El color de la fertilidad, de la esperanza y de la burguesía.
Verde sagrado y verde venenoso.
El color intermedio
¿Cuántos verdes conoce usted? 100 tonos de verde
- Verde bonito y verde feo
- El color intermedio
- La naturaleza y lo natural
- El color de la vida y la salud
- El color de la primavera, de los negocios florecientes y de la fertilidad
- El color de lo fresco
- La inmadurez y la juventud
- El color del amor incipiente, de Venus y de Tauro
- La esperanza es verde
- El color sagrado del Islam
- Verde masculino y verde femenino
- El verde litúrgico de la Iglesia católica y el verde del Espíritu Santo
- El verde venenoso
- El verde horripilante
- El color burgués
- ¿Por qué se cree que el verde y el azul no armonizan?
- El extravagante vestido de seda verde
- El color tranquilizante
- El color de la libertad y de los irlandeses
- Servir al palo sobre el tapete verde
- El verde funcional
- Los colores de las estaciones según Itten. Impresión individual y comprensión universal
¿Cuántos verdes conoce usted? 100 tonos de verde
¿Cuántos verdes necesita un artista? A muchos profesionales les basta con el “verde de óxido de cromo vivo” y el “verde de óxido de cromo apagado”. Estos colores, mezclados con amarillo, azul, rojo y blanco, dan todos los verdes del mundo.
Nombres del verde en lenguaje coloquial y en la jerga de los pintores:
Caqui Gris oliva Tierra verde Turquesa Umbra verde Verde abedul Verde abeto Verde acuático Verde aguacate Verde aspérula Verde azulado Verde billar Verde botella Verde brillante Verde bronce Verde cadmio Verde cardenillo Verde cedro Verde césped Verde cloro Verde cobalto Verde cromo Verde de cobre Verde de óxido de cromo apagado Verde de óxido de cromo vivo Verde de Schweinfurt Verde de uva espina Verde esmeralda Verde espinaca Verde eucalipto Verde fieltro Verde francés Verde fronda Verde grisáceo Verde guisante Verde helecho Verde heliógeno Verde hiedra Verde hiel Verde hierba Verde hoja Verde hooker Verde jade Verde jaguar Verde junco Verde jungla Verde lago Verde lechuga Verde loden Verde luminoso Verde malaquita Verde manzana Verde máquina Verde mar Verde marchito Verde mate Verde mayo Verde menta Verde moho Verde militar Verde monte Verde musgo Verde neón Verde Nilo Verde oliva Verde ópalo Verde pálido Verde pardo Verde París Verde pastel Verde pátina Verde pavo Verde permanente Verde petróleo Verde phtahlo Verde pigmento Verde pino Verde Pipermint Verde pistacho Verde pizarra Verde policía Verde prado Verde primavera Verde primitivo Verde racing Verde rana Verde reseda Verde ruso Verde savia Verde seda Verde semáforo Verde sólido Verde sucio Verde tilo Verde tráfico Verde turmalina Verde veneno Verde veronés Verde victoria Verde viridiano
1. Verde bonito y verde feo
El verde es el color preferido del 16% de los hombres y el 15% de las mujeres.6 Esta preferencia aumenta con la edad, sobre todo entre los hombres. Hasta los 25 años de edad, el 12% de los hombres cita el verde como color favorito, y de los mayores de 50 años el 20%. Con la edad, los colores apagados, sobre todo el gris, pierden preferencia, y la ganan todos los colores que simbolizan la juventud.
Pero hay personas a las que no les gusta el verde: el 6% de los hombres y el 7% de las mujeres de todas las edades nombraron el verde como el color que menos les agrada.
El verde es más que un color; el verde es la quintaesencia de la naturaleza; es una ideología, un estilo de vida: es conciencia medioambiental, amor a la naturaleza y, al mismo tiempo, rechazo de una sociedad dominada por la tecnología.
Quien dice que no le gusta el verde, piensa en el color en sí. Un estudio particular llevado a cabo por la autora del presente libro demostró que los enemigos del verde definen el “verde típico” como un color oscuro y turbio, como lo son el verde militar, el verde botella o el verde loden. Los amantes del verde, en cambio, ven el “verde típico” como verde mayo, verde esmeralda o verde mar. Los partidarios y los detractores del verde parece que no se ponen de acuerdo sobre lo que consideran el verde típico → figs. 34 y 35.
El verde es una mezcla de azul y amarillo, aunque en todas las teorías antiguas de los colores se consideraba un color primario. Estas teorías no clasificaban los colores por su origen en el actual sentido técnico, sino según su efecto psicológico. Y como en nuestras experiencias y en nuestro simbolismo el verde es un color elemental, en el sentido psicológico es un color primario.
Ante el violeta pensamos siempre en los colores de los que procede, esto es, en el rojo y el azul, y en vez de violeta decimos también “rojo azulado” o “azul rojizo”, como también decimos “rojo amarillento” o “amarillo rojizo” en lugar de naranja, pero jamás decimos “azul amarillento” o “amarillo azulado” en lugar de verde.
El verde es un color muy independiente. El verde es también el color más variable. Sólo una pizca de azul convierte el amarillo en verde. En cambio, el verde puede contener todos los colores: blanco, negro, marrón o rojo, sin dejar nunca de ser verde. Pero con el cambio de la luz natural a la luz artificial, el verde cambia más que los demás colores. También en su simbolismo es el verde un color muy variable.
En los acordes cromáticos, el verde aparece frecuentemente combinado con azul, siendo su efecto siempre positivo. Combinado con negro y violeta, su efecto es negativo.
Pero, en sí, el verde no es ni bueno ni malo.
2. El color intermedio
- Lo agradable: verde, 22% · azul, 20% · naranja, 14% · amarillo, 12% · rosa, 8%
- La tolerancia: verde, 20% · azul, 18% · blanco, 17% · violeta, 14%
El rojo parece cercano, el azul lejano, y en medio queda el verde —tal es la ley de la perspectiva cromática → fig. 36.
El verde es el color intermedio en las más variadas dimensiones: el rojo es cálido, el azul frío, y el verde es de temperatura agradable. El rojo es seco, el azul moja, y el verde es húmedo. El rojo es activo, el azul pasivo, y el verde tranquilizador. El verde se halla entre el rojo masculino y el azul femenino. Según la teoría de los colores, el verde es complementario del rojo, pero de acuerdo con nuestras sensaciones y nuestro simbolismo, el color que más contrasta con el rojo es el azul; incluso en este sentido se halla el verde también en medio.
Los extremos son excitantes, peligrosos. El verde, situado en perfecta neutralidad entre los extremos, proporciona una sensación de tranquilidad y seguridad.
