Dulce y delicado, escandaloso y cursi.
Del rosa masculino al rosa femenino.
¿Cuántos rosas conoce usted? 50 tonos de rosa
- Más que el “pequeño rojo”
- El color del encanto y de la cortesía
- El color de la ternura erótica y del desnudo
- El rosa infantil: tierno, suave, pequeño
- La transformación del rosa masculino en rosa femenino
- El rosa de Madame Pompadour y el rosa católico
- El color de las ilusiones y de los milagros
- El color de los confites
- Pink: el rosa chocante
- El rosa creativo
- Rosa para artistas: ¿cómo se pinta la piel?
- ¿Cuál es el color que mejor sienta? ¿Cuánto importa el color de la piel?
¿Cuántos rosas conoce usted? 50 tonos de rosa
Por ejemplo, el barniz de granza no es una pintura, sino un barniz oscurecedor hecho con la raíz pulverizada de la granza o rubia. El color de este barniz es muy usado en la acuarela.
Nombres del rosa en el lenguaje ordinario y en el de los pintores:
Barniz de granza Begonia Brezo Color carne Color piel Colorete Cuarzo rosado Encarnado Esmalte de uñas Flor de cerezo Frambuesa Fucsia Magenta Malva Pamporcino Pink Rojo rosado Rosa albaricoque Rosa antiguo Rosa bebé Rosa bombón Rosa cálido Rosa clavel Rosa confite Rosa de granza Rosa de Parma Rosa flamenco Rosa frío Rosa jamón Rosa lechón Rosa lombriz Rosa mate Rosa mazapán Rosa melocotón Rosa nácar Rosa oreja Rosa orquídea Rosa pálido Rosa pastel Rosa perla Rosa persa Rosa plástico Rosa Pompadour Rosa púrpura Rosa suave Rosa violado Rosé Rouge Salmón Shocking pink
1. Más que el “pequeño rojo”
En el caso del rosa, los gustos cromáticos de los jóvenes y los mayores se distinguen con más claridad que en los demás colores. El 29% de los hombres de menos de 25 años nombra el rosa como el color que menos les agrada, pero de los mayores de 50 años sólo el 7%. El 25% de las mujeres menores de 25 años nombra el rosa como el color menos apreciado, pero de las mayores de 50 años sólo el 8%.
¿Y a quién les gusta el rosa? El 3% de las mujeres lo nombra como color favorito. Entre los hombres son muy pocos los que declaran su preferencia por el rosa. A los hombres ni siquiera les interesa conocer bien este color, y la mayoría son, supuesta o realmente, incapaces de distinguir el rosa del lila, como si la percepción diferenciada de estos colores no pudiera interesar a unos ojos masculinos.
Las mujeres rechazan el rosa como color simbólico de una feminidad definida como lo contrario de la masculinidad, pero con un sentido negativo.
¿Es el rosa un color o sólo algo intermedio entre el rojo y el blanco? No hay ninguna investigación sobre los colores en la que el rosa haya merecido un estudio aparte. ¿Es el color en sí lo que mueve a este rechazo? ¿O lo que domina es la opinión de que todo lo rosa es femenino, y por ende secundario y carente de importancia?
Pero el blanco y el rojo son contrarios: lo que se percibe como rojo no puede ser también blanco. En nuestra encuesta no hay ningún “concepto rojo” para el que se haya nombrado el blanco, ni ningún “concepto blanco” para el que se haya nombrado el color rojo. Rojo y blanco son colores psicológicamente contrarios. El rosa no es simplemente el color intermedio entre el rojo y el blanco, sino que tiene su propio carácter.
Hay sentimientos y conceptos que sólo pueden describirse mediante el color rosa, y todos los sentimientos asociados al rosa son positivos; el rosa es, sin ningún género de duda, el color del que nadie puede decir nada malo.
2. El color del encanto y de la cortesía
- El encanto: rosa, 18% · rojo, 14% · verde, 13% · plata, 9% · azul, 9%
- La cortesía: rosa, 15% · plata, 14% · blanco, 14% · gris, 13% · verde, 12%
- La sensibilidad / la sentimentalidad: rosa, 33% · violeta, 14% · blanco, 13% · amarillo, 10%
El nombre de este color es el nombre de una flor. Es también un nombre típico de mujer —en general no hay nombres de flores usados como nombres de varón—. La rosa está en Rosalía, Rosanna, Rosita y Rosamunda.
