como la ausencia de todo color: es el blanco de las ropas no teñidas, hechas de tejidos sencillos, y, por tanto, no un blanco radiante, vistoso. Que el color del luto sea el negro o el blanco, depende, naturalmente, de las ideas religiosas. Los cristianos primitivos, que pensaban sobre todo en el más allá, vestían de blanco en los entierros, pues para ellos la muerte era la fiesta de la resurrección. Y en el budismo, donde la muerte es entendida como camino hacia la perfección, el color adecuado al luto tampoco puede ser el negro, sino el blanco.

En el antiguo Egipto, el color del luto era el amarillo, pues el amarillo simbolizaba la luz eterna. El luto es blanco sobre todo en aquellos pueblos para los que el negro es símbolo de la fecundidad: si la fecundidad es negra, la muerte tendrá que ser blanca.

Pero hay un hecho internacional: conforme desaparecen los motivos religiosos, el negro va imponiéndose en todo el mundo como color del duelo.

Quienes establecen las reglas sociales, tienen también el poder de cambiarlas: las reinas de siglos pasados llevaban luto blanco para diferenciarse de los demás enlutados. El luto de la reina Victoria era violeta, el antiguo color de los gobernantes. En el entierro de la princesa Diana, el príncipe Carlos era el único que vestía un traje azul —el porqué es todavía un secreto—.

En Europa, las reglas actuales sobre la vestimenta en los sepelios son éstas: sólo los parientes más cercanos y los amigos más íntimos deben vestir enteramente de negro. Todos los demás, de azul oscuro, gris oscuro u otros colores apagados. En general, no deben verse trajes brillantes, aunque sean negros, ni vestidos con grandes escotes o adornos excesivos, ni tampoco demasiadas joyas. Pero tampoco prendas informales, como pantalones vaqueros o chaquetas de cuero, aunque estas prendas sean negras. El traje negro debe acompañarse de corbata negra, y si no es negro, de corbata de un color apagado. Más importante que el color es el aspecto ceremonial de la vestimenta.

5. El color de la negación: el negro transmuta el amor en odio


  • El amor: rojo, 75% · rosa, 7%
  • El odio: rojo, 38% · negro, 35% · amarillo, 15%

El negro invierte todo significado positivo de cualquier color vivo. Esto, que suena tan teórico, es una experiencia práctica elemental: el negro establece la diferencia entre el bien y el mal porque el negro establece la diferencia entre el día y la noche.

El amor es rojo, pero el rojo acompañado de negro caracteriza lo contrario del amor, el odio. El aumento del odio conduce a la brutalidad y la violencia, como acorde cromático es negro-rojo-marrón —lógicamente, el negro es aquí más potente. Siempre que el negro forma parte de un acorde con rojo, amarillo o verde, tal acorde visualiza un sentimiento negativo o una cualidad negativa: amarillo-rojo es el acorde del gozo de vivir, pero el acorde negro-amarillo-rojo es el del egoísmo.

La inversión de todos los valores, tal es el efecto más poderoso del negro.

6. Negro con amarillo: egoísmo y culpa


  • El egoísmo: negro, 20% · amarillo, 16% · rojo, 14% · violeta, 12% · oro, 9%
  • La infidelidad: negro, 28% · amarillo, 24% · violeta, 17%

El acorde negro-amarillo es uno de los más negativos. Como también el amarillo está cargado de muchos significados negativos, su combinación con el negro los acentúa. Negro-amarillo es el egoísmo, la infidelidad y → la mentira aspectos mucho más reprobables que los sentimientos negativos asociados a la combinación negro-rojo. Negro-rojo es el mal derivado de la pasión; negro-amarillo es el mal premeditado.

Todas las señales de advertencia son negras y amarillas. Su mensaje es: piensa lo que haces, podrías sufrir un accidente. Y aunque el egoísmo no está prohibido, lo cierto es que es perjudicial.

Todos los sentimientos negativos están asociados al color negro. “Negro” en griego es mélas, y “amarillo” es colé, que también significa “bilis” —y de la unión de negro y amarillo, de mélas y colé, nació la melancolía. Antiguamente se creía que los melancólicos tenían la sangre negra.

7. Negro con violeta: misterioso e introvertido. Los signos negros del Zodiaco


  • Lo misterioso: negro, 33% · violeta, 28% · plateado, 10% · dorado, 8%
  • La magia: negro, 48% · violeta, 15% · dorado, 10%
  • La introversión: negro, 20% · azul, 18% · gris, 16% · plata, 10% · violeta, 8%

Negro-violeta es el acorde menos negativo, pues es un acorde natural: el violeta se combina con el negro en el cielo nocturno.

Negro y violeta son los colores de lo misterioso, de la magia. Pero el color decisivo en el efecto mágico no es el negro sino el → Violeta 9.

La alquimia era en principio el “arte negro”, pues quemi es “negro” en árabe.

La “magia negra” conjura los poderes del diablo: en las “misas negras” forma parte del culto de aquellos supersticiosos que esperan ayuda del mal. Pero la magia no es esencialmente negativa, y el acorde negro-violeta simboliza también las fuerzas ocultas de la naturaleza.

Los astrólogos asignan el color negro a Saturno, también llamado “el planeta negro”. Saturno era el dios latino del tiempo. Y el color tanto del comienzo como del fin del mundo es negro. Los signos zodiacales negros son los de la estación más oscura, Capricornio (desde el 22 de diciembre) y Acuario (desde el 21 de enero). Conforme al simbolismo del negro, a estos signos corresponden cualidades principalmente masculinas, como la fuerza y la autoafirmación. Estas cualidades se inscriben, en los nacidos bajo el signo de Capricornio, en un carácter extrovertido, y en los nacidos bajo el signo de Acuario, en un carácter introvertido.

Quizá por ser carbono puro, el diamante es la gema asignada a los signos negros del Zodiaco.

8. El color de lo sucio y de lo malo


  • La maldad / lo malo: negro, 52% · marrón, 15% · gris, 12%

Un “cuello negro” es un cuello sucio, y lo mismo decimos de los pies, las manos y las orejas sucios. Hay quienes sienten envidia de todas las cosas; de estas personas se dice en alemán que envidian hasta la suciedad que los demás tienen bajo las uñas.

Toda maldad es negra. Quien habla mal de otro, lo “de-nigra”, lo pone negro, ensucia su fama. Blackmail, literalmente “correo negro”, equivale en inglés a “extorsión”. Una “bête noire”, una “bestia negra”, es en Francia un ser de pesadilla, y en España una persona que provoca rechazo o animadversión. Las alas negras de murciélago identifican al diablo, según el antiguo simbolismo. Y entre las personas también hay “ovejas negras”.

Cuando decimos que vemos un asunto muy negro, queremos decir que presentimos que con él ocurrirá lo peor que puede ocurrir.

Quien “lo pinta todo negro”, quien “todo lo ve negro”, es un pesimista. Y quien es malo como él solo, tiene el corazón negro, como se dice de Agamenón en la Ilíada: “Su negro corazón se llenó de violenta ira”. En Inglaterra, un black look es una mala mirada.

