Disciplinas
1. Simpatía:
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Es la forma de magia más común y fundamentada, basada en la manipulación de la energía vinculando dos objetos (el principio de “lo similar produce lo similar”).
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“La ley de la simpatía es uno de los fundamentos de la magia. Establece que cuanto más parecidos son dos objetos, mayor es su relación simpática. Cuanto mayor es la relación, más fácilmente se influencian uno a otro”.
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No es magia, en el sentido estricto de la palabra. Se trata de la manipulación de los vínculos inherentes entre las diferentes cosas, pasando energía de unos a otros, a partir de la voluntad fijada en la creencia a partir de la disciplina del Alar.
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la simpatía requiere el Alarr, que es una disciplina de los arcanistas, y consiste en entrenar la fuerza de voluntad y dividir la mente en varios sectores diferentes, se basa en tener la certeza de que algo ocurrirá, para crear un vínculo simpático hay que tener la certeza de que ambos objetos son el mismo.
La simpatía se basa en estos tres principios, y es casi una disciplina científica, más que mágica:
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Doctrina de Correspondencia: Aquellas cosas que se parecen tienen una mayor influencia entre sí que dos cosas que no se parecen.
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Doctrina de Consanguineidad: Una parte de algo puede representar la totalidad de ese algo. Ejemplo: unas gotas de sangre o un pelo representan a una persona.
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Doctrina de Conservación: La energía no se crea ni se destruye, sino que se encuentra o se pierde, se transforma o se transfiere.
2. Nominación:
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La forma más antigua y poderosa de magia, que consiste en conocer el nombre verdadero de las cosas (el fuego, el viento, el hierro) para controlarlas.
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Es una materia donde uno percibe el “verdadero nombre” de una persona, lugar o cosa y, a través de ese entendimiento, gana control absoluto sobre el sujeto.
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El Nominador puede utilizar este poder de muchas formas. Por ejemplo, el nominador puede llamar a las fuerzas de la naturaleza como el viento, puede ordenar a las rocas que se conviertan el polvo y puede obligar a los seres vivos y las personas a hacer lo que el mismo quiera.
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El Maestro Elodin describe el nombre verdadero de cualquier cosa como la suma de todas los elementos que, desde su creación, se han ido hilando entre ellos hasta su formación. Como ejemplo utiliza una piedra pequeña, citando la numerosa cantidad de fuerzas y materiales que le han dado forma a lo largo de las centurias. La cantidad de información y conocimiento necesarias para percibir y entender esas cosas es demasiado para lo que Elodin llama “mente despierta” y, por tanto, un nombre verdadero solo se puede percibir por “mente dormida”, subconsciente.
3. Sigaldría:
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Una forma de magia rúnica combinada con ingeniería medieval que se utiliza para crear objetos encantados (artificiera). (explicación capítulo 51?).
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Se trata del conocimiento del lenguaje de las runas, y sus combinaciones. Se considera una forma especial de simpatía, si bien teóricamente podría postularse también que tiene una relación con la nominación, pues se trata esencialmente de signos, cada uno con su significante y significado, enlazados por ciertas reglas sintácticas, lo que hace pensar en un lenguaje.
4. Magia Fata (Glamoria y Grammoria): Practicada en el reino Fata.
- La Glamoria es el arte de hacer que algo parezca otra cosa (cambiar su apariencia).
- La Grammoria es el arte de hacer que algo sea otra cosa (cambiar su naturaleza).
- Nudos Ilicos: Se especula que la escritura con nudos Ilicos es una forma de magia que altera la realidad o percepción.
5. Alquimia:
- El arte de cambiar la naturaleza de las sustancias mediante fórmulas y reacciones.
6. Talentos/Dones:
- Pequeñas habilidades innatas y extrañas que tienen algunas personas, consideradas un tipo de magia menor.
7. Modelación:
- Una forma antigua y más radical de la nominación, utilizada para crear el reino Fata.
¿Cantores?
Estados Mentales
1. Alar - Dividir la mente.
El Alar es descrito como una “creencia férrea” o “fe de trilladora”. Es la capacidad mental de creer en algo con tanta fuerza que esa creencia altera la realidad (piedra angular de la simpatía) Kvothe es capaz de dividir su mente en múltiples partes para realizar magia, una habilidad que a menudo le deja “roto” o con una sensación de pérdida de control sobre su propia mente. (Disociación).
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Función: Permite a un arcanista imponer su voluntad sobre el mundo físico, por ejemplo, creer que un objeto está unido a otro para moverlo a distancia.
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Entrenamiento: Se entrena dividiendo la mente en partes, creyendo cosas contradictorias simultáneamente (ej: creer que una piedra no caerá aunque se suelte).
2. Corazón de piedra (Apartar emociones y pensar con lucidez)
Es un estado de desapego emocional absoluto y concentración lógica extrema.
Es una técnica mental que Kvothe aprende y utiliza para bloquear emociones extremas (miedo, dolor, ira) y concentrarse exclusivamente en la tarea presente, especialmente en el uso de la magia (Simpatía). Le permite ser increíblemente efectivo pero le deshumaniza temporalmente.
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Función: Permite al usuario bloquear el miedo, el dolor, la duda y otras emociones. Es crucial para mantener un Alar fuerte y enfocado sin que las distracciones humanas interfieran.
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Uso: Kvothe lo utiliza para soportar torturas, tomar decisiones racionales en situaciones extremas o realizar simpatía avanzada sin miedo.
3. La hoja que gira - Dejar la mente fluir.
Es el estado opuesto al Corazón de Piedra y se considera una forma de meditación o “mente durmiente” Corazon de piedra: Es un estado de desapego emocional absoluto y concentración lógica extrema. En contraste con el Corazón de Piedra, este es un estado de meditación Adem donde la mente se libera, permitiendo que las ideas fluyan sin un pensamiento consciente excesivo. Es un estado de “ir con la corriente”, útil para aprender y para captar los Nombres de las cosas.