Todas las cualidades atribuidas a la rosa se consideran típicamente femeninas. La rosa simboliza la fuerza de los débiles, como el encanto y la amabilidad. En Romeo y Julieta, de Shakespeare, se lee: I’m the very pink of courtesy —“Soy tan cortés como el color rosa”.
El rosa es y ha sido en todos los siglos el color típico de la cortesía y la amabilidad. Y rosa es también la sensibilidad y la sentimentalidad. El rosa, mezcla de un color cálido y un color frío, simboliza las cualidades nobles del compromiso.
3. El color de la ternura erótica y del desnudo
- La delicadeza: rosa, 43% · rojo, 16% · blanco, 14% · violeta, 11% · azul, 11%
- La vanidad: violeta, 24% · rosa, 20% · oro, 18% · amarillo, 12% · naranja, 7%
- El erotismo: rojo, 55% · negro, 15% · rosa, 12% · violeta, 10%
- Lo seductor / lo atractivo: rojo, 35% · violeta, 14% · rosa, 12% · negro, 10% · oro, 8%
El rosa no es un color asociado a fuerzas elementales. El rosa es suave y tierno; es el color de la delicadeza. El rosa también nos hace pensar en la piel, lo cual lo convierte en un color erótico. Es el color del desnudo.
Las personas de piel clara dicen de sí mismas, en perfecta concordancia con el sistema de valores de nuestro simbolismo cromático, que son “blancas”, pero en realidad son rosadas. George Bernard Shaw decía irónicamente: “Los chinos nos llaman rosados. Con eso nos lisonjean”.
Los estadounidenses negros llaman malintencionadamente a los blancos blue devils —diablos azules.
Donde la piel desnuda parece más bella es en un entorno rosa. Quien sueña con un dormitorio erótico no encuentra otro color más apropiado que el rosa.
¿Y qué colores se combinan con él? El sensible rosa se adapta a otros colores conservando su efecto. Junto al blanco, el rosa parece completamente inocente. Pero junto al violeta y el negro, con los que forma el acorde de la seducción y del erotismo, el rosa oscila entre la pasión y la inmoralidad, entre el bien y el mal → fig. 83.
4. El rosa infantil: tierno, suave, pequeño
- La infancia: rosa, 46% · blanco, 13% · rojo, 12% · amarillo, 9%
- Lo manso / lo suave / lo tierno: rosa, 45% · blanco, 16% · oro, 10%
- Lo pequeño: rosa, 24% · amarillo, 19% · blanco, 12% · plata, 11%
El más manso y tierno de todos los acordes es rosa-blanco-amarillo. El contrario psicológico del rosa es el negro.
Las mujeres y los hombres jóvenes desprecian el rosa porque lo consideran un color “infantil”, y, en la mayoría de los casos, prefieren el negro. A las mujeres mayores, en cambio, les gusta el rosa como color “joven”. Cuanto más mayores, más predilección por el rosa → Tabla de la modificación de las preferencias a lo largo de la vida, p.128.
El rojo y el blanco son opuestos: fuerza frente a debilidad, actividad frente a pasividad, fuego frente a hielo. El rosa es el punto medio ideal entre los extremos: fuerza mansa, energía sin agitación, temperatura agradable del cuerpo. El rosa es como un bebé.
El verde es el color de la vida vegetativa, el rojo el de la vida animal, y el rosa el de la vida joven.
5. La transformación del rosa masculino en rosa femenino
- Lo femenino: rosa, 30% · rojo, 25% · violeta, 10% · blanco, 9%
Todos los que desprecian el rosa como color “típicamente femenino” encontrarán asombroso que, en tiempos pasados, el rosa haya sido un color masculino. El diario financiero más famoso del mundo, The Financial Times, se imprime desde 1888 en papel rosado. También la Gazetta dello Sport, diario deportivo italiano leído casi exclusivamente por hombres, se imprime en papel rosado → fig. 85.
“Rosa para las niñas, azul celeste para los niños”; esta convención es tan conocida, que muchos piensan que siempre ha sido así. Pero esta moda nació alrededor de 1920. Este reparto de colores para los recién nacidos contradice nuestro simbolismo, para el cual el rojo es masculino, y el rosa, el pequeño rojo, es el color de los niños varones pequeños.