Quien hace chistes de cosas que a los demás inspiran horror, quien encuentra divertidos el crimen, la enfermedad y la muerte, tiene un “humor negro”.

En Inglaterra y en Estados Unidos, una bola negra, un black ball, es símbolo de rechazo social. Los miembros de los clubs respetables deciden en votación secreta si se admite a un aspirante introduciendo cada miembro del club una bola blanca o negra en una urna; la bola blanca significa aceptación, y la negra, rechazo, que no se le quiere en el club. Una sola bola negra basta para rechazar al aspirante. Y así ha llegado a ser el black ball el símbolo de la destrucción de un sueño.

9. El color de la mala suerte


En un “día negro” suceden cosas desafortunadas. Los días negros de la Bolsa suelen ser viernes: el “viernes negro”, 24 de septiembre de 1869, quebró el mercado de oro estadounidense. El “viernes negro”, 25 de octubre de 1929, todas las acciones cayeron en picado, y quien había comprado a crédito —casi todo el mundo— quedó endeudado para el resto de su vida. En Alemania hubo un “viernes negro” el 13 de mayo de 1927; de aquella repentina caída de los valores, las acciones no se recuperaron en años, y muchos accionistas nunca. Los lexicógrafos llegaron a incluir las palabras “viernes negro” en la lista de las “100 expresiones del siglo XX”.

Hay en Alemania un juego de naipes llamado “Schwarzer Peter” (Pedro negro). Lo juegan cuatro personas, y en él hay una carta de más, el “Schwarzer Peter”, y quien al final se queda con ella es el perdedor. El nombre de este juego pasó al habla coloquial: un perdedor o alguien declarado culpable es alguien a quien “le ha tocado el ‘schwarzer Peter’”.

Los supersticiosos temen a los gatos negros, especialmente cuando se les cruzan por la izquierda. Antiguamente también las vacas negras eran de mal agüero —y las viejas, que entonces iban siempre vestidas de negro. En alemán se llama al gafe o a quien tiene mala suerte “cuervo” —Unglücksrabe— o “pájaro de mal agüero” —Pechvogel—. En inglés se llama al hielo resbaladizo, que provoca caídas, black ice.

La única figura negra que trae suerte es la del deshollinador. Fueron los propios deshollinadores los inventores de esta superstición: en otros tiempos entregaban sus facturas a final del año junto con un calendario con antiguos símbolos de la fortuna: hojas de trébol, herraduras, cerdos de la suerte, niños de la bola y, naturalmente, un deshollinador. De ese modo, el hombre de negro se convirtió en anunciador de la buena suerte para el nuevo año. Y hasta en símbolo universal del buen comienzo; por eso, quien se cruza con un deshollinador por la mañana temprano, tendrá un buen día.

10. De color de los sacerdotes a color de los conservadores


  • Lo conservador: negro, 24% · gris, 24% · marrón, 20%

Cuando se fundaron las órdenes cristianas, los hábitos de los monjes eran de lana cruda, salpicada de motas grises, pardas y beiges. Hasta el año 1000 no se fijaron colores para las órdenes: gris, marrón y negro. Gris y marrón para aquellas órdenes cuyos miembros vivían en la pobreza, y negro para aquellas que permitían a sus monjes ciertos lujos → Gris 12.

A los monjes no les bastaba con que los colores sirvieran para identificar la orden a la que pertenecían: los hábitos debían ser además hermosos. Contra esta vanidad alzó su voz en el año 972 el arzobispo de Maguncia: “Si el tejedor ha mezclado al paño negro lana blanca, el hábito es rechazado. Y si la lana de negro natural no es lo bastante decente, debe colorearse artificialmente.” La lana teñida era muchísimo más cara que la de color natural. Sin embargo, no sólo los monjes “negros”, también los “pardos” y los “grises” teñían sus hábitos. A pesar de la modestia de los colores, los hábitos bien teñidos contrastaban claramente con las ropas remendadas y sin teñir de la gente pobre. Teñir de negro era más caro que teñir de marrón o de gris. Pero el negro se convirtió en color predilecto de las órdenes monacales.

El negro ha sido hasta hoy el color básico del clero. Y en algunos países, “un negro” es también un clérigo.

La Iglesia es una fuerza conservadora. El color de la religiosidad se convirtió en el color del conservadurismo político. En la Alemania actual, quien vota a los conservadores, “vota negro”.

Un objeto sagrado negro es la Kaaba de La Meca. Dentro de este edificio de forma cúbica se encuentra la famosa piedra negra. Se dice que esta piedra era blanca, pero que fue ennegreciéndose a causa de los pecados de los hombres. El edificio entero está envuelto en telas de seda negra que se renuevan cada año. El culto a la Kaaba existía ya desde antiguo, en tiempos de Mahoma, y se creía que el mismo Adán había empezado a levantar un edificio para acogerla → fig. 47.

11. La desaparición de los colores usados en la edad media


A mediados del siglo XV, los colores usados en la edad media desaparecieron casi repentinamente. El mundo se oscureció.

En las disposiciones sobre los colores de las vestimentas, la nobleza se reservaba los colores luminosos, quedando para los estratos inferiores los colores oscuros y deslucidos. El color significaba poder.

Pero la sociedad fue cambiando: la nobleza se empobrecía, y la burguesía ascendía. Y sin poder económico no hay poder político. Los burgueses enriquecidos con el comercio no permitieron que sus nobles acreedores mandaran sobre su manera de vestir. Los colores de la nobleza pasaron a identificar a los patricios. El color significaba ahora riqueza.

En la pintura, el simbolismo de los colores perdió su carácter normativo. Antes sólo se pintaba a los santos con colores simbólicos, pero ahora los burgueses podían ser retratados, y con ellos el mundo real. Los colores simbólicos fueron sustituidos por los colores de la realidad, pero el aspecto de la realidad era más sombrío.

El final de la edad media estuvo determinado por una nueva visión del mundo que transformó la moral. Los primeros cristianos creían que estaba próxima una edad paradisiaca, y no dejaban de contar el tiempo que faltaba para el regreso de Cristo. Con cada decepción crecía la angustia. En la baja edad media, el mundo ya no parecía redimido por Cristo, sino condenado por Dios. La “muerte negra”, como se llamaba a la peste, era un castigo divino.

Se inició la era de los descubrimientos; el mundo se hizo más grande, y más grandes también los terrores. Las noticias de catástrofes que llegaban de tierras lejanas multiplicaban los miedos. Ahora se calculaba la fecha del fin del mundo, ahora se esperaba al diablo. En ciertas visiones del fin del mundo se describía cómo el cielo se cerraba enrollándose como un pergamino que el Sol quemaba hasta su extinción. Se recomendaba hacer penitencia y apartarse de las seducciones del mundo.

La vanidad era el tema principal de los sermones. Estaba considerada pecado mortal, pues la entrega a las alegrías mundanas significaba apartarse de Dios. Donde más claramente se manifestaba la vanidad era en la vestimenta y, como nadie quería exhibir su pecado mortal, se vestía de negro.

La afición medieval al color desapareció para siempre. Fue ésta una transformación de profundo calado, pues causas distintas —incluso contradictorias— se reforzaban mutuamente.