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Función: En lugar de forzar la mente, el usuario deja que esta divague y “fluya” sin pensar dos veces, permitiendo que las acciones ocurran de forma intuitiva.
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Uso: Es utilizado para la percepción y para comprender el Lethani (el camino) en Ademre. A menudo se asocia con la capacidad de ver los Nombres de las cosas, ya que requiere dejar de intentar “entender” lógicamente y simplemente “saber”.
Descripción La hoja que gira
Aquella lucidez anticipatoria que había utilizado para responder las preguntas el día anterior. Era como un pariente lejano del corazón de piedra, el parecido entre ambas cosas era muy pequeño, el corazón de piedra era práctico, me despojaba de toda emoción, me concentraba y me permitía dividir más fácilmente mi mente en varias partes o mantener el importantísimo Alar
En cambio la hoja que gira parecía ineficaz, era relajante dejar que mi mente se vaciara y se despejara y que fuese flotando y dando tumbos de una cosa a otra pero aparte de ayudarme a contestar las preguntas de tempi sin pensar no parecía que tuviera ningún valor práctico, era el equivalente mental a un truco de cartas
3.1. Dejar la mente en blanco
La “Mente en blanco”, es asociado a “Buscar la piedra” (Seek the Stone), que a menudo se relaciona con la preparación mental antes de entrar en Corazón de Piedra.
- Función: Es un ejercicio de enfoque previo, donde el arcanista busca una “piedra” mental específica (un pensamiento o emoción) para luego “dejarla caer” o “fijarla”, entrenando la mente para estar preparada para la simpatía o la meditación profunda.
4. Mente Despierta y Dormida
nuestra mente despierta es la que piensa, habla y razona pero la mente dormida es más poderosa, ella ve en lo más profundo de las cosas, es la parte de nosotros que sueña, lo recuerda todo, nos proporciona intuición, tu mente despierta no entiende la naturaleza de los nombres pero tu mente dormida si, ella ya sabe muchas cosas que tu mente dormida ignora.
A menudo una emoción muy intensa despierta la mente dormida por primera vez, cuando eso pasa la mente dormida es como un gran oso que hubiera estado hibernando y al que hubieran pinchado con hierro al rojo, se yergue y ruge un nombre, después la mente despierta no sabe que hacer con aquel oso furioso, tras eso el oso ya no está profundamente dormido y hay que despertarlo poco a poco y lograr dominarlo.
La naturaleza de los nombres no se puede describir, solo se puede experimentar y entender, no todo lo que se entiende puede puedes describirse, las palabras son pálidas sombras de nombres olvidados, los nombres tienen poder, las palabras también, las palabras pueden hacer prender el fuego de la mente de los hombres, pero una palabra no es más que la representación de un fuego, un nombre es el fuego en si, utilizar palabras para hablar de palabras es como utilizar un lápiz para hacer un dibujo de un lápiz sobre ese mismo lápiz, imposible, desconcertante, frustrante.
RANGOS DEL ARCANO
E’lir (Buscador):
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Es el primer escalón dentro del Arcano, llevando un anillo de color específico.
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La palabra E’lir significa “el que ve”, y expresa el hecho de que es capaz de ver que hay más en el mundo de lo que sus ojos le permiten. En otras palabras, se le otorga a quien conoce la existencia de técnicas para manipular la materia.
Re’lar (El que habla):
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Significa “el que habla”, denotando capacidad para dominar principios básicos de simpatía y, a menudo, conocer un nombre, aunque no siempre.
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La palabra Re’lar significa “el que habla”, ya que normalmente los estudiantes con ese rango conocen al menos un nombre. Sin embargo, este hecho era más común en la antigüedad, por lo que ahora no es necesario conocer ningún nombre para ser ascendido.
El’the (Maestro):
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Tercer rango, alcanzado tras demostrar un alto conocimiento.
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Por el momento, se desconoce el significado de la palabra El’the, que es el rango más alto del Arcano.
Arcanista:
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La élite de los magos, graduados que han superado los rangos inferiores y dominan la simpatía.
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Los arcanistas son hombres y mujeres doctos que han estudiado en la Universidad, y que han recibido su drabín de hierro como amuleto. Un drabín sólo puede ser llevado por su dueño: cualquier otra persona que lo intente, sentirá un gran malestar.
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Los arcanistas a menudo son identificados como magos por sus estudios y habilidades arcanas, si bien en esencia la verdadera magia es la nominación, y muy pocos de ellos pueden manejarla. Las habilidades de los arcanistas son múltiples: medicina, alquimia, química, historia o casi cualquier disciplina académica puede ser su campo de especialización, si bien la más destacable de todas ellas es su dominio de la simpatía: una forma de manipular la energía inherente o desarrollada por todos los objetos físicos del universo, y que muchas veces es identificada también como magia.
Objetos de Taborlin, Kvothe y Regalos de Auri
Objetos de Kvothe:
Shaed: capa mágica hecha por Felurian en el reino Fata, descrita como hecha de sombra y luz de luna, que cambia de forma y ofrece protección.
Gram Laúd Sin Sangre
Espada Saicere:
Es una espada recta, no de acero típico, otorgada por la escuela Adem. Kvothe la rebautiza como Cesura porque actúa como la pausa discordante en un verso perfecto, el momento en que el aliento se corta.
También es conocida por los nombres Cesura, Caesura o Kaysera, la asesina de poetas. Los nombres en Ademre a menudo tienen tres significados, siendo el de la espada de Kvothe asociado con la llama, el trueno y el árbol roto.
Espada Delirio: espada que cuelga tras el mostrador de Kvothe en la posada Roca de Guía. Esta arma es descrita como una “pausa discordante”, símbolo de su pasado violento y de sus errores, representando un arrepentimiento o locura que mantiene a la vista.