Por eso, en los cuadros antiguos se solía pintar al Niño Jesús vestido de color rosa, tanto en cuadros del siglo XIII como en cuadros del siglo XIX, en los que el Niño Jesús jamás aparece vestido de azul celeste → fig. 81.
En pinturas del Barroco se ven a menudo criaturas vestidas de pies a cabeza de color rosa. Y cuando aparecen con un yelmo en la cabeza y una espada a la cintura, nos parecen ejemplos inesperados de niñas que reciben una educación masculina, pero estas criaturas vestidas de rosa no son niñas, sino príncipes caracterizados mediante el rosa —el pequeño rojo— como futuros gobernantes.
El pintor de corte Franz Xaver Winterthaler pintó en 1846 a la reina Victoria con sus hijos. Uno de ellos, aún un bebé, viste un largo vestido blanco con un fajín azul claro y un gorro guarnecido con lazos también azules —este bebé es una niña, la princesa Elena → fig. 84.
En otro cuadro de Winterthaler vemos al hijo de la reina Victoria, Arturo, cuando era un bebé, con vestido y gorrito con lazos rosas. En la época de la reina Victoria, a nadie que viera el cuadro se le habría ocurrido que una criatura vestida de rosa tendría que ser una niña.
Hasta 1900, el color para las niñas y los niños pequeños era el blanco. Si su vestimenta llevaba lazos, éstos eran casi siempre rojos, pues según la tradición, los lazos rojos protegían contra el mal de ojo. Niños y niñas llevaban hasta la edad de cinco años el mismo tipo de vestido, largo hasta los pies. Los peleles, actualmente prenda típica de los bebés, aparecieron en 1920. Y los patucos y zapatos infantiles eran de color blanco, marrón y rojo.
La moda de vestir a los niños de algún color fue popularizándose a partir de 1920, cuando ya era posible producir tintes resistentes al agua hirviendo. Y entonces se puso de moda el color rosa para las niñas. Este cambio tuvo dos causas: cuando, después de la Primera Guerra Mundial, el color rojo desapareció de todos los uniformes militares, desapareció también de la moda civil masculina, dejando de parecer lógico vestir a los niños pequeños de color rosa.
En esta época se produjo una verdadera revolución en la moda: la llamada “moda reformista” liberó a las mujeres de los corsés y creó una moda específica para los niños. Antes, los niños vestían copias en miniatura de los trajes de los adultos. Ahora, niños y niñas llevarían los cómodos trajes y vestidos de marinero —teñidos con índigo artificial, el nuevo tinte, el mejor de todos. De los trajes de marinero se derivó, con una lógica casi forzosa, el hecho de que el azul claro, o el azul en general, se convirtiese en el color de los niños. Como color tradicionalmente contrario, el rosa se convirtió entonces en el color de las niñas.
En el “Museo de la Infancia” londinense puede verse, como ejemplo más temprano de vestimenta rosa para las niñas, una caja con seis pares de patucos y medias rosas, regalo que recibió en 1923 la princesa María antes del nacimiento de su primer hijo —además, naturalmente, de zapatos y medias azules—. La princesa sólo tuvo hijos varones, y legó al museo las prendas rosas, como ejemplo de los entonces nuevos colores para los bebés.
Cuando el rosa se convirtió en un color femenino, se convirtió también en color de discriminación. Durante la Segunda Guerra Mundial, los homosexuales que no podían satisfacer el ideal de masculinidad fueron encerrados en campos de concentración, donde tenían que llevar como distintivo un triángulo rosa cosido a la ropa. El “triángulo rosa”, o el color rosa, lo usan a menudo los homosexuales en sus actividades públicas como símbolo de la antigua opresión, aunque para ellos nunca ha sido un color positivo de identificación.
Hacia 1970, el rosa femenino se había impuesto en todos los países. No obstante, en aquellos lugares donde la tradición católica era grande, el azul claro, el color de la Virgen, siguió siendo durante cierto tiempo el color de las niñas. En la época en que el resistente tejido de perlón gozó de general aceptación, la moda de los dos colores para los bebés llegó a su punto culminante: todos los cochecitos estaban guarnecidos con volantes rosas o azules, y todos los bebés iban vestidos de azul o de rosa desde el gorrito hasta los zapatos.