12. Color hermoso y color negro


En la edad media había tintoreros dedicados a teñir de hermosos colores y otros dedicados a teñir de negro. Los primeros teñían de colores luminosos, que a la vez eran colores caros, por lo que solamente teñían telas caras. A veces engañaban a sus clientes tiñendo telas baratas con tintes caros —de aquí la expresión alemana “das ist nur Schönfärberei” [esto es sólo un tinte para hacer bonito”]—, para referirse a alguna manipulación que disimula lo malo. Los tintoreros “negros” no sólo teñían de negro, sino también de marrón y de turbio azul de glasto.

Muchas eran las maneras de teñir de negro. El negro más barato era el “negro de los pobres”. Para teñir un kilo de lana se necesitaban cuatro kilos de corteza de aliso negro o arraclán. El procedimiento era el siguiente: se desmenuzaba la corteza, se ponía en remojo durante unos cuantos días y se cocía junto con el tejido que iba a teñirse. Un procedimiento sencillo y barato, especialmente para aquellos tiempos. Pero este negro era en realidad un gris oscuro.

Más difícil era obtener un negro intenso. Para ello se empleaban agallas de árboles. Estas agallas aparecen en las hojas de algunos árboles por las picaduras de cínifes que depositan en ellas sus huevos. Alrededor de las larvas de estos insectos se forman excrecencias redondas, abayadas: las agallas. Éstas se arrancan, se dejan secar y se pulverizan. Las mejores agallas son las de las hojas de roble, que se han usado durante siglos para hacer tintes.

En la pintura no había ningún problema para obtener un negro profundo. Hace 3000 años ya se conocía el “negro de hollín” o “negro de lámpara”. El hollín que se acumulaba en las lámparas al quemarse el aceite era separado y mezclado con un aglutinante. El negro de hollín continúa usándose en lápices, en la tinta china, en acuarelas y pinturas al óleo negras y, sobre todo, para fabricar tinta negra de imprenta. Pero con este negro no es posible teñir tejidos.

En 1453, los turcos conquistaron Constantinopla, centro de las antiguas artes tintoreras. Algunos tintoreros pudieron huir, llevando sus secretos a otros países. Pronto pudo disponerse en todas partes de las codiciadas telas teñidas de “rojo turco”, que era un rojo muy luminoso. El teñido dejó entonces de ser un arte secreto para convertirse en una actividad artesanal, los métodos se simplificaron y las diferencias de precio entre el teñido de colores luminosos y el teñido de colores oscuros empezaron a borrarse.

A pesar de todo, la moda burguesa era negra, y esto se debía a ciertas actividades de unos amigos de la moda de colores vivos —los odiados lansquenetes, dedicados al merodeo y el pillaje—. En sus saqueos se llevaban también prendas de vestir que incluso rasgaban para repartírselas. Luego, cada uno se hacía una prenda con su parte. De esa manera crearon los lansquenetes el “traje de retazos”: cada manga, cada pernera, cada media eran de distinto color, y todo el atuendo estaba lleno de cortes. Estos cortes o tajos les daban libertad de movimiento, y siempre podían rellenarse con nuevos retales de nuevos colores. Los ciudadanos echaban pestes contra esta moda multicolor, y pidieron al emperador que prohibiera a los lansquenetes ese lujo que contravenía las normas sobre los colores propios de cada estamento. En 1477, el emperador Maximiliano se pronunció a favor de los lansquenetes: “Hay que tomarse con una sonrisa lo que hacen con sus desgraciadas y precarias vidas”. Los lansquenetes aparecían cada vez más abigarrados en sus atavíos, y a los ciudadanos sólo les quedó el consuelo de condenar por inmorales esos atavíos y teñir de negro sus ricas telas, pues las telas negras eran las únicas que los lansquenetes no querían.

Otro motivo por el cual la preferencia por el negro era cada vez mayor era que, tras el descubrimiento de la ruta de la India, el índigo llegó a Europa. Y resultó que tiñendo primero de azul con índigo y después de negro con agallas, se obtenía un negro muy intenso. Y con el descubrimiento de América llegó el más bello de los tintes negros: el del palo de campeche. Se trata de la madera de un árbol de Centroamérica, que se ralla y se pone en remojo durante unas semanas. El colorante que se desprende tiñe la seda de un intenso negro azulado. Naturalmente, la madera de campeche importada era cara. El negro se convirtió así en un color noble.

Todavía en el siglo XX, y existiendo ya la fibra artificial, no había un tinte mejor que el de la madera de campeche para teñir de negro medias y lencería de nailon.

13. El negro, moda mundial


Los colores desaparecieron definitivamente cuando España llegó a ser una potencia mundial. Entre otras cosas, una potencia mundial dicta la moda, y en la corte española el color negro dominó durante un siglo.

Hacia 1480 se estableció en España la Inquisición y comenzó un siglo de lúgubre religiosidad. El color más adecuado para ella era el negro. Fue la época de Carlos I (1500-1558) y de su hijo Felipe II (1527-1598). Carlos I fue un soberano piadoso, y Felipe II un fanático religioso.

Carlos I fue rey de España y, como Carlos V, emperador de Alemania y señor de Borgoña, Austria y los Países Bajos. En su imperio no se ponía el Sol, pues poseía colonias en todo el mundo. España debía su ascensión a potencia mundial a los viajes marítimos. Las primeras colonias españolas en América se llamaron “Nueva España”, “Nueva Castilla” y “Nueva Granada”. Después de que, en 1498, Vasco de Gama encontrara la ruta de la India, España se posesionó de toda la costa africana avistable en esa ruta.

De 1519 a 1521, Magallanes dio la vuelta al mundo, conquistando además un conjunto de islas al que, en honor del entonces príncipe heredero Felipe, bautizó con el nombre de “Filipinas”. Los españoles estaban en todas partes.

Para un cristiano piadoso no hay ninguna razón para someter a otros pueblos. La justificación para hacerlo era la nueva interpretación del mundo, que parecía condenado por Dios. Y los paganos eran, naturalmente, culpables de la ira divina. En el nombre de Dios fueron tratados como esclavos los nativos de América, África y la India —nuevas fuentes de riqueza para la nobleza española. Y, por supuesto, culpables eran también los judíos y los protestantes. Éstos fueron asesinados en nombre de Dios y su dinero se lo repartieron la Iglesia y la Corona.

A pesar de toda esta religiosidad, era aquélla una época de lucha entre el rey y la Iglesia. No era una lucha por ideas religiosas, sino por el poder político. Los Papas apoyaron siempre a los partidos que más ventajas podían proporcionarles. El papa Alejandro VI (1492-1503), de la casa Borgia, hundió el papado en la máxima bajeza. Ávido de poder, de riqueza y de placeres, y hombre cruel, tuvo hijos con diversas mujeres a las que quiso hacer herederas del patrimonio de la Iglesia. “Un papa manchado de toda clase de vicios”, juzgaron sus contemporáneos. El papado perdió respetabilidad y poder.

Pero el rey Carlos I era más papista que el papa. Vestía de negro como un monje. Sus días se iniciaban con oraciones junto a su confesor, luego asistía a misa con toda la corte; durante las comidas se le leían libros piadosos, y éstas finalizaban con un sermón. Cuando abdicó en 1556, se retiró a un palacio con las paredes tapizadas de negro junto al monasterio jerónimo de Yuste.