Como el verde es el color más neutral en nuestro simbolismo, su efecto está particularmente determinado por los colores con él combinados. La combinación verde-azul domina en los acordes correspondientes a todas las cualidades positivas, aquellas que no permiten ningún grito, las que se basan en un tranquilo acuerdo: verde y azul son los colores principales de lo agradable y de la tolerancia.
Los astrólogos asignan el verde a los nacidos bajo el signo de Libra. Como éstos son especialmente equilibrados y buscan siempre, diplomáticamente, la armonía, el color que les conviene es el color del término medio, el color tranquilizador: el verde. Y su gema es la esmeralda, una de las piedras más caras.
3. La naturaleza y lo natural
Lo natural: verde, 47% · blanco, 18% · marrón, 12% · azul, 9%
El empleo del verde como símbolo de la naturaleza muestra la perspectiva de la civilización. Sólo los habitantes de las ciudades hacen excursiones al “verde campo” y llaman a algún bosque el “pulmón verde”; sólo en la ciudad hay “zonas”, “áreas” o “espacios verdes” administrados por los concejales de medio ambiente. El green numerado del golf es igualmente naturaleza artificial. En Alemania se dice que un aficionado a la jardinería tiene un “pulgar verde”, y que en los suburbios esperan las “viudas verdes”.
Con el adjetivo “verde” puede darse a múltiples fenómenos de la civilización una pincelada “natural”. Una “cosmética verde” da a entender que emplea ingredientes naturales, y una “medicina verde” es la que pretende curar sólo con sustancias naturales. Hasta se ha dado el caso de que la publicidad de una empresa química aseguró que la suya era una “química verde”.
El partido de “Los Verdes” no pudo nacer sino en una sociedad altamente industrializada, en la que la naturaleza había llegado a carecer de importancia, y se había visto reducida a “entorno”. La elección del nombre fue inteligente: como color de la naturaleza, el verde resumía los objetivos del partido, y como color en sí, simbolizaba su posición independendiente entre los dos bloques políticos de “los rojos” y “los negros”.
La organización ecologista Greenpeace también eligió la palabra “verde”, y a los ecologistas en general se les llama “verdes”.
El efecto naturalista del verde no depende de ningún tono especial del verde, sino de los colores que con él se combinan: con azul y blanco —los colores del cielo— y marrón —el color de la tierra—, el verde se muestra absolutamente natural.
El color que psicológicamente más contrasta con el verde es el poco natural, el artificial violeta.
4. El color de la vida y la salud
- La vivacidad: verde, 32% · amarillo, 20% · naranja, 18% · rojo, 12%
- Lo sano: verde, 40% · rojo, 20% · azul, 11% · rosa, 10% · naranja, 10%
El color verde es símbolo de la vida en el sentido más amplio, es decir, no sólo referido al hombre, sino también a todo lo que crece. “Verde” se opone a marchito, árido, mortecino. El simbolismo es tan internacional como la experiencia: un inglés que se siente en plena forma está in the green.
Lo sano es verde, pues verdes son las sanas hortalizas, las verduras. En este sentido un “verde” en alemán es también un vegetariano. En el “mercado de frutas y verduras” se venden productos vegetales, que son siempre verdes o ligados a lo verde. Una “sopa verde” es siempre una sopa de verduras. Combinado con nombres de otros alimentos, el adjetivo “verde” designa la adición de verduras o hierbas —pasta verde, salsa verde. Aquí son posibles muchas invenciones culinarias: caviar verde para los menús exquisitos, pan verde, chocolate verde…
La llamada Grie Soß, especialidad de Francfort y plato favorito de Goethe, consiste en huevos cocidos cubiertos de una espesa salsa de siete hierbas.
A los bueyes les gusta con preferencia comer tréboles. Quien alabe “algo más allá del verde trébol” —una forma de hablar que se refiere a una alabanza excesiva, que no hay que tomar en serio— está valorando como un buey. El trébol sólo es placer supremo para el ganado vacuno.
El trébol de cuatro hojas, símbolo de la suerte, es común en las tarjetas de felicitación del año nuevo, y en el mismo día de año nuevo se regalan en algunos países tarros con uno de estos tréboles en su interior para desear prosperidad.
El verde es el color de la vida vegetativa como el rojo es el color de la vida animal. El acorde verde-rojo simboliza la vitalidad máxima.
El verde se halla también en el acorde de la felicidad, formado por los colores oro, rojo y verde —el oro representa la riqueza, el rojo el amor y el verde la salud.
5. El color de la primavera, de los negocios florecientes y de la fertilidad
- La primavera: verde, 62% · amarillo, 18% · azul, 6% · rosa, 5%
Germinar, brotar, verdecer. El verde es el color de la primavera. Verdeamarillo-azul-rosa, el acorde de la primavera, es único, pues ningún otro concepto lo comparte; también se ve aquí de qué múltiples maneras puede obrar cada color según los colores con que se combina.
La primavera significa crecimiento, y el acorde del → comienzo es blanco-verde. El verde se convierte entonces en color simbólico de todo lo que puede desarrollarse y prosperar. Con la antigua expresión “en el tiempo verde” no se hace referencia a la primavera, sino a una época de florecimiento económico y cultural. De aquel que no consigue nada positivo en la vida se dice también que “no se posa en ninguna rama verde”.
La primavera es la estación de la fertilidad. En China, el jade, la verde piedra ornamental es la más bella de todas las piedras, y con ella se decoran muebles, instrumentos y armas. El jade es además un muy peculiar símbolo de fertilidad: según el simbolismo chino, es el esperma del dragón celeste, en el que se concentra la máxima fuerza celeste, vital y masculina.
El color del jade varía desde el blanco verdoso hasta el más claro e intenso verde, y las diferencias de calidad y de precio de esta piedra apenas pueden entenderlas los europeos. La casa internacional de subastas Christie’s anunció en 1997 un récord: vendió en Hong-Kong la joya de jade más cara de las vendidas en toda su historia, e incluso la pieza más cara vendida en toda Asia en una subasta.
Se trataba de una gargantilla de 27 cuentas de jade, sencilla como un collar de perlas; cada pieza medía 13 milímetros de diámetro, y todas eran del mismo color verde traslúcido — que podría definirse como verde esmeralda, o verde espinaca, o verde veneno, o verde permanente claro en la terminología de los pintores—, y la puja máxima alcanzó los 7,5 millones de euros.
El diseño sencillo y el elevado precio hacen pensar que había sido hecha para un hombre.
En otros tiempos, los adornos de jade que usaba la nobleza eran signos de la posición y la dignidad de su portador. El rey chino Zhoo Mo fue enterrado con unas vestiduras guarnecidas con 2.000 plaquitas de jade.