Ya hacia 1980 empezó a desaparecer la costumbre de los dos colores. Por una parte, por razones prácticas: los padres no querían esperar al nacimiento para comprar la ropa del color adecuado. Y en la moda adulta, los colores de las ropas masculinas y femeninas se parecían cada vez más, por lo que resultaba cada vez más extemporánea la distinción entre colores “típicamente masculinos” y colores “típicamente femeninos”. Hoy, el uso de los colores ligados al sexo en los bebés se ve ya como una costumbre de un pasado gris.
Para terminar, una simpática explicación estadounidense de los dos colores: cuando la cigüeña —o algún otro ser celeste— trae a los niños, al aterrizar coloca a las niñas sobre capullos de rosas, y ahí llegan al mundo, y a los niños sobre repollos azulados.
6. El rosa de Madame Pompadour y el rosa católico
El período rococó, que duró de 1720 a 1775, fue la época de los colores pastel. La corte francesa dictaba entonces la moda. Una vez que los colores puros se hubieron hecho asequibles incluso al pueblo, se habían vuelto demasiado sobrios para el gusto cortesano. Los colores mixtos se convirtieron entonces en algo especial. En los colores claros se manifestaba el sentimiento vital de la corte y mostraban que la aristocracia nada tenía que ver con el sucio trabajo.
Los tonos pastel del rococó no son simplemente colores aclarados con blanco, sino mezclas complicadas que contenían muchos colores —que ponían de manifiesto el alto nivel del arte tintorero.
Madame Pompadour (1721-1764), prototipo de la dama rococó, amante del arte y de gusto exquisito, puso de moda la combinación de rosa y azul claro que hoy nos parece típica del rococó. Hay un color difícil de obtener con mezclas: el “rosa Pompadour”, que los fabricantes de porcelanas de Sèvres crearon para ella: un rosa con trazas evidentes de azul, algo de negro y algo de amarillo.
En la predilección por los colores mixtos había también un motivo práctico, pues nunca hubo ropajes tan lujosos como en el rococó y cada vestido, cada traje, costaba una fortuna. Como los colores pastel eran resultado de la mezcla de muchos colores, podían ser combinados a su vez armónicamente con muchos otros colores. Mediante accessoires de distinto color podía transformarse completamente el efecto del color de un vestido, hasta el punto de parecer un vestido nuevo.
De rosa vestían tanto mujeres como hombres, pero este color se consideraba, de acuerdo con la tradición, un color masculino. En los cuadros de la época es frecuente ver a los hombres con trajes de seda rosa, y a las mujeres con vestidos de color azul celeste.
Que el rosa era un color masculino lo demuestra de manera especial el hecho de que en la época rococó fuera un color litúrgico. Los nobles ricos donaban sus trajes gastados a la Iglesia, que eran transformados en vestiduras litúrgicas y manteles de altares. Las telas rosas no tenían ningún uso especial en la Iglesia, ya que los colores litúrgicos eran el blanco, el verde, el violeta y el negro, pero la Iglesia supo arreglar esta situación: en 1729 declaró el rosa color litúrgico. Desde entonces, en el tercer domingo de adviento (Gaudete) y en el tercer domingo de cuaresma (Laetare), los sacerdotes católicos visten de rosa.
7. El color de las ilusiones y de los milagros
- La ilusión / la ensoñación: rosa, 44% · azul, 12% · violeta, 11%
- El romanticismo: rosa, 32% · rojo, 25% · azul, 12% · violeta, 7%
Las ilusiones corresponden a un estado en el que uno se encuentra sobre “nubes rosas” y todo lo ve “de color de rosa”. El séptimo cielo es rosa. Un mundo de color rosa es demasiado hermoso para ser verdadero. Quien adopta el lema think pink, se propone vivir de manera optimista la gris cotidianeidad.
Cuando la vida es como un sueño, dicen los franceses: C’est la vie en rose. A los psicofármacos que levantan el ánimo de las personas que sufren depresión se los llama “píldoras rosas”.
Un poema de Christoph Martin Wieland dice:
Mein Element ist heitre, sanfte Freude und alles zeigt sich mir in rosenfarbenem Licht.
[La alegría suave y serena es mi elemento, y todo se me muestra de color rosa.]