Su hijo Felipe II continuó su camino. También él veía el centro de la fe no en el Papa, sino en sí mismo. Felipe se construyó una residencia apartada: El Escorial, que es palacio, monasterio y cementerio. El monasterio de El Escorial está dedicado a san Lorenzo, un mártir que murió abrasado en una parrilla, lo que explica que la planta del monasterio tenga una forma semejante a una parrilla. El propio Felipe envió a la hoguera a decenas de miles de herejes.

Cuando los Países Bajos protestantes, dominados por los españoles, reclamaron libertad de fe y la supresión de la Inquisición, el muy católico Felipe mandó quemar a centenares de miles de protestantes, pues el número de los seguidores de Lutero no había dejado de aumentar.

La moda del negro del imperio mundial español era además recatada como nunca lo fue antes moda alguna y como nunca lo sería después. Las vestiduras llegaban casi hasta las orejas —el requisito típico de la moda española era la gola, adorno del cuello hecho de lienzo plegado y alechugado, o de tul y encajes—. Éstas se pusieron de moda hacia 1540; al principio sobresalían sólo unos centímetros por encima de la barbilla, pero hacían ya imposibles los movimientos de la cabeza, pues los encajes almidonados tocaban el mentón, por los lados, llegaban hasta las orejas y, por detrás, hasta la mitad de la cabeza. Para poder llevar la gola, los hombres debían prescindir de la barba, lo que puso de moda el bigote y la perilla breve. Estos cuellos armonizaban con la atmósfera intrigante de la Inquisición: obligaban a mostrar constantemente la cara, y de este modo se podía controlar cualquier gesto o expresión.

Hasta principios del siglo XVII, la gola no dejó de aumentar de tamaño, asemejándose a una rueda de molino. La inaccesibilidad no era únicamente una impresión óptica, sino que era un hecho, pues para comer era preciso usar cucharas y tenedores muy largos.

Las mujeres llevaban apretados corsés, pero no para acentuar sus formas; al contrario, se negaba el cuerpo: las mujeres aparecían tan planas de pecho como los hombres, igualmente apretados.

A pesar de la renuncia al color, los nobles no dejaban de exhibir sus riquezas. Sus ropas eran de seda, y sus capas de lana merina. Las ovejas merinas pertenecían tradicionalmente a la alta nobleza española. Sobre las ropas negras no eran escasas las alhajas: los atavíos de gala llevaban cosidas perlas y pedrería. Hombres y mujeres portaban tantas alhajas como podían. Hacia 1525, Francisco I de Francia ordenó fabricar 13.600 botones de oro para su traje de terciopelo negro.

La moda española entró en declive cuando España dejó de ser una potencia mundial. En 1588 la armada española fue derrotada. Los Países Bajos, antes oprimidos por España, se convirtieron en nueva potencia mundial y determinaron la nueva moda. Las ropas se aflojaron, y las rígidas golas se tornaron suaves cuellos de encaje. Pero los colores no retornaron, pues en los Países Bajos había triunfado la Reforma, y el color de los protestantes también era el negro.

14. El color de los protestantes y de las autoridades


Aún dominaba la Inquisición en España cuando la Reforma triunfó en Alemania. La idea protestante de la responsabilidad individual correspondía a la nueva autoconciencia de los ciudadanos. Su rebelión contra la explotación por la Iglesia de Roma remató en la destrucción de imágenes, que eran sacadas de las iglesias y a menudo destruidas. Todo colorido debía desaparecer.

La Reforma comenzó en 1517, cuando el monje agustino y profesor de filosofía moral doctor Martín Lutero protestó contra el comercio de indulgencias. Lo inaudito de las tesis de Lutero era que negaban al clero el derecho a hacer de intermediarios de Dios. Lutero decía: quien ha pecado, debe arrepentirse, no se puede comprar el perdón por medio de las indulgencias. Pero la Iglesia predicaba: “cuando el dinero suena en la bolsa, el alma sale del fuego eterno”.

El comercio con las indulgencias era la principal fuente de ingresos de la Iglesia. El perdón de los pecados así comprado se certificaba con reliquias: huesos de mártires, retazos de vestiduras de santos, astillas de la cruz de Jesucristo —estas astillas se vendieron en cantidades tales, que uniéndolas habría habido tanta madera como en un bosque—.

El cardenal Alberto de Maguncia poseía 8.933 reliquias, cuyo valor en indulgencias habría sido suficiente para que una persona estuviera limpia de pecado durante 39 millones de años. Cuando los papas necesitaban más dinero, proclamaban años especiales de indulgencias en los que la limpieza de pecados salía más económica. La oposición al comercio de las indulgencias tocaba el centro vital de la Iglesia católica, pues los protestantes no sólo le negaban al papa su obediencia, sino también su dinero.

Lutero manifestó su convencimiento de que pobres y ricos son iguales ante Dios, y lo hizo no sólo de palabra: en sus sermones no vestía ninguna prenda litúrgica, sino siempre de negro.

Su vestidura talar sin ornamentos era entonces la forma corriente de los mantos o capas, y según las normas el negro era un color que podía usar todo el mundo. Ante Dios, todos iguales y vestidos también igual.

El traje talar de Lutero se convirtió en el de todas las autoridades civiles. Durante siglos fue la vestimenta de los profesores, y aún hoy es el traje talar negro de Lutero la vestimenta ceremonial de los alcaldes y la oficial de los jueces.

15. Las novias vestían de negro


En las fotografías de bodas de alrededor de 1900, se ve que casi todas las novias aparecen vestidas de negro hasta los pies, siendo blanco sólo el velo. Si la novia podía permitírselo, su vestido negro era de seda. Este vestido de seda negra volvía a usarlo luego en fiestas y celebraciones. Las novias menos pudientes llevaban vestidos de tejido negro mate, que más tarde podían usar en la iglesia y en los entierros, y, en general, en todas las ocasiones en que la brillante seda era inadecuada.

El traje de novia negro no se oponía al blanco sólo en el color. El traje blanco sólo se lleva una vez en la vida y un lujo semejante era entonces inimaginable. Cuando un vestido pasaba de moda o ya no se ajustaba al cuerpo, se transformaba, se reteñía y se le daba la vuelta para aprovecharlo al máximo. Hasta 1960, las revistas femeninas abundaban en sugerencias para transformar ropa usada.

El negro era también el color psicológicamente más adecuado para los trajes de novia. El matrimonio era entonces un negocio, como puede serlo una fusión empresarial. Quien no tenía nada que heredar, no podía casarse. Hasta el siglo XIX, la aprobación de un matrimonio dependía, en muchas regiones, de que pudiera demostrarse que los ingresos familiares bastarían para alimentar a una familia. El matrimonio por amor era un ideal romántico que sólo se hizo popular cuando los matrimonios pudieron disolverse. En lugar de cálidos sentimientos dominaba entonces la fría razón. Un traje de novia negro era razonable.