En la traducción española, el término “delirio” se utiliza en las notas y bajo la espada para reflejar una forma de locura o error crítico, una elección deliberada por parte del autor.
Representa la pérdida de la esperanza, el remordimiento y la transformación del legendario héroe en el posadero silencioso.
El “delirio” o la locura de la que se habla es, por tanto, una referencia a los actos inconfesables que llevaron a Kvothe a ocultarse y a la ironía de su fama.
Objetos de Taborlin:
- Llave.
- Moneda.
- Vela.
Regalos de Auri:
- Anillo de madera (guarda secretos) - cap 87
- Una llave
- Moneda (le protegerá por la noche)
- Pluma con vientos de primavera (no)
- Un engranaje: Una pieza que ella encuentra y repara/ajusta.
- Piedras preciosas: Una lágrima de cristal y otra de esmeralda.
- Un beso Objetos con alma: Ella le da cosas que considera que “encajan” con él, cargadas de personalidad y magia propia.
Figuras ancestrales
- Telu
- Selitos
- Laira
- Alef
- Encanis
- Lanre/Haliax
- Ceniza
- Saivien y Aloin
Fuentes de información
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Canción padres kvothe
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Historia de Telu contada en Tarbin
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Historias de Escarpi - cap 28
Anillos:
Los anillos en Vintas se usan para indicar el rango social:
- Oro - Se da a alguien de mayor estatus. ej: pedir una cita a un noble con un rango superior
- Plata - Se da entre iguales. ej; cita con un noble del mismo rango +-
- Hierro - Se da a alguien de menor rango. ej; cita con persona por debajo
- Hierba verde - Joven enamorado
- Cuero - Promete un servicio
- Cuerno - Enemistad intensa y duradera
- Hueso - Deuda profunda y duradera
Estados Emocionales durante la trama
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Trauma Infantil y TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático): Tras el brutal asesinato de su compañía (troupe) y sus padres por los Chandrian, Kvothe queda profundamente traumatizado. Pasa de ser un niño vivaz a sobrevivir en las calles, experimentando episodios de desconexión emocional (“no estar totalmente despierto”).
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Arrogancia y Hubris (Orgullo Excesivo): A pesar de su inteligencia, Kvothe es impulsivo, imprudente y orgulloso, lo que a menudo lo lleva a meterse en situaciones peligrosas. Este defecto trágico es clave en su desarrollo, llevando al lector a cuestionar si es un héroe o su propio villano.
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Identidad Fragmentada (Kvothe vs. Kote): En la narrativa marco (presente), Kvothe se esconde como “Kote”. Se presenta como una sombra de su antiguo yo: resignado, aterrorizado y lleno de desesperación. Bast, su ayudante, teme que Kvothe se haya convertido realmente en el posadero mediocre que pretende ser (“Todos nos convertimos en lo que fingimos ser”).
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Obsesión y Venganza: Gran parte de su juventud está impulsada por una rabia contenida y una búsqueda obsesiva de conocimiento sobre los Chandrian para vengar a sus padres, lo que nubla su juicio.
CITAS - EL NOMBRE DEL VIENTO
“Que serías capaz de ofrecerme que valga el precio de mis recuerdos”
“Puedo resumirlo todo en una frase; viaje, ame, perdí, confié y me traicionaron, escríbelo y haz con ello lo que quieras”
“Ella me enseñó que no debía hacer nada en privado de lo que no quería que se hablase en público y me advirtió del peligro de hablar en sueños”
Mantuve ambas creencias en mi mente y dejé que sus disonancias me calmara hasta quedarme dormido, pensar en dos cosas distintas a la vez además de resultar de resultar asombrosamente eficaz era muy parecido a cantar uno mismo las dos voces de una canción
Al anochecer cuando el sol se oculta
desde lo alto mi mirada te busca
Hace horas que te espero
Pero mi amor es eternoAl anochecer cuando la luz se apaga
Por fin pongo rumbo a casa
Entre los sauces suspira el viento
Te ruego mantén el fuego ardiendo
Mujeres no, una mujer, la mujer, has oído cosas sueltas no lo dudo, yo te contaré la verdad sobre ella, aunque temo no estar a la altura del reto
He relatado historias en el pasado, he pintado imágenes con palabras, he contado grandes mentiras y verdades aún más duras, una vez le cante los colores a un ciego, toque durante siete horas pero al final me dijo que los veía, verde, rojo y dorado, creo que eso fue más fácil que lo que intento hacer ahora, tratar de que la entendáis describiéndola solo con palabras, vosotros nunca la habéis visto, no habéis oído su voz, no podéis entenderlo, aún así lo intentaré
Para aproximarse a una criatura salvaje es necesario tener cuidado, el sigilo no sirve de nada, las criaturas salvajes reconocen el sigilo y saben que es una mentira y una trampa, si bien a veces las criaturas salvajes juegan a juegos de sigilo y al hacerlo en ocasiones son presas del sigilo, en realidad el sigilo nunca las atrapa, pues bien, con lento cuidado, más aue con sigilo es como debemos aproximarnos a determinada mujer
Una mujer salvaje hasta tal punto que temo abordarla demasiado deprisa incluso en una historia, si me moviera de forma imprudente podría asustar a la idea que tengo de esa mujer y hacerla salir volando precipitadamente (de mis recuerdos) así que con lento cuidado hablare de como la conocí
Rosas, todos los hombres sacáis vuestro romanticismo del mismo libro trillado, las flores son bonitas, no niego que sean un buen obsequio para una dama, pero es que siempre regaláis rosas, siempre rojas y siempre perfectas, de invernadero si podéis conseguirlas, ¿tu piensas en rosas cuando me ves? ¿A ver si no son rosas tu aue ves cuando me miras?