Y Friedrich Matthisson compuso estos versos:
Rosenfarbig schweben Duftgebild und weben ein elysisch Traumgesicht.
[Rosadas, flotan y tejen figuras primorosas una visión elisia.]
El rosa está en todas las ensoñaciones. Rosa es todo cuanto no es realista en todas sus formas y matices: color del kitsch y color de la transfiguración.
En ciertas pinturas medievales que representan la patria o la vida de un santo, se ven ciudades enteras, y dentro de ellas algunas casas rosadas. Las gentes de la época sabían lo que este rosa significaba: en las casas rosadas se habían producido milagros.
8. El color de los confites
- Lo dulce / lo delicioso: rosa, 30% · naranja, 18% · amarillo, 15% · rojo, 12% · marrón, 10%
- Lo benigno: rosa, 23% · blanco, 15% · amarillo, 12% · marrón, 10% · azul, 10%
- Lo artificial / lo no natural: violeta, 22% · plata, 18% · rosa, 17% · oro, 14% · naranja, 10%
El rosa es dulce; es el color de los confites. Ningún otro color es más adecuado para los confites. El rosa es un color del deleite. El gusto que se espera del rosa es dulce y suave. Un producto típico con una envoltura típica es Mon Chéri. En él, el rosa se combina con el violeta, lo que lo hace adulto y erótico, ideal para un bombón que contiene alcohol → fig. 82.
Cuando el rosa tiene sabor ácido y salado, como en la salsa de remolacha utilizada para la ensalada de arenque o en la salsa romesco, mucha gente siente que está saboreando una rara especialidad.
Los niños encuentran más apetitosos los confites con glaseado o baño de azúcar rosa, al contrario que los adultos, que los prefieren blancos y encuentran los de color rosa demasiado dulces y empalagosos.
Al color rosa se asocia el aroma de la rosa, también dulce y delicioso. El rosa es también dulce en el sentido figurado de la palabra: un libro con tapas de color rosa automáticamente produce la impresión de que se trata de una novela kitsch, esto es: de una “novela rosa”.
Todos los colores mixtos, y también todos los colores de metales, tienen algo de → artificial, de innatural. Combinado con otros colores mixtos o con colores de metales, como violeta o naranja, oro o plata, el rosa parece completamente artificial.
9. Pink: el rosa chocante
- Lo barato: rosa, 28% · naranja, 14% · gris, 13% · marrón, 10%
Si se pregunta por el color menos apreciado, muchos nombrarán espontáneamente el rosa pink. Éste es un rosa saturado, intenso → fig. 78, Invierno.
Pink es el nombre inglés del clavel. (En Estados Unidos el nombre del clavel es carnation, es decir, del color de la carne.) Pink es en Inglaterra cualquier rosa —en Alemania es sólo el rosa fuerte, chillón, que tiene algo de violeta y que los expertos llaman “magenta”—. Los legos creen que el magenta es una mezcla de rosa y violeta, pero el magenta es en realidad el rojo puro, sin mezcla alguna de otro color. Por eso se usa el magenta en la industria de las artes gráficas como color básico → fig. 50. Fue bautizado con este nombre por los químicos franceses que en 1858 consiguieron producirlo como color de anilina. Magenta es una ciudad del norte de Italia donde poco antes los austriacos fueron derrotados por los franceses, que vestían pantalones rojos.
La modista italiana Elsa Schiaparelli, que llevó a la moda las ideas de los pintores surrealistas, lanzó en 1931 un nuevo color: shocking pink —mezcla de magenta y una pizca de blanco. También creó un perfume que igualmente llamó Shocking Pink —que naturalmente se vendía en una caja de aquel color, dentro de la cual había un frasco con la forma de un busto femenino. El público quedó espantado. Nadie habría creído que el rosa pudiera ser tan agresivo. El rosa pink no tiene ninguna de las cualidades femeninas tradicionales.
El pink es el color más chillón que existe. Es el color de la publicidad poco seria, de los accesorios más estridentes en la moda y de los artículos de plástico más baratos. Hasta 1980 más o menos se producían objetos de plástico baratos de color naranja. Cuando todo el mundo se cansó del naranja, el pink se convirtió en el color típico del plástico. Así se convirtió también el rosa —injustamente— en el color de lo barato.