16. El color de la elegancia


  • La elegancia: negro, 30% · plata, 20% · oro, 16% · blanco, 13%

“La elegancia es una mezcla de distinción, naturalidad, esmero y sencillez”. Christian Dior

“El negro es la quintaesencia de la simplicidad y la elegancia”. Gianni Versace

“El negro simboliza la liaison de arte y moda”. Yves Saint Laurent

“El negro es el color que sienta bien a todos. Con el negro se está seguro”. Karl Lagerfeld

“Visto de negro día y noche. Siempre queda bien y subraya la personalidad”. Donna Karan

La elegancia supone la renuncia a la pompa y al deseo de llamar la atención. Quien viste de negro, renuncia incluso al color. El negro es la elegancia sin riesgo.

Esto se ve con particular claridad en la moda masculina conservadora: los trajes elegantes, el frac y el esmoquin, son siempre negros. Los pantalones de esmoquin no tienen raya, pero sí una banda negra lateral de satén que es un residuo de los galones de los uniformes. Todo esto se complementa correctamente con una pajarita negra.

Cuando en Inglaterra se pide a los invitados a una fiesta que acudan con black tie, no se les está indicando que se pongan una corbata negra como las usadas en los entierros —black tie significa para los hombres esmoquin, y para las mujeres vestido de noche—. El esmoquin es también compatible con un vestido de noche corto.

La indicación white tie significa, en cambio, vestido largo para las damas y frac para los caballeros, éste naturalmente negro. El esmoquin también puede ser azul medianoche en vez de negro: el duque de Windsor llevaba ya en 1930 esmóquines negros azulados porque a la luz artificial el negro verdea, y en cambio el azul medianoche se ve, bajo esa misma luz, más negro que el negro. Y en las películas de James Bond, el elegante agente secreto viste siempre esmoquines de color azul medianoche.

Paradójicamente, la moda femenina ha sido diseñada sobre todo por hombres. No obstante, todo el mundo está de acuerdo en que nadie ha transformado ni marcado tanto la moda del siglo XX como Coco Chanel.

Coco Chanel creó en 1930 el “pequeño negro”, que sustituía al hasta entonces habitual vestido de seda negra hasta los pies. Chanel introdujo en esta moda femenina una diferencia esencial: vestidos largos y cortos. Los vestidos de novia, los de noche y los reservados para los grandes acontecimientos eran siempre largos, y los demás cortos. El “pequeño negro” era un vestido corto que hasta hoy ha sido ideal para todas las ocasiones formales.

Chanel decía: “Tres cosas necesita una mujer: una falda negra, un pullover negro y el brazo de un hombre al que quiera”.

17. ¿Por qué se prefieren las ropas negras?


Los vestidos y los trajes negros producen un efecto delimitativo: hacen que quien los viste destaque y adquiera importancia. Quien viste de negro no necesita hacerse el interesante con otros colores; le basta la personalidad.

La artista suiza Pippilotti Riest, que ha tematizado la transformación del yo con vestimentas distintas, observó: “A quien se viste de muchos colores se le considera superficial. Quien viste de negro parece decir: yo no debo adornarme demasiado; poseo valores interiores.”

El máximo contraste psicológico con la vestimenta negra lo marca la vestimenta rosa. El color de la piel produce una impresión de desnudez y desvalimiento. Agatha Christie describe en sus memorias cómo todas las jóvenes luchaban por que se les permitiera llevar a su primer baile un vestido de noche negro en lugar del rosa que exigían sus madres. Las madres querían ver a sus hijas como jóvenes encantadoras mientras las hijas querían que las vieran como femmes fatales. Sólo los adultos visten de negro.

A la hora de señalar su color favorito, los jóvenes piensan casi siempre en el color de su vestimenta. En la etapa en la que ni la profesión ni la propiedad pueden definir su puesto en la sociedad, el vestido es el símbolo de la individualidad.

El negro goza de una preferencia que aumenta de año en año, sobre todo entre los adolescentes. Hasta los niños visten hoy de negro. Las causas de esta tendencia son varias:

1.ª El negro es el color de la individualidad.

La vestimenta negra concentra en el rostro —centro de la individualidad— la impresión que una persona produce. En Europa se dio un gran salto desde el protestantismo, desde Martín Lutero, que propagó el traje negro como símbolo de responsabilidad individual, a la más moderna filosofía de la individualidad, al existencialismo de Jean-Paul Sartre; pero los objetivos se asemejaban, y los medios de la moda se repetían. El existencialismo se convirtió en 1950 en la filosofía de moda en un doble sentido: su concepción del mundo se expresaba también en el atuendo —los existencialistas vestían de negro—. El filósofo Jean-Paul Sartre iba siempre de negro. La cantante Juliette Greco, que encarnó el existencialismo en actitudes más populares, era famosa por sus ojos con sombra negra, sus pantalones de pana negros y su pullover negro de cuello alto que le llegaba hasta el mentón.

El negro se hizo popular como color diferenciador entre todos los grupos que no se sentían como parte integrante de la masa y que no participaban de los valores de la adaptación. Los gamberros usaban invariablemente cazadoras de cuero negro. Luego aparecieron los “rockeros”, y después los “punkeros” —todos de negro—. El negro es el color de la protesta y la negación.

2.ª El negro es el color que menos depende de las modas.

La segunda causa de la predilección creciente por el negro: también hacia se inició un proceso que cambió la moda de una manera esencial: la fibra artificial, los colores artificiales y la producción industrial en masa abarataban sin cesar las prendas de vestir. La mujer media poseía ahora más vestidos que las damas más ricas de los siglos anteriores. Los diseñadores de moda aprovecharon esta nueva posibilidad anunciando para cada primavera, cada verano, cada otoño y cada invierno nuevos largos de faldas, nuevos cortes, nuevos colores. Las prendas de la temporada anterior quedaban pasadas de moda. Y una mujer bien vestida debía llevar una vestimenta distinta cada día. Además, para toda mujer era una gran contrariedad encontrarse a otra mujer vestida igual que ella —como si con ello perdiera su individualidad, y como si la individualidad femenina se expresara exclusivamente en el vestir—.

La presión para poseer cada vez más prendas y para seguir el cambio de la moda anunciado de forma cada vez más anticipada llegó en 1970 a tal extremo, que cada vez más mujeres renunciaban a seguir el dictado de la moda. Entonces surgieron las contramodas; primero la del jeans-look: todas llevaban lo mismo en cada ocasión; después la del second-hand-look. Los colores de moda para vestidos, medias, zapatos y maquillajes, que desde los años cincuenta se fijaban cada seis meses y después cada cuatro, comenzaron a ser ignorados.

Cada vez más mujeres querían colores atemporales, y ningún color es más atemporal que el negro. El mercado de la moda tuvo que plegarse a los deseos de sus clientas: desde 1980 predomina el negro en las colecciones de todos los grandes diseñadores. Naturalmente siguen viéndose colores en las pasarelas, pero todo el mundo sabe que lo que se venderá es lo negro. El público que asiste a las pasarelas viste de negro. Y los diseñadores de moda visten como curas: de negro de la cabeza a los pies. Así ha llegado a ser el negro el color independiente de la moda, y también el color principal.

3.ª El negro es el color que mejor sienta a los rostros jóvenes.