También la rana es símbolo de fertilidad. Es verde, pone numerosos huevos y se asemeja a un embrión humano. Por eso desea el rey de los sapos del cuento ir inmediatamente al lecho con la princesa.
6. El color de lo fresco
- Lo refrescante / lo fresco: verde, 27% · azul, 24% · amarillo, 22% · naranja, 14%
La vinculación de “verde” y “fresco” la muestra también el propio lenguaje. Lo “fresco” es lo contrario de lo conservado, lo preparado, lo ahumado, lo secado.
“Madera verde” es la madera recién cortada y todavía húmeda; las “albóndigas verdes” están hechas con patatas crudas; en Inglaterra hay incluso green meat —que no es una carne verde, sino carne fresca. Y a green machine no es necesariamente una máquina pintada de verde, sino algo “recién salido de fábrica”.
Grüne Hochzeit [bodas verdes] se llama en Alemania al aniversario de boda de un matrimonio que aún no celebra las de plata. A una canción, antigua ya, pero que nunca pasa de moda, se la llama evergreen (siempre verde).
Las cosas verdes parecen frescas. Incluso un perfume coloreado de verde sugiere un aroma fresco, y se dice entonces que el aroma tiene una “nota verde”.
El verde junto al azul resulta especialmente refrescante —en esta combinación el azul obra como color del agua—. El verde con algo de azul, el llamado turquesa, es el color favorito de las piscinas y de todos los accesorios de baño que deben causar una impresión de frescor.
Sin embargo, la regla de que el verde está ligado a la sensación de lo fresco y del frescor, depende del producto. Una toalla verde no parece más fresca que otra roja; el pan que se ha puesto verde produce precisamente sensación contraria. Sin duda son determinantes los significados aprendidos con la experiencia.
El verde junto al marrón es el acorde de → lo agrio y de lo amargo. Piénsese en el gusto de bebidas a base de hierbas; los licores de color verde pardo son especialmente agrios y amargos.
El verde junto al amarillo forma el acorde de → lo ácido.
Combinado con el naranja, el verde forma el acorde de → lo aromático. El verde tiene mucho sabor.
7. La inmadurez y la juventud
- La juventud: verde, 22% · amarillo, 16% · rosa, 13% · blanco, 12%
En la naturaleza, los procesos de maduración pueden requerir muchas etapas: del verde al amarillo y de éste al rojo en las cerezas; del verde al rojo, del rojo al azul y del azul al negro en las ciruelas y los arándanos; o del verde al marrón en las nueces. Las mazorcas de maíz y las piñas son primero verdes, y, en general, de un capullo verde puede salir una flor de cualquier color. Pero no hay ninguna planta, ninguna flor, en la que este orden se invierta —el estadio de la inmadurez es siempre verde—.
Esta experiencia es tan universal, que ha rebasado todos los dominios. El verde es el color de la juventud. Un joven que aún está “verde” es aquel cuyas formas de pensar son como la “fruta verde”, o como el mosto que aún no ha fermentado, del que en alemán se dice que es “vino verde”. También se emplea en este idioma la expresión “pico verde” —por la piel verdosa que los pájaros jóvenes tienen alrededor del pico—. La piel de los cuernos de los carneros jóvenes es todavía verde, de ahí el greenhorn de los ingleses.
“A quien se pone verde se lo comen las cabras”, reza un antiguo refrán alemán, queriendo decir que a quien se hace el tonto acaban tomándole por tonto. Y cuando un inglés pregunta Do you see any green in my eye?, quiere decir: ¿me tomas por tonto?
8. El color del amor incipiente, de Venus y de Tauro
También los sentimientos crecen, se desarrollan. En la poesía trovadoresca, el comienzo del amor es verde. La señora Minne, personificación medieval del amor en el mundo germánico, lleva un vestido verde. En Friedrich Schiller leemos acerca de un amor juvenil: “Nuestra relación está aún verde”.
En este mismo sentido, una “joven verde” era una muchacha soltera. Y esta idea tenía incluso su nota visual: entre los atavíos verdes, los de color verde claro eran propios de las jóvenes solteras en edad de contraer matrimonio. No es que llevaran exactamente vestidos de color verde claro, que eran muy poco prácticos; de este color eran los accessoires, los complementos. En la Boda campesina de Pieter Brueghel, la novia lleva un cuello verde claro. Las cofias que durante siglos llevaron las mujeres en las iglesias indicaban siempre el estado civil. Las de las mujeres solteras tenían bordados o encajes de color verde claro.
“Chiquita, ven, ven, siéntate a mi “lado verde”, quiero estar junto a ti, te quiero tanto…”. Esta canción que Friedrich Silcher escribió en 1836 no suele faltar en el repertorio de los coros masculinos alemanes, pero lo que casi nadie sabe es que el “lado verde” es el lado izquierdo, el lado del corazón. Quien se sienta al “lado verde” de alguien, queda cerca de su corazón. Este mismo sentido tiene la expresión alemana man ist jemandem nicht grün [no ser verde con alguien] —no soportar a alguien, o guardarle rencor—.
Para los romanos, el verde era el color de Venus. Venus es la diosa de los jardines, las huertas y las viñas. Y entre los griegos, Afrodita (Venus) era la diosa de la belleza y del amor.
Venus corresponde al signo de Tauro, por eso la mayoría de los astrólogos asigna a Tauro el color verde. Los Tauro, nacidos en abril o en mayo, tienen así un color adecuado a la estación primaveral. A los hombres Tauro les corresponden cualidades masculinas, pero como en el sistema astrológico Venus representa el principio femenino, en este signo las cualidades masculinas y las femeninas están equilibradas. Una vez más el verde como color del término medio.
9. La esperanza es verde
- La esperanza / la confianza: verde, 48% · azul, 18% · amarillo, 12% · plata, 5%
El verde como color de la esperanza, ¿es sólo un clisé o es una atribución consciente? La cuestión se aclara investigando los colores asociados a conceptos afines. A una parte de los encuestados se les preguntó por el “color de la esperanza”, y a otra por “el color de la confianza”. La respuesta más frecuente fue siempre, y con diferencia, el verde.7 Esto demuestra una vez más que a conceptos parecidos, acordes parecidos.
La idea de la verde esperanza permanece viva porque está emparentada con la experiencia de la primavera. Las analogías lingüísticas lo revelan: la esperanza germina, como la simiente en primavera. La primavera significa renovación después de un tiempo de carencia. Y la esperanza es también un sentimiento al que ha precedido un tiempo de privación. “Cuanto más áridos los tiempos, más verde la esperanza”, dice un proverbio alemán. Y “mi corazón reverdece”, se dice también en este idioma cuando se vuelve a albergar esperanzas.