10. El rosa creativo
Quien se propone emplear los colores de forma creativa, la mayoría de las veces combina las cualidades de un color con cosas que poseen esas mismas cualidades. El tierno, suave, dulce y pequeño rosa con cosas también tiernas, suaves, dulces y pequeñas: un pequeño corazón rosa, una florecilla rosa, una jovencita vestida de color rosa, una ovejita rosa, un conejito rosa, un globo rosa. El uso creativo de los colores constituye un gran problema para aquellos diseñadores que tienen un escaso conocimiento de las cualidades de los colores.
En general se puede decir que, en el diseño creativo, el color es superfluo cuando no se hace más que repetir el tema.
Cuando se emplea el color rosa de una forma poco convencional, pueden crearse efectos y signos capaces de llamar la atención. Es lo que se consigue, por ejemplo, combinando el rosa no con lo blando y delicado, sino con lo áspero o lo duro: un cactus rosa, un erizo rosa, un martillo rosa. O combinándolo, no con lo pequeño, sino con lo grande: un elefante rosa, un saurio rosa. O con lo taimado o lo malvado, en vez de con lo lindo y gracioso: un diablo rosa, un cuervo rosa, un tiburón rosa. La Pantera Rosa de los cómics se ha hecho famosa en todo el mundo. El signo de la calavera en rosa y azul celeste es un absurdo estimulante, que siempre se recordará → fig. 80.
Cuando el rosa aparece sólo como color, ha de ser tan fuerte que su solo efecto cromático domine sobre lo demás. Combinado, el rosa produce un efecto nuevo al aparecer con otros colores que nunca se combinarían con él. Así, el rosa produce una impresión de refinamiento junto a colores psicológicamente contrarios, como sucede en las combinaciones rosa-gris-plata y rosa-negro.
Desgraciadamente el resultado de estas combinaciones son viejos clichés sobradamente conocidos.
11. Rosa para artistas: ¿cómo se pinta la piel?
En la pintura, el color de la piel humana recibe el nombre de “encarnado”. Este término viene de “encarnar(se)”, esto es, de hacerse carne, pues se trata del color de la carne. El clavel, cuyo color típico es el rosa pálido, se llama en latín carnatio, y es símbolo cristiano de la Encarnación. El Niño Jesús, encarnación de Dios, ha sido pintado en ocasiones con un clavel en la mano, al igual que otros personajes reales —los pintores querían decir así que el retratado se había pintado de una forma totalmente realista—.
Ningún color es tan difícil de preparar como el de la piel. Quien intente reproducir el de su propia piel mezclando colores, notará que hasta el más mínimo matiz es importante. Hay tonos de piel ya preparados, pero no son apreciados por los pintores. Quien sabe pintar, sabe también que una multitud de colores mezclados sólo resulta armónica cuando todos los tonos se obtienen a partir de unos pocos colores básicos, y que, por el contrario, cuando se emplean muchos tonos mixtos ya preparados, no se consigue ninguna armonía, sino una mezcolanza incontrolada, porque esos tonos mixtos están hechos con colores básicos siempre distintos.
Lo primero que muchos profesores de pintura tratan de explicar a sus alumnos es con frecuencia lo último en entenderse: no es la abundancia de tonos diferentes lo que hace al arte, sino la limitación a unos pocos colores empleados de múltiples maneras → fig. 101. Todos los principiantes sueñan con la mayor cantidad posible de cuencos y tubos de pintura, pero los profesionales no están de acuerdo: “Cuanto más pequeño el pintor, más grande la paleta”, esto es: cuanto peor es un pintor, más colores en su paleta.
Cualquiera que sea su tono, para pintar una piel rosada no bastan el rojo y el blanco, también se necesita el amarillo y el azul. El “color carne” es la suma de estos colores, aplicados uno sobre otros en veladuras, y no en una sola mezcla. Así, las partes de sombra de la piel se modelan con azul, y las partes de luz con blanco. Los antiguos maestros pintaron sus maravillosos tonos de piel con pinceladas transparentes sobre un fondo de color verde.
Ningún pintor puede renunciar al rosa, pero pocos pintores lo tienen en su caja de pinturas. Su rosa lo producen sobre la paleta o en el lienzo por medio de distintas capas de color.
12. ¿Cuál es el color que mejor sienta? ¿Cuánto importa el color de la piel?