-Bueno, no deberías ser tan dura con los hombres, verás, escoger una flor aue le vaya bien a una chica no es tan fácil como parece, el problema es que cuando le regalas flores a una chica, tu elección puede interpretarse de diferentes, maneras, un hombre podría regalarte una rosa porque te considera hermosa o porque le gustan su color, su forma o su suavidad que le recuerdan a tus labios, las rosas son caras, al elegirlas quizá quiera demostrarte que eres valiosa para el.
+Has defendido bien a las rosas, pero resulta que a mí no me gustan, elige otra flor que me pegue
-Pero.., que pega y que no pega, cuando un hombre te regala una rosa lo que tú ves quizá que no sea lo que él pretende hacerte ver, tal vez te imaginas que te ve como algo delicado y frágil, quizá no te guste un pretendiente que te considera muy dulce y nada mas, quizá el tallo tenga espinas y deduzcas que el piensa que podrías rechazar una mano demasiado rápida, pero si corta las espinas quizá pienses que no le gustan las mujeres que no pueden defenderse ellas solas, ls cosas pueden interpretarse de muchas formas ¿Que debe hacer un hombre prudente?
Quizá diente de leon, es radiante y tu eres radiante pero el diente de leon una flor muy corriente y tu no eres una persona corriente
De las rosas ya hemos hablado y las hemos descartado
Belladona no
Ortiga quizá…, tienes razón solo te pega por la lengua
Avena loca, es salvaje y eso encaja contigo, pero es una flor pequeña y tímida, por esa y por otras razones más obvias creo que descartaré también la avena loca
La margarita también es bonita, alta y esbelta y crece en los márgenes de los caminos, una flor sencilla, no demasiado delicada, la margarita es independiente
Lirio, demasiado llamativo
Cardo demasiado distante
violeta, demasiado escuetaTrilio, podría ser, una flor bonita, no se deja cultivar, la textura de los pétalos, es lo bastante suave para estar a la altura de tu piel, casi, pero crece demasiado a ras del suelo
Flor de selas, es una planta trepadora, fuerte, aue da flores de color rojo intenso, las hojas son oscuras y delicadas, crece mejor en sitios umbríos, pero la flor capta los rayos de sol para abrirse, te pega, en tu también hay sombras y luz, las selas crece en los bosques y no se ven muchas porque solo la gente muy hábil sabe cuidarlas sin hacerlas daño, tiene una fragancia maravillosa, muchos la buscan pero cuesta encontrarla
+(a el) una flor de sauce, no dan flores, por que le recuerda a un sauce, fuerte, bien enraizado y oculto, te mueves con facilidad cuando llega la tormenta pero nunca vas más lejos de donde quieres llegar, de entre todos los árboles el sauce es el que mas se mueve según los deseos del viento
En la puerta hubo un momento que duró una hora, durante el cual me planteé besarla, había estado tentado de hacerlo una docena de veces en el camino mientras hablábamos, cuando nos detuvimos en el puente de piedra a contemplar el río iluminado por la luna, bajo un silo de los parques de Imre, en esos momentos había sentido que surgía una tensión entre nosotros, algo casi tangible, Denna esbozaba su misteriosa sonrisa y me miraba sin mirarme, con la cabeza ligeramente ladeada y me rondaba la sospecha de que esperaba que yo hiciera algo, ¿rodearla con el brazo? ¿Besarla? Como iba a saberlo, como podía estar seguro, no podía, así que resistí la atracción, no quería dar demasiado por hecho, no quería ofenderla ni ponerme en ridículo
Es más, la advertencia de Deok me Gaia hecho dudar, quizá lo que yo sentía no fuera más aue el encanto natural de Denna, su carisma, como todos los chicos de mi edad yo era un idiota en materia de mujeres, lo que me diferenciaba de los demás es que yo era dolorosamente consciente de mi ignorancia, mientras que otros iban dando tumbos poniéndose en ridículo con su inexperto galanteo
Me atormentaba pensar aue Denna pudiera reírse de mi torpeza si le hacía una insinuación inoportuna, no hay nada que odie más que hacer las cosas mal así que me despedí y la vi entrar por la puerta lateral del remo de roble, respiré hondo y tuve que controlarme para no reír a carcajadas ni ponerme a bailar, estaba impregnado de ella, del olor del viento en su cabello, del sonido de su voz, de las sombras que la luz de la luna dibujaba en su cara, entonces poco a poco fui bajando a la tierra, no había dado no seis pasos cuando me desinflé como una vela cuando deja de soplar el viento, mientras recorría las calles de la ciudad, pasando por delante de calles dormidas u oscuras posadas, mi estado de ánimo pasó de la euforia a la duda en lo que se tarda en respirar tres veces
Lo había estropeado todo, todo lo que había dicho y que en su momento me había parecido tan inteligente era en realidad lo peor y más delirante que se podía decir, Denna ya estaba su habitación respirando de alivio de haberse librado por fin de mi, pero me había sonreído, se había reído, róbame me había dicho, debi ser más atrevido y besarla, debí ser más prudente, había hablado en exceso, no había dicho suficiente
—Mira, las mujeres son como el fuego, como las llamas. Algunas son como velas, luminosas e inofensivas. Algunas son como chispas, o como brasas, o como las luciérnagas que perseguimos las noches de verano. Algunas son como hogueras, un derroche de luz y de calor para una sola noche, y quieren que después las dejen en paz. Algunas son como el fuego de la chimenea: no muy espectaculares, pero por debajo tienen cálidas y rojas brasas que arden mucho tiempo.