Renovación en el sentido religioso significa liberarse del pecado, significa resurgimiento. Quien ha hecho penitencia cuaresmal durante los 40 días posteriores al miércoles de ceniza, ha reverdecido, se dice en Alemania. Y el último día de la cuaresma, el Jueves Santo, llamado en alemán Gründonnerstag [Jueves Verde] se comen verduras, especialmente espinacas, según una antigua costumbre.
10. El color sagrado del Islam
El color favorito del profeta Mahoma (570-632) era el verde. Mahoma llevaba un manto y un turbante verdes → fig. 41.
La más valiosa reliquia del Islam es el sandshak-i-sherif, la bandera santa, que es verde y está bordada en oro. Es la bandera que el profeta llevó en la guerra que concluyó con la conquista de La Meca. La bandera verde tiene un significado muy destacado: cada mahometano tiene el deber de seguirla en la guerra contra los infieles. De este modo se convirtió el Islam en una religión mundial.
Verde es el color del profeta, el color del Islam y el color de la Liga Árabe. Todos los Estados miembro tienen el verde en sus banderas. En la de Arabia Saudí, patria de Mahoma, hay esta inscripción: La illaha illa Allah wa Muhammed ur-rusul Allah, “No hay más que un Dios, y Mahoma es su profeta”. Debajo, un sable en recuerdo de la guerra en nombre de la fe → fig. 42.
En el entierro del rey Hussein de Jordania, descendiente directo del profeta, se colocó sobre la tumba aún abierta un baldaquín verde como símbolo de la fe islámica.
La predilección de Mahoma por el color verde no se trataba de ningún gusto personal. Mahoma, el que difundía las revelaciones de Dios tal como se recogen en el Corán, profetizaba a quienes llevaban una vida de respeto hacia Dios la recompensa de un más allá pleno de alegrías para los sentidos, un paraíso encantador de verdes prados floridos, bosques umbríos y oasis perpetuos. El verde era el color dominante en el paraíso —una idea que sin duda entusiasmaba a un pueblo que vivía en el desierto—.
11. Verde masculino y verde femenino
Los simbolismos dependen de la cultura, porque en las diferentes culturas se dan diferentes modos de vivir. Preguntarse cuál es el significado del verde es plantearse al mismo tiempo interrogantes acerca de las circunstancias vitales.
En medio del desierto, la naturaleza verde es grandiosa, y el color verde equivale a bienestar material y espiritual. Como color sagrado del Islam, como color de la vida eterna, el verde es, por supuesto, masculino.
También para los antiguos egipcios el verde era masculino. El dios Osiris tenía la piel verde. Es el dios de la vida —y a la vez de la muerte. En las religiones que creen en un renacer a otra vida eterna, esto no es ninguna contradicción. A Osiris se le llamaba también el “Gran Verde” → fig. 43.
Y los animales verdes eran sagrados. En las pirámides se han hallado miles de cocodrilos momificados. Por eso tiene un doble significado el que el Dios del Antiguo Testamento enviara a Egipto una plaga de langosta. Egipto debía sucumbir a sus animales verdes.
Pero en el norte de Europa, donde el verde es sobreabundante, la experiencia enseñó que la verde exuberancia no es una garantía de riqueza, ni siquiera de supervivencia. Donde el verde es cotidiano, aparece también como color de algunos demonios → Verde 14. Y como color cotidiano y negativo es, según la forma tradicional de pensar, un color femenino: con la serpiente verde y con Eva empezó, según la doctrina cristiana, el mal en el mundo. El verde es femenino en cuanto color de la profana naturaleza.
Existen multitud de nombres de mujer “verdes”. “Flora” es la diosa romana de las flores y las plantas. “Silvia” significa “selva” o “bosque” en latín, como “Witta” en antiguo alemán. “Linde” o “Linda” es el nombre de un árbol [tilo], como también el francés “Yvonne”, que es tejo, y “Olivia” es olivo. El árbol del laurel inspiró los nombres de “Laurenzia” y “Laura”, además del nombre griego “Dafne”. El nombre francés “Chloé” es “verde de mayo” —un verde claro como el del cloro—. También tenemos el nombre español “Esmeralda”.
Pero el verde es tan equilibrado, que también hay numerosos nombres “verdes” de varón: de laurus, laurel en latín, proceden los nombres “Laurin”, “Lorenzo” y “Lars”. “Florián” es la forma masculina de Flora. “Oliver” es olivo. “Yves” procede del tejo. Y del antiguo alto alemán witu [=Wald, bosque] provienen los nombres “Veit”, “Vitus”, “Vito”. Véase la tabla de nombres de pila y colores → Blanco 6.
12. El verde litúrgico de la Iglesia católica y el verde del Espíritu Santo
En 1570, el papa Pío V estableció los colores litúrgicos: blanco, rojo, violeta y verde. Éstos son los colores de los sacerdotes en la misa y los que adornan el altar y el púlpito.
Entre los colores litúrgicos, el verde es el más modesto y elemental; es el color de todos los días, de los días en que no se celebra ni conmemora nada en particular.
El rojo, el azul y el verde son los colores de la Trinidad: en esta coordinación, el rojo es el color simbólico de Dios Padre, el azul el de Cristo, y el verde el del Espíritu Santo.
Pero en la mayoría de los cuadros religiosos está también representada la Virgen María, y ella viste de azul; Cristo de rojo; Dios Padre de rojo oscuro o violeta, el llamado rojo púrpura; y el Espíritu Santo toma la forma en una paloma blanca, a menudo sobre un fondo verde → fig. 18.
La paloma es un animal simbólico porque ya en la antigüedad se sabía que las palomas pueden recorrer distancias muy largas y regresar al sitio de partida. El Espíritu Santo viene de Dios y, como una paloma blanca, retorna a Él.
El Espíritu Santo se manifestó a los apóstoles, por eso los obispos, que se consideran sucesores de los apóstoles, tienen en su escudo un sombrero verde en recuerdo de los viajes que realizaron los apóstoles para difundir el cristianismo.
13. El verde venenoso
- Lo venenoso: verde, 45% · amarillo, 20% · violeta, 8%
Verde es el color de lo venenoso. Curiosamente es también el color de lo saludable, aunque con lo saludable no se aviene el violeta. Nos imaginamos los venenos como sustancias verdes, y el alemán coloquial usa una palabra compuesta de “verde” y “veneno”, Giftgrün, algo que no se encuentra en otros idiomas. Aquí se muestra que incluso un clisé idiomático único puede definir el efecto de un color. Giftgrün es un concepto tradicional. Nadie ha dicho jamás Giftrot [rojo veneno], aunque el rojo sea el color del peligro. Ni nadie ha dicho jamás Giftblau [azul veneno], a pesar de que no comemos nada que sea azul y unos macarrones azules o una nata azul, por ejemplo, nos provocarían náuseas.