En una sociedad cuyo ideal es la eterna juventud, y cuya moda presenta modelos cada vez más jóvenes, el negro es el color que subraya los valores dominantes: el color que muestra la juventud de una manera más clara —porque el negro es el color que muestra la edad con más claridad—. Una camisa negra, un jersey negro, hacen resaltar en los mayores cualquier parte flácida de la barbilla. Como el negro no refleja la luz, cada pliegue aparece claramente iluminado. Cuanto mayor es una persona, más mayor parece vestida de negro. El negro delata lo mayor o lo joven que uno es realmente.

18. Apellidos y colores


El negro es viril, poderoso y serio. “Por eso, en algunos idiomas, el apellido Negro es el más frecuente de los apellidos relacionados con colores”.

FRECUENCIA DE LOS NOMBRES DE COLORES USADOS COMO APELLIDOS EN TODAS LAS GUÍAS TELEFÓNICAS ALEMANAS:

Schwarz [negro]49.369
Braun [marrón/pardo]46.709
Weiß/Weiss [blanco]41.798
Roth/Rot [rojo]28.086
Grau [gris]4.056
Grün [verde]3.672
Gold [oro]1.562
Blau [azul]1.277
Rosa568
Silber [plata]501
Gelb [amarillo]66
Violet/Violett [violeta]21
Orange [naranja]13

En el caso de Roth/Rot, este apellido suele aparecer escrito como Roth (sólo 126 son Rot), pues aunque las reformas ortográficas del pasado eliminaron la “h”, ésta ha sobrevivido en los apellidos

Sólo hay 3 “Violeta”, pues el nombre es de origen francés

Hay muchos más apellidos “cromáticos”, como Weißer, Brauner, Schwarzer o Schwarzenegger, Schwarzhaupt, Schwarzkopf, Rother, Rothenburg, Rothschild…8

19. El negro maravilloso de África. Maquillajes para pieles oscuras


En África, el continente negro, el negro tiene, naturalmente, un significado distinto: allí el negro es el color más bello. Black is beautiful: éste es su leitmotiv.

En la bandera negra-dorada-roja de Uganda, el negro simboliza al pueblo. En las de Antigua y Malawi hay un Sol sobre fondo negro, lo que simboliza el comienzo de una nueva era de Estados independientes. El negro representa la nueva autoconciencia de los africanos. El símbolo de la libertad de África es una estrella negra de cinco puntas → fig. 45.

El movimiento black-is-beautiful, iniciado en 1960, produjo también sus efectos en la moda. Los negros dejaron de seguir la moda “blanca” para centrarse en sus propias tradiciones. El ethno-look se popularizó.

Y las casas de cosméticos ofrecieron por primera vez artículos de maquillaje para la piel negra. En contraste con el maquillaje mate para las mujeres de piel clara, ofrecían un maquillaje transparente y brillante. En la piel clara, los contornos de la cara los marcan las sombras; en la oscura los marcan las zonas de luz. La piel oscura no debe estar mate, pues un rostro sin contornos parece plano como una máscara. Entonces aparecieron por vez primera modelos de piel oscura en los desfiles internacionales. En moda, el negro se convirtió en el color preferido de todos los negros.

La nueva autoconciencia de las mujeres negras permitió imaginar lo antes inimaginable, que queda resumido en el siguiente chiste: una muerta obtiene permiso para regresar a la Tierra, y todos le preguntan: ¿cómo es Dios?; la retornada responde: “Es una mujer negra”.

20. Ilegalidad y anarquía


El negro hace referencia a lo prohibido: el manejo de “dinero negro”, el “mercado negro”, el “trabajo negro”, como llaman los alemanes al trabajo ilegal, están penados por la ley. El dinero negro es el dinero oculto al fisco. También existen en Alemania oyentes, espectadores y viajeros “negros”, que son aquellos que no pagan sus entradas o billetes respectivos.

Las “listas negras” son aquellas que elaboran las dictaduras con los nombres de personas indeseables o de adversarios políticos, pero las listas negras más tristemente célebres del siglo XX fueron las de actores y directores cinematográficos de Hollywood supuestamente filocomunistas durante la era de McCarthy (a partir de 1950). El que era denunciado como “izquierdista” o “agente comunista” no volvía a ver un contrato de trabajo.

En las instituciones de crédito hay listas negras de morosos, y en las librerías, de libros no recomendados a la juventud.

El negro es el color de todas las organizaciones secretas que van contra la ley. Las banderas negras y una estrella negra son los símbolos de los anarquistas. Y la bandera negra con la calavera que usaron los piratas es ya legendaria, en ella se unen el negro de la ilegalidad y el negro de la muerte.

El negro es el color de organizaciones cuyos miembros condenan a muerte a otros. En este contexto, el negro y el rojo van siempre juntos; el rojo como color del peligro y de lo prohibido.

21. El negro de los fascistas y de la brutalidad


  • La violencia / la brutalidad: negro, 47% · rojo, 20% · marrón, 14%
  • Negro-rojo-marrón es el acorde de la violencia y la brutalidad.

El negro apareció por primera vez como color de un movimiento fascista en 1919 en Italia. El movimiento se llamaba Arditi, esto es, los “atrevidos” o “audaces”. Su meta era acabar con los movimientos socialistas, y su distintivo era una camisa negra. Los fascistas británicos y holandeses adoptaron en 1933 la camisa negra como uniforme político. En Italia, Inglaterra e Irlanda, un “negro” es un fascista.

El color del fascismo alemán no fue el negro, sino el pardo → Marrón 11. La razón por la que se impulsó el negro era que los trabajadores del campo vestían camisas y pantalones negros en el trabajo, y un traje negro cuando iban a la iglesia, y sólo con el traje de los domingos llevaban una camisa blanca. Todos los hombres tenían este ajuar básico, por lo que en las reuniones del partido vestían el traje negro de los domingos con la camisa negra del trabajo.

A pesar de su elitismo los movimientos fascistas se dotaban de un toque proletario, para convertirse en movimientos de masas. Sabían apreciar el efecto igualador del negro, que, al menos ópticamente, hacía a cada miembro de la organización igual de importante que el resto.

Cualquier grupo que se vista de un mismo color destaca y parece mayor de lo que en realidad es. Los uniformes negros dieron inmediatamente la impresión de que los que los vestían pertenecían a una gran organización. Además, el negro es color de lo grande y de lo masculino, lo cual concordaba también con los ideales fascistas.

Todas las agrupaciones políticas cuyos miembros se consideran dueños de las vidas ajenas suelen adoptar el color simbólico de la muerte para expresar su disposición a sacrificar las vidas de otros en favor de sus convicciones.

22. Negro-rojo-oro: ¿por qué la bandera alemana es incorrecta?


  • El poder: negro, 36% · oro, 23% · rojo, 20%

El acorde del poder parece “típicamente alemán”. Pero la historia de los colores de Alemania (negro-rojo-oro) es la de una absurda lucha por los colores más acertados. Los historiadores todavía discuten sobre cómo se llegó a la combinación negro-rojo-oro.