»Pero Dianne… Dianne es como una cascada de chispas que sale de un afilado cuchillo de hierro que Dios acerca a la piedra de afilar. No puedes evitar mirar, no puedes evitar desearla. Hasta es posible que acerques una mano durante un segundo. Pero no puedes dejarla allí. Te partirá el corazón…
—Deoch, mi corazón es más duro que el cristal. Cuando ella lo golpee, comprobará que es fuerte como el latón al hierro, o como una mezcla de oro y adamante. No creas que no soy consciente, que soy como un ciervo asustado que se queda paralizado al oír las cornetas de los cazadores. Es ella quien debería andarse con cuidado, porque cuando lo golpee, mi corazón producirá un sonido tan hermoso y tan claro que la hará venir hacia mí volando.
Denna piso una piedra suelta y dio un traspié, fui a sujetarla y ella se agarró a mi brazo y mi hombro antes de caer, nos quedamos un momento abrazados hasta que Denna recobró el equilibrio y note su cuerpo contra el mío, la solté y nos apartamos el uno del otro, pero después e recobrar el equilibrio, Denna dejó una mano apoyada en mi hombro, me moví despacio como si un pájaro salvaje se hubiera posado allí y yo quisiera evitar por todos los medios asustarlo para que no echara a volar, estuve apunto de rodearla con el brazo, en parte para ayudarla a sostenerse y en parte por otras razones más obvias, pero descarte esa idea, todavía recordaba la cara que había puesto cuando mencionó que el alguacil le había tocado una pierna, que pasaría si reaccionaba de forma parecida conmigo, los hombres acosaban a Denna y yo sabía por nuestras conversaciones lo pesados que ella los encontraba, yo no soportaba la idea de cometer los mismos errores que cometían otros sencillamente porque no sabía cómo actuar, era mejor no correr el riesgo de ofenderla, era mejor permanecer a salvo, como ya he dicho existe una gran diferencia entre entre no tener miedo y ser valiente
No sabes la cantidad de hombres que han intentado robarme mi virtud enseñándome a defenderla
Insinúa que el viento está vivo, en cierto sentido sí, la mayoría de la cosas tiene vida de un modo u otro
+Como llame el viento si no sabía como hacerlo?-Todos tenemos dos mentes, una mente despierta y una mente dormida, nuestra mente despierta es la que piensa, habla y razona pero la mente dormida es más poderosa, ella ve en lo más profundo de las cosas, es la parte de nosotros que sueña, lo recuerda todo, nos proporciona intuición, tu mente despierta no entiende la naturaleza de los nombres pero tu mente dormida si, ella ya sabe muchas cosas que tu mente dormida ignora.
Cuando Ambros rompió tu laúd hizo despertar a tu mente dormida que como un gran oso que hubiera estado hibernando y al que hubieran pinchado con hierro al rojo, se irguió y rugió el nombre del viento, Después tu mente despierta no sabia que hacer con aquel oso furioso.
+Que hizo usted?, no recuerdo lo que me susurro al oído, Era un nombre?
-Era un nombre para aplacar al oso enfurecido, para volverlo a dormir, pero ya no está profundamente dormido, tenemos que despertarlo poco a poco y lograr que lo domines
A menudo una emoción muy intensa despierta la mente dormida por primera vez, yo descubrí el nombre del viento cuando estaba discutiendo
La naturaleza de los nombres no se puede describir, solo se puede experimentar y entender
+Por que no se puede describir, si entiendes una cosa puedes describirla? -Tu puedes describir todo lo que entiendes ?
+Azul es un nombre?
-Es una palabra, las palabras son pálidas sombras de nombres olvidados, los nombres tienen poder, las palabras también, las palabras pueden hacer prender el fuego de la mente de los hombres, las palabras pueden arrancarles lágrimas a los corazones más duros, existen siete palabras que harán que una persona te ame, existen diez palabras que minaran la más poderosa voluntad de un hombre, pero una palabra no es más que la representación de un fuego, un nombre es el fuego en si, utilizar palabras para hablar de palabras es como utilizar un lápiz para hacer un dibujo de un lápiz sobre ese mismo lápiz, imposible, desconcertante, frustrante, pero hay otras formas de entender.
Todos esos tipos reaccionaban igual, tratando de demostrar mediante pequeños gestos que Denna les pertenecía, le cogían la mano, le daban un beso, le acariciaban distraídamente un hombro…
Yo la conozco desde hace más tiempo decía mi sonrisa, si, tu has estado entre sus brazos, has probado el sabor boca, has sentido su calor y eso es algo que yo nunca he tenido, pero hay una parte de ella que es solo para mi, tu no puedes tocarla por mucho que te esfuerces y cuando te deje yo seguiré estando aquí haciéndola reír y mi luz brillará en ella, yo seguiré estando aquí mucho después de que ella haya olvidado tu nombre…
La compresión la agradecía pero sus consejos eran inútiles o algo peor, me empujaban hacia la verdad, me instaban a abrirle mi corazón a Denna, a perseguirla, a escribirle poemas, a enviarle rosas, rosas…, ellos no la conocían, pese a que yo los odiaba, los amigos de Denna me enseñaron una lección que de otra forma quizá nunca hubiera aprendido
Lo que no entiendes es que los hombres se enamoran continuamente de Denna, te imaginas lo que eso supone para ella? lo tedioso que resulta, yo soy uno de los pocos amigos que tiene, no quiero arriesgarme a perder eso, no pienso abalanzarme sobre ella, ella no quiere que lo haga, no voy a convertirme en uno más del centenar de pretendientes de mirada lánguida aue se pasan el día persiguiéndola como un borrego enamorado,
-¿mira, no entiendo que ves en ella, ya se que es encantadora, fascinante y demás, pero… parece cruel
+es que lo esTodos nos contamos una historia sobre nosotros mismos, siempre, continuamente, esa historia es lo que nos convierte en lo que somos, nos construimos a nosotros mismos a partir de esa historia
Conoces una chica tímida y sencilla, si le dices que es hermosa, ella pensará que eres simpático pero no te creerá, sabe que esa belleza es obra de tu contemplación, y aveces basta con eso
Pero existe una manera mejor de hacerlo, le demuestras que es hermosa, conviertes tus ojos en espejos, tus manos en plegarias cuando la acaricias, es difícil, muy difícil, pero cuando ella se convence de que dices la verdad, de pronto, la historia que ella se cuenta a sí misma cambia, se transforma, ya no la ven hermosa, es hermosa y la ven
CITAS - TEMOR DE UN HOMBRE SABIO
Mi laúd, mi alma tangible
He oído lo que los poetas escriben sobre las mujeres, componen rimas y rapsodias y mienten, he visto a marineros en la orilla contemplando en silencio la lenta ondulación del mar, he visto a viejos soldados con el corazón de cuerdo, que derramaban lágrimas al ver los colores de su rey ondeando al viento, creedme, esos hombres no saben nada del amor. No lo encontraréis en las palabras de los poetas ni en la mirada anhelante de los marineros, si queréis saber algo del amor, miradle las manos a un músico de troupe cuando toca un instrumento, los músicos de troupe si saben
Soy el mejor músico que jamás conocerás o verás desde lejos y soy edena ru hasta la médula, lo que significa que mi sangre es roja, significa que respiro aire puro y camino por donde me llevan los pies, no me arrastro ni me acobardo como un perro ante nadie por el hecho de que tenga un título, eso lo interpretan como orgullo quienes se han pasado la vida lamiéndoles el culo a los demás.