El verde de los pintores se convirtió en el color del veneno. Desde la antigüedad se conocía un verde luminoso hecho con limaduras de cobre, que, tratadas con vinagre, daban el cardenillo o verdete, que se rascaba y se mezclaba luego con cola, yema de huevo o aceite como aglutinante —y éste era el color que usaban los pintores—. Es un verde intenso, como el de los tejados antiguos, al que se le llama “verde de cobre” y es tóxico.
En 1814, una empresa fabricante de colorantes de Schweinfurt logró producir un verde aún más intenso disolviendo el cardenillo en arsénico. Este nuevo verde recibió el nombre de “verde de Schweinfurt”, pero llegó al mercado bajo otros muchos nombres, uno de ellos Kaisergrün [verde emperador], y en general con el nombre de los lugares donde se producía, como “verde de París”, “verde de Leipzig” o “verde suizo” —nombres todos ellos que parecían querer disimular su alta toxicidad. El arsénico es uno de los venenos más fuertes. No sólo el proceso de fabricación de este color era perjudicial para la salud, sino que también el producto mismo lo era: la sustancia se disolvía con la humedad, y el arsénico que contenía se vaporizaba de manera imperceptible.
El verde era el color favorito de Napoleón. Y también el de su destino final. Su exilio en Santa Elena transcurrió en estancias tapizadas de verde.
Hace unos decenios, químicos franceses analizaron los restos mortales de Napoleón, muerto en 1821, a los 52 años, para averiguar si había muerto de muerte natural. Encontraron grandes concentraciones de arsénico en sus cabellos y sus uñas. Pero Napoleón no fue envenenado por sus vigilantes. Con el clima húmedo de Santa Elena se disolvió el veneno de los tapices, los muebles y los cueros verdes: Napoleón murió lentamente intoxicado por el arsénico que contenían.
Napoleón no fue el único que murió de esta manera. A comienzos del siglo XX se prohibieron los colorantes verdes con arsénico. Aún puede encontrarse el nombre “verde de Schweinfurt” en las cajas de acuarelas, pero se trata de una imitación inocua. Sólo los restauradores utilizan hoy el auténtico “verde de Schweinfurt”, que solamente se puede obtener con un permiso especial.
14. El verde horripilante
¿De qué color es un dragón, un demonio, un monstruo? “Verde”, responde la mayor parte de la gente espontáneamente. ¿Por qué? Porque es el color más “inhumano”. Un ser con piel verde no puede ser humano; tampoco puede ser un mamífero, pues no hay ningún mamífero verde. Una piel verde nos hace pensar en serpientes y lagartos, animales repulsivos para muchos, o en dragones y criaturas mitológicas, que infunden miedo. Incluso el rey de los sapos del cuento resulta repulsivo. Verdes son también las criaturas de ficción más modernas. Los marcianos son supuestamente hombrecillos verdes.
El diablo ha sido con frecuencia representado como un híbrido de serpiente y dragón. Uno de los diablos más creativamente representados en la pintura es “verde veneno”, y tiene dibujada una cara en el trasero → fig. 40. Cuando el diablo aparece con figura humana, lo hace a menudo vestido de verde, como un cazador, pues es el cazador de almas. En nuestra fantasía, los seres demoniacos tienen ojos verdes.
Los demonios de Europa suelen ser verdes y negros. De acuerdo con el viejo simbolismo, el negro invierte el significado de cualquier otro color que se combine con él. El verde, el color de la vida, combinado con el negro, forma el acorde de la destrucción.
El amarillo y el verde son los colores de la bilis y, por ende, de la perpetua amargura. En inglés, el verde está muy ligado a la envidia. La expresión a look with green eyes no se refiere al color de los ojos, sino a una mirada envidiosa. Una colonia masculina de Gucci se llama Envy (envidia), y su color es verde pálido.
En este punto, las culturas se separan: en el Islam, la asociación de “mal” y “verde” es inimaginable. Lo mismo en China. Allí no existen dragones malos, el dragón es símbolo de masculinidad y del emperador. Los dragones encarnan muchas buenas cualidades: el dragón verde es el símbolo de la primavera y de la fertilidad.
En Francia, por el contrario, el verde es para los supersticiosos un color que trae mala suerte. Muchos franceses no conducirían nunca un coche verde. Si un francés dice je suis vert [estoy verde], es que está muy enfadado. Los franceses se ponen incluso vert de colère, verdes de ira. Y entre los alemanes es el verde el color más nombrado en referencia a la ira.
15. El color burgués
Con hojas frescas de abedul, aliso y manzano, y con las cortezas de estos árboles, pueden teñirse de verde algunos tejidos. También con aquilea, brezo, musgo, helecho y liquen. El procedimiento es sencillo: se trata la lana con una lejía desengrasante para que pueda recibir el color, y luego se cuece durante unas horas, o a veces durante unos días, en un recipiente junto con esas plantas. Estos tintes eran baratos e inocuos, pero los tonos verdes que daban eran pálidos o parduscos. Y los tejidos se decoloraban rápidamente con la luz y el lavado. La poca permanencia de este verde hizo del color verde símbolo cromático de la infidelidad. En una canción trovadoresca francesa, un caballero se lamenta así por su amada: “Ha cambiado el azul por el verde” —es decir, le ha sido infiel—.
Un verde intenso exigía un doble teñido: primero se teñía de amarillo con azafrán, con flor de cardo o con hierba amarilla → Amarillo 11, y luego de azul con glasto o con índigo. Sólo así podía darse a los tejidos un color verde intenso. Y cuanto más luminoso era el verde, más elegantes eran las telas.
En La boda de los Arnolfini, de Jan van Eyck (1434) → fig. 37, la novia lleva un manto de color verde luminoso. Todo el mundo sabía que aquella mujer era muy rica. El señor Arnolfini, el novio, lleva un manto de piel noble de color marrón oscuro; era banquero, pero no noble —de otro modo, ambos novios hubieran ido vestidos de rojo. Su riqueza se aprecia también en la extensión de sus mantos: abundantes pliegues, una cola y, en las anchas mangas, una serie de volantes —y ello en una época en que las telas eran tan caras, que “ser rico” equivalía a “estar envuelto”. No obstante, en aquella época, esta riqueza se habría reconocido a primera vista sólo reparando en el verde luminoso.