De acuerdo con las viejas leyes de la heráldica, que establecen cómo han de diseñarse escudos y banderas, la bandera alemana es incorrecta, pues según las reglas de la heráldica, entre dos colores debe estar el color oro o la plata. El rojo y el negro no pueden estar juntos. La bandera de Bélgica, con los mismos colores, es heráldicamente correcta: el oro entre el rojo y el negro → fig. 46. Esta regla tenía una razón artesanal: los escudos se esmaltan; hay que esparcir vidrio pulverizado sobre la superficie metálica, y para que al fundirse en el horno los colores no se mezclen, es preciso que haya espacios de metal desnudo.

En las banderas, el amarillo es designado como oro. Por eso los colores de la bandera alemana son negro, rojo y oro, no negro, rojo y amarillo.

Tal es la historia de la bandera negra, roja y oro: en 1815, estudiantes y profesores fundaron la Deutsche Burschenschaft [Corporación de Estudiantes de Alemania]. Éstos deseaban luchar por los derechos de los ciudadanos y por la unidad alemana. Entonces, Alemania se componía de pequeños estados: 35 reyes, duques, príncipes y el emperador de Austria gobernaban sus tierras como déspotas feudales —podían vender a sus súbditos, pues las personas todavía eran una propiedad—.

Los estudiantes querían crear una bandera de tres colores, inspirada en la bandera tricolor de la Revolución francesa. Escogieron los colores negro, rojo y oro por considerarlos los colores del imperio alemán de la edad media, pero esa elección era un error. Es verdad que hubo un escudo imperial con un águila negra sobre campo dorado y una bandera de guerra con una cruz blanca sobre fondo rojo, pero jamás hubo escudos o banderas con los colores negro, rojo y oro.

Hay quienes opinan que la bandera se inspiró en el uniforme de los cuerpos de voluntarios de Lützow, de los que surgió un gran ejército nacional alemán: los hombres de Lützow llevaban un uniforme negro con galones rojos y botones dorados. También ha habido una explicación muy popular entre los historiadores, según la cual una joven patriota habría confeccionado mal la primera bandera debido a su desconocimiento de la heráldica —lo curioso de esta explicación es que, a pesar de la confusión, los hombres decidieron usarla—; además es una explicación que, como es típico, hace responsable del error a una mujer.

Fueran cuales fueren los motivos de esa elección, la bandera es incorrecta desde el punto de vista de la heráldica. Hay cuadros de la época que muestran una bandera tricolor distinta y correcta: negra, oro y roja. Pero los alemanes fueron acostumbrándose al orden incorrecto de los colores.

La bandera negra, roja y oro se convirtió enseguida en símbolo de los deseos de libertad de la burguesía, y fue prohibida rápidamente. Pero esos colores prohibidos volvieron a exhibirse en la Revolución alemana de 1848. Ferdinand Freiligrath saludó en un poema estos colores revolucionarios:

In Kümmernis und Dunkelheit Da mussten wir sie bergen! Nun haben wir sie doch befreit, Befreit aus ihren Särgen! Ha, wie das Blitz und rauscht und rollt! Hurra, du Schwarz, du Rot, du Gold!

[De esconderla hubimos En la inquietud y la oscuridad Ahora libre está, Libre de sus ataúdes. Y cómo resplandece y susurra y ondea. ¡Hurra tú, negro, tú, rojo, tú, oro!]

Los príncipes alemanes se habían unido en 1815 en el Deutscher Bund [Confederación Germánica] para poder disponer de un gran ejército común. Después de la Revolución de 1848 declararon la bandera negra, roja y oro bandera de la Confederación como concesión a los ciudadanos. Pero el rey de Prusia Guillermo I, contrario a esta decisión, dijo que el negro, el rojo y el oro de la bandera eran “colores salidos de la suciedad de la calle”.

La Confederación Germánica desapareció en 1866 con la Guerra Alemana, cuando alemanes hubieron de luchar contra alemanes, esto es — las tropas confederadas contra los prusianos. Los prusianos fueron los vencedores y éstos decidieron los nuevos colores de la bandera alemana: negro-blanco-rojo, combinación de los colores prusianos, blanco y negro, y los de las ciudades hanseáticas, rojo y blanco.

Tras la Primera Guerra Mundial, la bandera negra, blanca y roja se convirtió en símbolo de la derrota. Y los colores del estado autoritario monárquico-militarista eran odiosos para muchos. Liberales y socialdemócratas querían volver al negrorojo-oro.

Y comenzó una nueva etapa en esta disputa. La cuestión secundaria de si la combinación de colores de la bandera debía ser negro y rojo con blanco o con oro contribuyó a la decadencia de la República de Weimar. Cuando, en 1919, la Comisión Constitucional votó sobre este particular, la votación no fue secreta —cosa excepcional—, y cada miembro tuvo que revelar públicamente su elección. El resultado fue un compromiso: la bandera de Alemania sería negra, roja y oro, y la empleada en el comercio negra, blanca y roja. Esta decisión no satisfizo a nadie y la polémica continuó. Para ponerle fin, el canciller Luther ordenó en 1926 que ambas banderas se colocasen siempre juntas. Esta decisión fue causa de tumultos, y una semana después el canciller fue destituido. La polémica se agudizaba, y los conservadores, partidarios del negro-blanco-rojo, llegaron a decir que la bandera negra, roja y oro era “la bandera de los judíos”.

En 1935, Hitler puso fin a esta disputa. Él creó una bandera única del Reich, de la nación y del comercio. Sus colores eran el negro, el blanco y el rojo. Era la bandera con la esvástica.

En 1949, iniciada la nueva etapa histórica de Alemania, se optó nuevamente por los antiguos colores de la libertad: negro-rojo-oro.

23. Estrecho y anguloso, duro y pesado


  • La estrechez / la apretura: negro, 50% · gris, 22% · marrón, 10%
  • Lo anguloso: negro, 20% · gris, 16% · plata, 12% · marrón, 10% · azul, 8%
  • Lo duro: negro, 45% · plata, 16% · gris, 9% · azul, 9%
  • Lo pesado: negro, 54% · marrón, 18% · oro, 8% · gris, 8%

Los espacios negros parecen mucho más pequeños que los blancos. Los muebles negros dominan el espacio; su presencia es más ostensible, parecen más pesados y macizos.

Debido a su fuerte contraste con el entorno, el negro se muestra anguloso y duro. Esta impresión óptica es transferida a las cualidades de los objetos negros. Un sofá negro parece más duro e incómodo que otro claro. Y los muebles negros enseguida parecen gastados, pues en ellos los arañazos se ven más. Cuando el negro no es inmaculado, pierde su elegancia.

El blanco resplandece, con lo que aumenta ópticamente su superficie, mientras que el negro concentra su efecto en los límites del objeto. Aunque los objetos negros parecen más pequeños que los blancos, el negro es el color de → lo grande. El efecto del negro es más poderoso que el del blanco, por eso en la → fig. 48 se reconocen primero los perfiles, y en la → fig. 49 primero el vaso. El negro siempre nos impresiona más.

24. El color más objetivo. El color favorito de los diseñadores


Form follows function —la forma sigue a la función—, tal es el leitmotiv del clásico diseño moderno. Significa la renuncia a los ornamentos, a los patrones superfluos y a los colores superfluos. Todo se vuelve “neutro”: negro, blanco o gris.