Me fijé en que Fela giraba la cabeza y miraba a Simon como si le sorprendiera verlo allí sentado, o mejor dicho, fue como si hasta ese momento Simón únicamente hubiera ocupado espacio alrededor de Fela como un mueble, pero esa vez, cuando ella lo miró, lo captó por entero, el cabello rubio rojizo, la línea de su mandíbula, la amplitud de los hombros bajo la camisa, esa vez, cuando lo miró, lo vio de verdad,
Dejadme decir una cosa, todas las horas que pasamos buscando en el archivo, todo el fastidio y el cansancio, valieron la pena solo para presenciar aquel momento, valió la pena sangre y temer a la muerte solo verla enamorarse de Sim, solo un poco, solo el primer hálito débil del amor, tan leve que seguramente ni siquiera ella lo percibió, no fue espectacular como un rayo seguido del estruendo de un trueno, fue más bien como cuando golpeas pedernal con acero y salta una chispa que se desvanece tan deprisa que casi no la ves, pero sabes que está allí, donde no puedes verla, prendiendo
Hoy hablaremos de cosas de las que no se puede hablar. Concretamente discutiremos de por qué hay cosas de las que no se puede discutir.
La mayoría de las cosas importantes no pueden decirse abiertamente. No pueden hacerse explícitas. Solo pueden insinuarse. Nombrad algo que no pueda explicarse.
No hay nada que no pueda explicarse. Si algo se puede entender, se puede explicar. Puede ser que alguien no sepa explicarlo bien. Pero eso solo significa que es difícil explicarlo, no que sea imposible.
Ni difícil ni imposible. Meramente inútil. Hay cosas que solo pueden deducirse. . Por cierto, tu respuesta debería haber sido «la música».
—La música se explica por sí sola. Es el camino y es el mapa que enseña el camino. Es ambas cosas a la vez.
—Pero ¿puedes explicar cómo funciona la música? —Por supuesto, afirmé, aunque no estaba seguro, ni mucho menos.
—¿Puedes explicar cómo funciona la música sin utilizar la música? Me quedé cortado. Mientras pensaba qué podía contestar, Elodin se volvió hacia Fela.
—¿El amor? —preguntó ella. Elodin arqueó una ceja, como si esa respuesta lo escandalizara ligeramente; entonces asintió en señal de aprobación.
—Tenemos tres caminos —Primero: nuestros jóvenes enamorados pueden intentar expresar lo que sienten. Pueden intentar cantar eso que han oído cantar a sus corazones. —Ese es el camino del loco honrado, y es un mal camino. Esa cosa que hay entre vosotros es demasiado trémula para hablar de ella. Es una chispa tan débil que hasta el aliento más suave la apagaría. —Aunque seas inteligente y sepas expresarte, estás condenado al fracaso. Porque si bien vuestros labios quizá hablen el mismo idioma, vuestros corazones no. Esto es un caso de traducción.
—El segundo camino es más prudente. Habláis de cosas sin importancia. Del tiempo. De la última obra de teatro que habéis visto. Pasáis un rato juntos. Os dais la mano. De ese modo, poco a poco aprenderéis el significado secreto de las palabras del otro. Así, cuando llegue el momento podréis hablar añadiendo un significado sutil a vuestras palabras, para que haya entendimiento por ambas partes.
—Y luego está el tercer camino. —. Percibes que hay algo entre vosotros dos. Algo maravilloso y delicado. Dio un suspiro romántico de enamorado.
—Y como aspiras a tener certeza en todo, decides forzar la situación. Tomas la ruta más corta. Mejor cuanto más sencillo, piensas. —Elodin abrió las manos y flexionó los dedos varias veces seguidas, como si quisiera apresar a Fela—. Y te lanzas sobre los pechos de esta joven.
—. Intento despertar tu mente dormida al sutil lenguaje que susurra el mundo. Intento seducirte para que comprendas. Intento enseñarte. —Se inclinó hacia delante, hasta que nuestras caras casi se tocaron—. Suéltame las tetas.
—Ya nos has recordado lo guapa que es tu Denna —me interrumpió Wil—. Cinco veces. —Mira —terció Simmon con repentina seriedad—, tienes que dar el paso. Es evidente que a Denna le interesas.
—Nunca me lo ha dicho.