Cuán detalladas fueron durante siglos las reglamentaciones y prescripciones sobre los colores de las vestimentas, lo muestra una ordenanza de Brunswick de 1653, en la que se dispone incluso sobre los colores de las arcas de madera en las que las mujeres guardan sus ajuares, ser, “para el primer estado, rojo, para el segundo, verde y rojo, para el tercero, verde claro y oscuro, y para el cuarto de escaso color”. El rojo era el color de la nobleza, y el verde el de la burguesía, y aún para ésta había diferencias: verde escaso, verde claro y verde oscuro para los burgueses pobres, y verde puro para los más ricos.
En los antiguos retratos, un fondo verde indicaba que el retratado era un burgués. El verde era el color que indentificaba a todo lo burgués.
Incluso la Mona Lisa de Leonardo (1503) lleva un vestido verde. Aún se desconoce quién era Mona Lisa —sólo se puede asegurar que no era una dama de la nobleza.
En la cámara baja británica —el Parlamento elegido por el pueblo—, los asientos son verdes. En la cámara alta, la de los lores, son rojos.
16. ¿Por qué se cree que el verde y el azul no armonizan?
El verde y el azul no armonizan; “se muerden”, como se dice en alemán. Esta idea se ha asentado desde hace tiempo en la imaginería popular. La combinación de azul y verde en la vestimenta denota falta de gusto, dicen los “consejeros”, a los que nunca nadie pide consejo. ¿Cómo se llegó a estas reglas del gusto? La teoría de los colores de Goethe puede darnos una explicación al respecto. Para más detalles sobre la teoría de Goethe → Gris 17.
En su teoría, Goethe utilizaba un círculo de colores para “simbolizar la vida del espíritu y del alma humanos”. En ese círculo coordinaba los colores con categorías intelectuales —la razón, el entendimiento, el sentimiento o la fantasía— y con categorías morales —lo bello, lo noble o lo útil—. Goethe no lo dice, pero indirectamente coordina también los colores con el estatus social, pues se advierte que los colores que convienen a cada clase social están de acuerdo con el simbolismo medieval —y éste es el verdadero principio de las clasificaciones de Goethe.
El verde es el color de los burgueses —Goethe lo llama el color de lo “útil”—, como los comerciantes, los artesanos y los empleados. El azul es el color de los trabajadores —Goethe lo llama gemein, una palabra antigua para “corriente, ordinario”—. Entre burgueses y trabajadores siempre eran posibles las relaciones sociales y matrimoniales, aunque, naturalmente, eran mal aceptadas por la clase burguesa que procuraba distanciarse de los trabajadores mostrando sus diferencias —¡por este motivo no armonizan el azul y el verde!—.
Cuando, después de la Revolución Francesa de 1789, fueron desapareciendo poco a poco las normas de obligado cumplimiento sobre los colores en las vestimentas, los burgueses sustituyeron aquellas normas por reglas del buen gusto, que debían corresponderse con las normas morales. Grün und Blau schmückt die Sau [“Verde y azul adornan al cerdo”], se decía en Alemania. Goethe no inventó esas reglas; también en Inglaterra se decía: Blue with green should never be seen.
Siglos atrás, los nobles de la lujosa corte del duque de Berry habían vestido ropas de color azul luminoso junto con medias de no menos luminoso verde. También la novia de Arnolfini lleva bajo su vestido verde luminoso otra prenda azul luminosa: ambos eran colores que sólo los ricos podían vestir, colores que armonizaban de forma ideal. Sólo cuando el teñido de tejidos se desarrolló lo suficiente como para hacer las telas de colores luminosos asequibles a todo el mundo; cuando incluso los trabajadores vestían de un azul luminoso, el azul dejó de llevarse bien con el verde. Pero esta norma del buen gusto no tenía que ver con los colores en sí mismos.
Quien conoce este trasfondo comprende por qué desde mediados del siglo XX, cuando Alemania se convirtió en una verdadera democracia, se produjo un cambio en los gustos que reivindicó aquella combinación de colores. Desde entonces, el verde y el azul volvieron a llevarse bien, y, a veces, la combinación de los dos colores ha sido bien recibida en el mundo de la moda. Sólo los más anticuados se aferran a la antigua regla —sin conocer su trasfondo, sin querer percibir el efecto real de esa combinación —.
¿Quién se atreve a considerar falto de gusto un cielo azul sobre un paisaje verde? sea cual sea el tono azul del cielo —azur o azul nocturno—, o el tono verde del paisaje —verde prado o verde abeto—. En la expresión de muchos sentimientos positivos aparece el verde en perfecta armonía con el azul.
LAS CATEGORÍAS SENSIBLES-MORALES DE GOETHE Y SU RELACIÓN CON LA SOCIEDAD
| Colores de Goethe | Rojo Púrpura | Rojo | Amarillo | Verde | Azul | Violeta |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Categoría moral del color | Bello | Noble | Bueno | Útil | Vulgar, es decir, corriente, ordinario | Inútil, es decir, económicamente no rentable |
| Categoría intelectual del color | Razón y fantasia, es decir, genialidad | Razón, es decir, sentimiento y entendimiento | Entendimiento | Sensualidad, es decir, sentimientos e impulsos | Sensualidad, es decir, sentimientos e impulsos | Fantasía, es decir, irrealidad |
| Color de estatus | Gobernantes | Nobles | Científicos | Burgueses | Trabajadores | Extravagantes, artistas |
| Tradición simbólica del color | Púrpura de reyes, príncipes y cardenales | Púrpura de reyes, príncipes y cardenales | Las normas sólo permitían el rojo a la nobleza | Color simbólico de la iluminación y de las ciencias | Las normas establecían el azul como color de los trabajadores | Color simbólico de lo espiritual, de la magia y de la teo logía |
17. El extravagante vestido de seda verde
Aunque en siglos pasados el verde era muy popular en la vida diaria, no se aceptaba tanto en los atuendos de los días festivos, pues por la noche, a la luz de las velas, las telas verdes se volvían pálidas y parduscas.
No existe ningún tinte natural con el que se pueda conseguir un verde intenso. En 1863, el químico Eugen Lucius produjo un colorante verde intenso al que, como era costumbre en su época, bautizó con un nombre basado en su estructura química: verde aldehído. Con dos socios fundó la compañía “Meister, Lucius y Brüning” para introducir en el mercado el verde aldehído. Las condiciones del mercado eran malas, pues las necesidades de tintes verdes para las ropas de diario estaban cubiertas; todos los colores resultan hermosos, extraordinariamente luminosos en la seda, pero la demanda de trajes de sociedad verdes era limitada. Pero Lucius y sus socios lograron convencer a una tintorería de seda de Lyon de las excelencias de su verde, y llegaron a un acuerdo: los tintoreros se comprometían a comprar durante un año todo el verde aldehído producido, y los fabricantes del tinte a venderlo solamente en Lyón.