La renuncia al color da lugar a la objetividad y la funcionalidad, las virtudes del diseño.

En los objetos de lujo, la renuncia al color permite que el lujo se evidencie por sí mismo. El negro es la renuncia más ostensible al color, y también la renuncia más ostensible a toda exhibición, por eso es el negro el color más respetable.

Durante bastante tiempo estuvo de moda entre los diseñadores el estilizar objetos corrientes como productos de diseño pintándolos de negro. En los escritorios negros de los diseñadores todo era negro, desde los sujetapapeles hasta los afilalápices.

Todo lo que aparecía como producto de la técnica más moderna era negro: aparatos de televisión, equipos de música, cámaras fotográficas o relojes de pulsera. El color debía desaparecer, y la técnica ocupar el primer plano. Cuanto menos nueva es una técnica, cuanto más cotidiano es un aparato, más colores recibe de sus diseñadores.

Y así ha sido siempre. El primer color que tuvieron los automóviles fue, naturalmente, negro. Henry Ford decía entonces que cualquier color quedaría bien en un automóvil, pero durante decenios, el color del célebre modelo T fue negro.

En general, la combinación de negro y blanco la asociamos a lo inequívoco e incluso a la verdad. En el ajedrez y en todos los juegos en los que decide la habilidad del jugador, y no el azar, los colores son blanco y negro. Cuando entre el negro y el blanco se da una relación funcional —como la que hay, por ejemplo, entre el papel blanco y las letras negras en él impresas—, el, en otro caso negativo, negro cobra un nuevo valor. En este contexto, el negro es mejor incluso que el rojo: los “números rojos” significan pérdida, y los números escritos en negro, ganancia.

El black box era originalmente la caja negra del mago, dentro de la cual se producen extrañas transformaciones. El black box pasó a ser luego un concepto de la técnica de la información, que designa aquellos sistemas que procesan datos desconocidos arrojando otros datos que el sistema detalla, como los de los vuelos de los aviones, todos ellos concretos y precisos. El black box se convirtió en símbolo de los hechos objetivos, aunque no se sepa cómo se producen tales hechos.

Lo que está en “negro sobre blanco” adquiere un mayor significado que lo que sólo se ha oído, pues lo escrito tiene jurídicamente mayor valor probatorio. “Está en negro sobre blanco”, se dice hoy en alemán para indicar que lo que está impreso parece tener un grado mayor de verdad. Y como la verdad no puede adornarse, los textos impresos en colores son menos creíbles.

El efecto psicológico de los textos impresos en negro sobre blanco es tan poderoso, que los humanos tendemos a creer más en lo que dice la letra impresa que en nuestras propias experiencias.

Una fotografía en blanco y negro parece tener mayor valor documental que otra en color. El director Sergei Eisenstein renunció al color en sus películas pues pensaba que renunciando a la atracción del color, la forma y el contenido podían recibir mayor atención. Esto era lo que pensaba sobre el tema.

En un mundo tan multicolor, el negro y el blanco son los colores de los hechos objetivos.

25. Manipular con colores


Los colores influyen en el tamaño y el peso de las cosas. ¿Hasta qué punto pueden los objetos manipularse por medio de los colores? He aquí un ejemplo impresionante, tomado de la prensa, que muestra los efectos de los colores: un empresario estadounidense, cuyos empleados se quejaban de que tenían que cargar con cajas demasiado pesadas, decidió cambiar el color oscuro de las mismas por el blanco. El resultado fue que las quejas cesaron; los empleados sentían que las cajas blancas eran mucho más ligeras.

Se pueden citar otras historias semejantes como prueba de la manipulabilidad humana, y entre manipulabilidad y estupidez no parece haber ninguna diferencia. Pero lo que debería demostrar la estupidez de otros casi siempre demuestra únicamente la estupidez de un planteamiento.

Lo típico de estas “demostraciones” es que en ellas se ignora la experiencia. Se demuestra que las cajas claras parecen más ligeras que las oscuras —y ésta es una experiencia universal. Las mayoría de las cajas de color claro usadas para transportar mercancías son de cartón, un material poco estable e inadecuado para contenidos pesados. Para las mercancías pesadas se emplean cajas de madera. Y la experiencia nos dice que cuanto más oscura es la madera, más resistente es la caja y mayor peso parece admitir. Pero todos estos efectos del color tienen un límite en la experiencia. Las personas cuyo trabajo consiste en cargar con cajas son expertas en pesos, y no se dejan engañar con cambios de color.

Todos estimamos de forma automática el peso de un objeto antes de levantarlo. Este acto se hace consciente cuando se comprueba que esa estimación era equivocada —porque por ejemplo, se había agarrado mal el objeto, lo cual podría haber tenido fatales consecuencias para la espalda.

Nota: las “pruebas” de manipulación nos llegan siempre de Estados Unidos. Para quienes creen en tales manipulaciones, éste es el país de las posibilidades ilimitadas. Trucos que en nuestro continente serían descubiertos al instante, se convierten allí en verdades científicas. Los estadounidenses se vengan publicando pruebas de la estupidez humana “demostradas en Europa”.

En general puede decirse que, cuanto mejor se conocen las propiedades de un objeto, menor efecto tienen las manipulaciones. ¿Qué es más pesado, un tubo de color negro o un tubo de color blanco? Casi todo el mundo dirá que ambos son igual de pesados, pues lo saben por experiencia. ¿Qué es más pesado, un dado de gomaespuma negra o un dado de mármol blanco? Naturalmente, todo el mundo dirá que es más pesado el dado de mármol blanco. Lo que un objeto parezca pesar, en la mayoría de los casos tiene más relación con el material que con el color.

Todo efecto es una suma de experiencias.

FIGS

44 La bandera alemana es incorrecta según las leyes de la heráldica: el dorado debería hallarse entre el negro y el rojo, pues en los escudos, que han de esmaltarse, los colores deben estar separados unos de otros por espacios de metal desnudo.

45 La estrella negra, símbolo africano de la libertad.

46 La bandera de Bélgica es, heráldicamente, correcta.

47 La Kaaba de La Meca. En ella está encerrada la piedra negra, símbolo de todos los pecados. La construcción sagrada está cubierta de una gigantesca tela de seda negra, que se renueva cada año.

48 + 49 El negro es más fuerte que el blanco; por eso, en la figura de la izquierda, lo primero que se reconoce son los perfiles, y en la de la derecha, el vaso.

50 Los colores básicos en las artes gráficas y sus nombres internacionales: Y = yellow (amarillo), M = magenta (rojo), C = cian (azul), B = black (negro).

51 La legibilidad de los textos según su color:

52 El círculo de los colores. En él se reconocen los colores complementarios. Este sencillo círculo contiene los tres colores fundamentales puros: rojo, amarillo y azul, y tres colores mixtos: naranja, verde y violeta. Cada color mixto es resultado de la mezcla de los colores puros que tiene a cada lado; así, el verde se encuentra entre el azul y el amarillo. Los colores que están uno frente a otro constituyen los llamados colores complementarios. Éstos són: rojo y verde; azul y naranja; amarillo y violeta. Ver también → fig. 95.