—Las mujeres nunca te dicen que les interesas. —Simmon se rio de lo absurdo de esa idea—. Hay pequeños juegos. Es como una danza. «Oh, qué bien que te encuentro aquí». «Ah, hola. Iba a comer algo». «Qué casualidad, yo también. ¿Me dejas que te lleve los libros?».
—Tiene toda una corte de pretendientes. Vienen y van como… Prefiero que seamos amigos.
—Prefieres estar cerca de su corazón —dijo Wilem sin dar a su voz ninguna entonación en particular—. Prefieres ser feliz en sus brazos. Pero temes que te rechace. Te da miedo que se ría de ti y que quedes en ridículo. —No eres el primero al que le pasa. No tienes de qué avergonzarte. Wilem había dado en el blanco, mal que me pesara, y me quedé un buen rato sin saber qué decir.
—Me gustaría —admití en voz baja—. Pero no quiero dar nada por hecho. He visto lo que les pasa a los hombres que dan demasiado por hecho y que se aferran a ella.
—Te regaló el estuche del laúd —dijo Sim para animarme—. Eso tiene que significar algo.
—Pero ¿qué significa? —pregunté—. Da la impresión de que le intereso, pero ¿y si solo son ilusiones mías? Todos esos otros hombres también deben de pensar que le interesan. Pero es evidente que se equivocan. ¿Y si yo también me equivoco?
—Si no lo pruebas, nunca lo sabrás —dijo Sim con cierta amargura—. Eso es lo que suelo decirme yo. Pero ¿sabes qué? No sirve de nada. Las persigo, y ellas me echan de una patada, como si fuera un perro que se acerca a pedir a la mesa. Estoy harto de esforzarme tanto. Lo único que quiero es gustarle a alguien.
—Yo solo quiero una señal clara.
—¿A qué demonios ha venido eso? —preguntó Cronista. Kvothe miró de soslayo al escribano. Compuso una breve y afilada sonrisa, y preguntó: —¿Qué se siente cuando la gente cuenta historias sobre ti?
—¡No estaban contando historias sobre mí!. Eso solo eran tonterías.
—Tonterías no. Quizá no sea cierto, pero eso no significa que sea una tontería.
—No lo entiendes, ¿verdad? Una historia inédita como esa, un día de siega… Se lanzarán sobre ella como críos sobre un juguete nuevo. El viejo Cob hablará de Cronista con una docena de personas mientras estén aventando el heno o bebiendo agua a la sombra. Esta noche, en el velatorio de Shep, vecinos de diez pueblos oirán hablar del Señor de las Historias. La historia se extenderá como el fuego por un campo.
Cronista los miró a los dos con cierto horror.
—¿Por qué? —Es un regalo —¿Acaso crees que eso es lo que busco? —preguntó Cronista, asombrado—. ¿La fama?
—No, la fama no —respondió Kvothe con gravedad—. Perspectiva. Vas por ahí escarbando en la vida de las personas. Oyes rumores y hurgas en la dolorosa verdad que subyace a las bonitas mentiras. Crees que tienes derecho a hacerlo. Pero no lo tienes. —Miró con dureza al escribano—. Cuando alguien te cuenta un trozo de su vida, te está haciendo un regalo, y no dándote lo que te debe.
—Yo te estoy contando mi historia con las repugnantes verdades intactas y desnudas. Con todos mis errores y mis idioteces expuestos a la luz. Si decido saltarme un pequeño fragmento porque me aburre, estoy en mi perfecto derecho. Lo que pueda contar un granjero no me hará cambiar de opinión. No soy imbécil.
—Hola, maestro Elodin. Me temo que voy a tener que marcharme de la Universidad durante un bimestre o dos.
—¿De verdad lo temes? —Detecté un susurro de regocijo en su voz, serena y resonante. Tardé un momento en darme cuenta de a qué se refería.
—Es solo una forma de hablar.
—Nuestras formas de hablar son como dibujos de nombres. Nombres vagos, débiles, pero nombres al fin y al cabo. Ten cuidado con ellos. Siéntate un momento a mi lado.
—Prefiero no sentarme, maestro Elodin.
—La prudencia le aviene al arcanista. La seguridad en sí mismo le aviene al nominador. El temor no se aviene con ninguno de los dos. No se aviene contigo.
—¿Ves el viento?
Lo intenté. Por un momento me pareció que… No. No era nada. Negué con la cabeza.
—Este es un buen sitio para un nominador. Dime por qué. Miré alrededor.
—Viento amplio, agua impetuosa, piedra vieja.
—Buena respuesta. —Detecté un placer genuino en su voz—. Pero hay otra razón. En otros sitios también hay piedra, agua y viento. ¿Qué hace que este sea diferente? Pensé un momento, miré alrededor y meneé la cabeza.
—No lo sé.
—Otra buena respuesta. Recuérdala
—¿Por qué es un buen sitio?
—Es un borde. Es un lugar elevado con la posibilidad de caer. Las cosas se ven más fácilmente desde los bordes. El peligro despierta la mente dormida. Hace que veamos claras algunas cosas. Para ser nominador hay que ver las cosas.
—¿Y la caída?.
—Si te caes, te caes —dijo Elodin encogiendo los hombros—. A veces, caer también nos enseña cosas. En los sueños, muchas veces caes antes de despertar.
Hace mucho tiempo, cuando todos los alumnos aspiraban a ser nominadores, las cosas eran diferentes. El nombre que se animaba a buscar a la mayoría de los nominadores novatos era el del viento. Después de encontrar ese nombre, su mente dormida despertaba y era más fácil encontrar otros nombres. »Pero a algunos alumnos les costaba encontrar el nombre del viento. Aquí había pocos bordes, poco riesgo. Por eso se marchaban a tierras salvajes, incultas. Buscaban fortuna, tenían aventuras, perseguían secretos y tesoros… Pero en realidad lo que buscaban era el nombre del viento.