Los tintoreros tenían buenas relaciones con la corte de París, más concretamente con la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III. Estaba considerada como la mujer más bella del mundo, y nadie la igualaba en elegancia. Una noche en que la emperatriz asistía a la ópera con un elegante vestido de seda de color verde aldehído, se vio que a la luz del gas el verde brillaba de una manera inexplicable. Ese verde aldehído causó sensación y se puso inmediatamente de moda. De la compañía de Meister, Lucius y Brüning nació la empresa Hoechst.
Después de este éxito, la industria química puso en el mercado muchos tintes verdes. Al verde aldehído siguió el verde de yodo, el verde de metilo y el verde de “aceite de almendras amargas” —todos muy tóxicos—. El de aceite de almendras amargas contiene el mismo veneno que da a las almendras amargas su olor característico: arsénico.
La impresión que puede causar una tela verde no depende sólo del matiz del color, sino también, y mucho más que en cualquier otro color, del tejido.
En tejidos mates, el verde se presenta como un color aceptable, más bien modesto. Los uniformes verdes de la policía alemana resultan mucho menos elegantes que los uniformes de color azul oscuro o negro de sus colegas ingleses y franceses. Y los abrigos y trajes de color verde loden o verde oscuro nunca resultan elegantes, sino a lo sumo prácticos.
En tejidos brillantes, en cambio, el verde se vuelve especialmente llamativo —más extravagante que elegante—. Dicho de manera simplista: de día, el verde parece corriente, y de noche ordinario. Por eso, en el poema de Wilhelm Busch, la honrada tía advierte a la casquivana y poco piadosa Helene:
Du ziehst mir nicht das Grüne an, weil ich’s nun mal nicht leiden kann. [No te me vistas de verde, que no puedo sufrirlo.]
18. El color tranquilizante
- Lo tranquilizador: verde, 38% · azul, 24% · blanco, 8% · marrón, 6%
- El recogimiento: verde, 24% · marrón, 20% · azul, 19% · rojo, 9%
“El verde alegra la vista sin cansarla”, observaba ya Plinio. Por eso su contemporáneo, el emperador Nerón contemplaba una y otra vez los espectáculos circenses, en los que prisioneros eran devorados por leones, y tanto hombres como leones aparecían cubiertos de sangre, a través de una esmeralda plana y pulida.
Goethe escribió lo siguiente sobre el efecto tranquilizante del verde: “No se quiere más y no se puede más. Por eso, para las habitaciones en las que más tiempo se está, el color verde es el más elegido para las paredes.” En la época de Goethe, el verde era el color preferido en las salas de estar.
En los teatros ingleses, los camerinos de los actores son siempre de color verde, por eso se llaman green rooms. En una habitación verde, los ojos de los actores pueden descansar de los focos del escenario.
El color identificativo del famoso analgésico Aspirina es un verde azulado. Y su acorde quiere sugerir un estado de tranquilidad sin cansancio. El verde es el color más tranquilizante, es el color de lo que alivia y de lo acogedor. Azul-verde es también el acorde de → la relajación.
Kandinsky, uno de los primeros pintores no figurativos, se dedicó intensamente a estudiar los efectos de los colores y no dice muchas cosas buenas del verde: “El verde absoluto es el color más tranquilo que existe: no se mueve hacia ninguna parte y no le acompaña ningún tono de alegría, tristeza o pasión; no pide nada ni invoca nada. Esta permanente ausencia de movimiento es una cualidad que produce un efecto bienhechor en las personas y las almas fatigadas, pero que tras cierto tiempo de reposo puede volverse fácilmente aburrido. Los cuadros pintados con armonías verdes confirman esta afirmación … el verde no produce más que aburrimiento … La pasividad es la nota más característica del verde absoluto, y esta nota se presenta perfumada de crasitud y autosatisfacción. Por eso, el verde absoluto es, en el reino de los colores, lo que en el reino de los hombres la llamada burguesía: un elemento inmóvil, satisfecho de sí mismo y limitado en todas las direcciones. Este verde es como una vaca gorda y muy sana que, capaz sólo de rumiar, observa inmóvil el mundo que la rodea con mirada estúpida e indolente.”
Nadie ha escrito nunca tan negativamente sobre el color verde como Kandinsky. Puede decirse que, en general, el verde no ha sido popular en la pintura del siglo XX. Los temas paisajísticos dejaron de estar de moda y quedaron relegados a la fotografía.
Cuando el color se convirtió en tema pictórico independiente, ya no subordinado a lo representado, sino interesante en sí mismo, el verde se quedó en el ambivalente color mixto resultante de la mezcla de azul y amarillo, y nada más. También Mondrian sentía antipatía hacia el verde, que para él era un color superfluo. En los cuadros constructivistas de Mondrian no hay ningún verde.
Lo que a unos tranquiliza, a otros aburre —esto al verde le es indiferente—.
19. El color de la libertad y de los irlandeses
En el siglo XIX, el verde se convirtió en el color de los movimientos burgueses contrarios al dominio absolutista. La libertad era verde.
La bandera verde, blanca y roja se inspiró en la bandera tricolor francesa. El rojo y el blanco eran los antiguos colores de Italia, y el verde simbolizaba “el derecho del hombre a la libertad y la igualdad”.
El color verde tiene un significado especial en Irlanda. Es el color nacional de la “isla verde”. En Irlanda es además el color del catolicismo desde que Guillermo de Orange sometiera a Irlanda como rey inglés. Guillermo de Orange era protestante, y el color de la casa de Orange era el naranja, por lo que los católicos irlandeses declararon el naranja el color de los protestantes, y el verde, el color nacional irlandés, el color del catolicismo. En Irlanda, un “verde” es un católico. El símbolo de Irlanda es la hoja de trébol con la que san Patricio explicó a los irlandeses la trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La fiesta nacional irlandesa se celebra el 17 de marzo, día de san Patricio. En Chicago, donde abundan los habitantes de origen irlandés, el típicamente americano Chicago River se colorea en ese día con un verde artificial.
20. Servir al palo* sobre el tapete verde
“Enseñar las cartas” es una expresión del juego de cartas. Corazón, diamantes, trébol y pica son los llamados colores de la baraja francesa; los alemanes son corazones, cascabeles, bellotas y verde —también llamado “hojas”. El verde corresponde a la pica francesa. La expresión “lo mismo en verde” se refiere a la diferencia entre las cartas francesas y alemanas —una diferencia que nada cambia—. La expresión alemana “Ach, du grüne Neune!” (¡Vaya, un nueve verde!) empleada para expresar sorpresa, procede también de los juegos de cartas.