Según antiguas reglas, el color de la vestimenta depende del color del pelo. Las más conocidas son éstas: a las pelirrojas les conviene el verde; a las rubias los colores pastel; y a las de pelo oscuro les favorecen los colores intensos. Estas reglas datan del siglo XVIII, cuando dejó de haber normas sobre los colores que podía usar cada estamento. Goethe formuló estas reglas en su teoría de los colores. No se trataba de una invención, sino que todas ellas eran expresión de la moda de su época → Gris 17.
En aquellos tiempos, los cabellos rojos eran poco decorosos en las mujeres, pues llamaban la atención; por eso se aconsejaba a las pelirrojas vestir de verde, puesto que con este color el cabello rojizo parece más amarillo-castaño. El pelo rojo nunca es completamente rojo, sino que contiene amarillo, que es reforzado por el verde que contiene también amarillo.
¿Por qué a las rubias les convenían los tonos pastel? En aquella época, en la que no era fácil teñir el cabello de rubio, el pelo rubio era signo de juventud, y en la moda de entonces los suaves tonos pastel eran los propios de la juventud.
¿Y por qué a las de cabello oscuro les convenían los colores intensos? En aquella época, la moral dictaba que las muchachas decentes no debían pintarse, y las esposas honradas se suponía que no lo hacían; por eso, las mujeres de piel y cabellos claros generalmente rechazaban los colores intensos, que además las hacían invisibles. Sólo a las mujeres de cabellos oscuros, que a menudo son también de piel oscura, parecía sentarles bien los colores fuertes.
Hace tiempo que todo esto ha cambiado, y hoy cada mujer puede elegir el color de cabello que más le guste, y el maquillaje y la barra de labios son cosas corrientes.
Hay una teoría más moderna, desarrollada por Carole Jackson, y conocida como “tipología estacional”. Según la teoría de Jackson, el tono de la piel es fundamental para encontrar los colores que mejor sientan a las personas.
En las personas de raza blanca, la piel no es propiamente blanca, ni propiamente rosa; es una mezcla de blanco, rojo, amarillo y azul, esto es, de todos los colores. Lo importante es qué color domina en el tono de la piel. Algunas pieles parecen amarillas, otras rosadas, otras azuladas y otras blancas con algo de naranja. No importa que se esté bronceado o se esté pálido: el tono de la piel permanece igual.
Jackson ha clasificado estos tipos de piel como “tipo primavera”, “tipo verano”, “tipo otoño” y “tipo invierno”. Pero aquí las estaciones no dicen nada sobre los colores apropiados a cada tipo, pues a cada tipo le valen todos los colores, sólo que con matices diferentes para cada uno. En principio, a estos tipos les convienen sólo tonos cálidos o sólo tonos fríos → figs. 78 y 96.
Es importante entender que también existen tonos fríos del rojo, como los tonos azulados de este color. Todos los tonos pueden emplearse puros o amortiguados con blanco, pues también en esto se distinguen los tipos de colores.
Según Jackson, los matices óptimos para los distintos tipos de piel son los siguientes:
-
“Tipo verano”: tonos fríos. La denominación “tipo verano” desconcierta a muchos, que creen que lo que corresponde a este tipo son los colores cálidos e intensos; pero a este tipo corresponden exclusivamente los colores enfriados con azul y blanco. El tono de la piel del “tipo verano” es beige, no muy rosado y más bien algo azulado. Los colores con que mejor armoniza este tono son los apagados, que siempre contienen algo de blanco y una pizca de azul. Pueden ser un azul agrisado, un azul pastel, cualquier verde azulado aclarado con blanco, el rosa mate, el rojo vino, el azul oscuro casi negro o el blanco de lana azulado. Estos colores amortiguados no compiten con el tono beige-azulado de la piel, sino que lo resaltan. El lápiz de labios y el colorete deben ser de color rosa apagado con una pizca de azul.
-
“Tipo invierno”: tonos fríos. La piel ligeramente azulada y ligeramente amarillenta, pero no rosada, tiene un tono frío. Los colores que mejor armonizan con este tono son los claros y, sobre todo, fríos. El blanco puro, el negro puro, el luminoso azul real, el rosa pink y el rojo luminoso. Es importante que los colores no sean amarillentos, pues los tonos amarillentos destacarían la parte de amarillo de la piel que adquiriría un aspecto enfermo y avejentado. La barra de labios y el colorete deben ser de color rosa, pink o rojo claro.
-
“Tipo primavera”: tonos cálidos. La piel es rosada-amarillenta. Como la piel es rosada, puede acentuarse la parte amarillenta, con lo que todos los colores que mejor sientan al “tipo primavera” contienen amarillo, pero también blanco, para no imponerse al color de la piel con colores demasiado intensos. Ejemplos de estos colores son el blanco de cáscara de huevo con algo de amarillo, el beige amarillento, el color miel, el verde amarillento, el rosa salmón y el rojo coral. La barra de labios y el colorete deben ser rosa salmón.
-
“Tipo otoño”: tonos cálidos. Piel anaranjada-amarillenta. Aliados de esta piel son todos los tonos castaños y anaranjados, el rojo tomate con toque de amarillo y los verdes intensos con toque visible de amarillo, como el verde musgo y el verde oliva. La barra de labios y el colorete deben ser naranja a naranja pardo.
Desgraciadamente, los legos en colores apenas pueden poner en práctica estas reglas. Para empezar, es muy difícil definir la variante del tono de la piel. Un tono de piel sólo se puede reconocer correctamente con luz natural clara.
Cuando se enseña a los legos los matices propios de cada tipo, su capacidad para distinguirlos se ve casi siempre desbordada, pues no se trata de diferencias como la que hay entre el azul claro y el azul oscuro, sino de variaciones de diferentes azules claros, y hay que saber ver de qué colores se compone un azul claro —no todo azul claro contiene blanco, también puede tener trazas de amarillo o de rosa. Lo importante de estos colores adicionales es que se correspondan con el tono de piel.
En los tonos blancos pueden reconocerse las correspondencias con relativa facilidad:
- Tipo primavera: blanco de cáscara de huevo con toque amarillento
- Tipo verano: blanco de lana azulado
- Tipo otoño: blanco crema pardusco
- Tipo invierno: blanco puro de nieve
Las dificultades en la determinación del tono de piel y las dificultades en la elección de los colores más apropiados hacen que asesores y vendedores de moda mal formados se fijen siempre en el color del pelo. Su divisa “verde para las pelirrojas, rojo para las morenas, beige para las rubias y azul para todas” es casi siempre falsa. De hecho, la mayoría de los tonos verdes no sientan bien a las pelirrojas, pues hay verdes cálidos y verdes fríos; y la piel de las rubias puede pertenecer a cualquier tipo, con lo que a unas les quedan bien los tonos fríos y a otras los cálidos. El azul indiscutiblemente sienta bien a todas, pero no cualquier azul.
Pero quien ha encontrado los colores correspondientes a su tipo de piel se asombra de lo bien que le sientan los colores óptimos para su tipo. Y quien ha formado su vestuario con los tonos apropiados a su tipo de piel comprueba que, de repente, todo armoniza con todo, cualquiera que sea el color, pues cada color contiene las mismas mezclas en un mismo tono subyacente —como la tonalidad en que está compuesta una obra musical—, y todo se combina en un orden que da una impresión global de armonía.

78 Los asesores de moda recomiendan elegir el color de la ropa según el color de la piel. Por ejemplo los siguientes tonos de rosa: un cálido rosa melocotón para el “tipo primavera”, un cálido rosa salmón para el “tipo otoño”, un frío rosa pastel para el “tipo verano”, y un frío pink para el “tipo invierno”.
Los tonos cálidos son amarillentos, y los fríos azulados.

79 Su color atípico hizo famosa a la Pantera Rosa.

80 Alteración de colores: símbolo de lo venenoso en colores infantiles —¿advertencia contra los caramelos?

81 En un principio, el rosa era un color masculino. Por eso, el Niño Jesús viste a menudo de rosa y nunca de azul celeste.

82 Configuración cromática ideal: un rosa fuerte y, dulce y un violeta erótico para bombones con alcohol.

83 Con violeta y negro, el rosa resulta erótico.

84 Las hijas de la reina Victoria. El bebé es la princesa Elena. Hasta 1900, el color de las niñas era el azul celeste el color de la Virgen.

85 Periódicos típicamente masculinos, como el Financial Times y la Gazzetta dello Sport, siguen imprimiéndose, conforme a la antigua tradición, en papel rosado.