Cuando aún no había televisión, todas las casas burguesas tenían una mesa de juego. Estas mesas, en las que se jugaba a las cartas y a los dados, estaban tapizadas de fieltro verde, pues este color resulta agradable a la vista y ofrece un buen contraste con las cartas y los dados. Las mesas de billar también están tradicionalmente revestidas de fieltro verde. El reproche de “haber decidido algo en la mesa verde”, que se dice en Alemania, significa que algo se ha decidido como por juego.
También en los auditorios y las bibliotecas las mesas estaban revestidas de verde. Las elegantes, de piel verde, y las modestas, de fieltro o linóleo verdes. Éste es el ambiente burocrático de las mesas verdes: quien “sólo hace planes sobre la mesa verde”, no ha visto la realidad.
* N. del E.: La expresión alemana es “Farbe bekennen”, que literalmente significaría “reconocer el color”. La traducción de esta expresión en los juegos de cartas es “servir al palo”.
21. El verde funcional
- La confianza / la seguridad: verde, 27% · azul, 22% · blanco, 10% · marrón, 9% · dorado, 9%
Los semáforos juegan un importante papel en la vida moderna, por eso se ha generalizado su simbolismo. También en los edificios hay carteles verdes que permiten el paso, o que indican salidas de emergencia. Las salidas de socorro suelen estar sentadas con flechas blancas sobre fondo verde.
Incluso el lenguaje coloquial ha adoptado los símbolos de los semáforos. Dar “luz verde” a alguien significa que se aprueban los planes de otra persona. En Alemania se dice que a alguien le ha llegado una “ola verde” cuando tiene una buena racha, e incluso que algo está im Grünbereich [en terreno verde] cuando se halla perfectamente.
La greencard, tan ansiada por los emigrantes, da “luz verde” para ir a Estados Unidos con permiso de residencia y de trabajo por tiempo ilimitado.
El llamado “verde estándar” es un verde más oscuro y de aspecto grisáceo. Se considera el tono de verde más adecuado para fijar la vista en él durante largo tiempo, por lo que es el color más común de las pizarras de los colegios. Muchas máquinas están también pintadas de este verde. El color único garantiza que los accesorios y las piezas de recambio no desentonen una vez montados. Las botellas de vino son en su mayoría de color verde botella. Esto se debe a que el vidrio de color verde botella es el más barato. El vidrio marrón, usado en los frascos de los medicamentos, ofrece una mejor protección frente a la luz.
También las telas usadas en los quirófanos y las batas del personal quirúrgico son verdes por razones funcionales. Además de su efecto tranquilizante en los cirujanos, tienen la ventaja de que sobre ellas la sangre parece marrón e impresiona menos. En este caso, el verde obra como color complementario del rojo: si miramos fijamente algo rojo, como una herida, y luego dirigimos la vista hacia una superficie blanca, vemos una forma verdosa que puede resultar irritante. Sin embargo, si dirigimos la vista hacia los tejidos verdes de los quirófanos, ya no vemos esa mancha verde.
22. Los colores de las estaciones según Itten. Impresión individual y comprensión universal
- La primavera: verde, 62% · amarillo, 18% · azul, 6% · rosa, 5%
- El verano: amarillo, 38% · verde, 28% · naranja, 9% · rojo, 9%
- El otoño: marrón, 48% · oro, 22% · naranja, 12% · amarillo, 10%
- El invierno: blanco, 60% · gris, 16% · plata, 10% · azul, 10%
El artista, profesor y teórico de los colores Johannes Itten tomó los colores de las estaciones como ejemplo de que “las impresiones y vivencias que producen los colores pueden considerarse de una manera perfectamente objetiva, aunque cada individuo vea, sienta y juzge los colores de una manera personal.”
Itten observó que sus alumnos estaban convencidos de que las impresiones que les producían los colores eran algo individual, que sus sensaciones cromáticas eran únicas —una opinión muy extendida entre los artistas. Itten quiso probar lo contrario, y para ello se sirvió de cuatro pinturas que representaban las estaciones, pero sin objetos de ningún tipo. Cada pintura se componía de cuadrados iguales, diferenciándose sólo en los colores, usados como colores típicos de cada estación. Los colores que mostraban los “cuadrados de la primavera” de Itten eran amarillo claro, verde claro, azul claro y rosa, los colores claros y suaves que todos asociamos a la primavera —incluidos los estudiantes de Itten— → fig. 39. Entre los colores del verano de Itten dominaban el verde savia y el amarillo; entre los del otoño, el castaño, el naranja y el violeta → fig. 100; y entre los del invierno, el blanco, el gris y el azul.
Si se muestran a diferentes personas los acordes de cada estación de acuerdo con los resultados de la encuesta realizada para el presente libro, y se les pide que los relacionen con las estaciones, el resultado es siempre el mismo. Todo el mundo podría relacionar de forma inmediata cada acorde con la estación a él correspondiente → figs. 38 y 99/100.
Los acordes que se muestran en este libro deben entenderse de la misma manera que los cuadros de las estaciones de Itten: a pesar de las sensaciones individuales, hay una comprensión universal.
FIGS

34 El verde típico de los que prefieren este color.

35 El verde típico de los que rechazan este color.

36 El rojo parece cercano, el azul lejano, y el verde parece estar en medio.

37 Como color intermedio, el verde es también el color de la burguesía. La señora Arnolfini, miembro de la burguesía, se casó con vestimenta verde. La cama roja del fondo es un mueble que revela el elevado estatus del matrimonio: las ropas rojas sólo estaban permitidas a la nobleza, pero una cama roja, del color protector contra el mal de ojo, podía tenerla quien podía permitírsela, pues las telas rojas eran carísimas.

38 Los colores de la primavera: los más nombrados en la encuesta.

39 Los colores de la primavera de Itten: con sus cuadros sobre las 4 estaciones, demostró que en todas las personas se da la misma valoración de los colores.

40 El verde demoniaco: el diablo más original de la pintura medieval — obsérvese su trasero.

41 El verde, color sagrado del Islam. Era el color preferido de Mahoma, aquí representado, como siempre, con el rostro cubierto.

42 Arabia Saudí era la patria de Mahoma, y en su bandera hay esta inscripción “No hay más que un Dios, y Mahoma es su profeta”.

43 El dios egipcio Osiris, dios de la vida y de la fertilidad, tiene la piel verde.