—Las cosas han cambiado. Ahora todavía hay menos bordes que antes. El mundo es menos salvaje. Hay menos magia, más secretos, y solo un puñado de personas que saben el nombre del viento. —Usted lo sabe, ¿verdad? —pregunté.
Elodin asintió. —Cambia de un lugar a otro, pero yo sé escuchar y detectar sus transformaciones. Debes irte. Persigue el viento. No temas los riesgos que puedan aparecer.
Te lo entrego sin compromiso, impedimento ni obligación Es un regalo que te hago de buen grado. (1:13)
Seguimos un rato callados, disfrutando de un silencio agradable. Yo quería decir algo. Quería decirle que no me importaba, pero habría mentido. Quería decirle que lo único que de verdad me importaba era que regresara, pero temía que eso fuera demasiado cierto.
Así pues, en lugar de arriesgarme y decir algo que no debía, me callé. Sabía lo que les pasaba a los hombres que se aferraban demasiado a ella. Esa era la diferencia entre ellos y yo. Yo no me aferraba a Denna, no trataba de poseerla. No entrelazaba un brazo con el suyo, ni le murmuraba al oído, ni le besaba la mejilla por sorpresa.
Sí, lo pensaba. Todavía recordaba su calor el día que me abrazó junto al elevador. Había veces en que habría dado mi mano derecha a cambio de volver a abrazarla.
Pero entonces pensaba en las caras de los otros hombres cuando se daban cuenta de que Denna los estaba abandonando. Pensaba en todos los que habían intentado retenerla y habían fracasado. Así que me abstuve de enseñarle las canciones y los poemas que había escrito, pues sabía que demasiada verdad puede ser demoledora.
Y si eso significaba que Denna no era completamente mía, ¿qué? Yo siempre sería la persona a la que ella podía acudir sin temor a recriminaciones ni preguntas.
Así que no intentaba conquistarla y me contentaba con jugar una hermosa partida. Pero siempre había una parte de mí que deseaba algo más, y por tanto siempre había una parte de mí que deliraba.
4:45
En su Teofanía, Teccam habla de los secretos y los llama «tesoros dolorosos de la mente». Explica que lo que la mayoría de la gente considera secretos no lo son en realidad. Los misterios, por ejemplo, no son secretos. Tampoco lo son los hechos poco conocidos ni las verdades olvidadas.
Un secreto, explica Teccam, es un conocimiento cierto activamente ocultado.
Teccam expone que existen dos tipos de secretos. Hay secretos de la boca y secretos del corazón.
La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansian liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes.
Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven.
Teccam sostiene que es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto del corazón. Cualquier idiota sabe escupir el veneno, dice, pero nosotros guardamos esos tesoros dolorosos. Tragamos para contenerlos todos los días, obligándolos a permanecer en lo más profundo de nosotros. Allí se quedan, volviéndose cada vez más pesados, enconándose. Con el tiempo, no pueden evitar aplastar el corazón que los contiene.
Has dicho que el que conoce el Lethani no puede perder ninguna pelea.
—Sí. Pero no con fuegos de palabras. El Lethani es un tipo de conocimiento. — Tempi hizo una pausa y meditó sus palabras—.
El Lethani es lo más importante. Todos los adem aprenden. Los mercenarios aprenden dos veces. Shehyn aprende tres veces. Lo más importante. Pero complicado. Lethani es… muchas cosas. Pero nada que toques o señales. Los adem piensan toda la vida en el Lethani. Muy difícil.
—El Lethani es hacer las cosas correctas.
—Entonces, el Lethani es dar de comer a un niño hambriento. Tempi hizo aquel signo que significaba sí y no, haciendo oscilar la mano plana.
—El Lethani no es hacer una cosa. Lethani es la cosa que nos enseña.
—¿Lethani significa normas? ¿Leyes?
—No. —Tempi señaló el bosque que nos rodeaba—. La ley es de fuera, controladora. Es el… el metal en la boca del caballo. Y las correas de la cabeza. — Interrogante.
—¿La brida y el bocado? —pregunté, e hice como si le pusiera las riendas por la cabeza a un caballo.
—Sí. La ley es la brida y el bocado. Controla desde fuera. El Lethani… —me señaló entre los ojos, y luego el pecho— vive dentro. Lethani ayuda a decidir. La ley existe porque muchos no entienden el Lethani.
—Y con el Lethani una persona no necesita obedecer las leyes.
—Quizá. —Frustración. Tempi desenvainó su espada y la sujetó paralela al suelo, con el filo hacia arriba—. Si fueras pequeño, caminar por esta espada sería el Lethani.
—¿Doloroso para los pies? —pregunté en un intento de darle un tono menos grave a la conversación. Diversión. Ira. Desaprobación.
—No. Difícil caminar. Fácil caer a un lado. Difícil quedarse.
—¿El Lethani es muy recto? —No. —Pausa—. ¿Cómo se llama cuando hay mucha montaña y solo un sitio para andar?
—¿Un sendero? ¿Un desfiladero?
—Desfiladero. —Tempi asintió—. El Lethani es como un desfiladero en la montaña. Se dobla. Complicado. El desfiladero es un camino fácil. Único camino para pasar. Pero no es fácil verlo. El sendero que es fácil muchas veces no atraviesa las montañas. A veces no va a ningún sitio. Te mueres de hambre. Te caes en agujero.
—Entonces el Lethani es el camino correcto para atravesar las montañas. Acuerdo parcial. Emoción.
—Es el camino correcto para atravesar montañas. Pero el Lethani también es saber el camino correcto. Ambas cosas. Y las montañas no son solo montañas. Las montañas son todo.
—Entonces el Lethani es civilización.
Pausa. Sí y no. Tempi sacudió la cabeza. Frustración. Recordé que Tempi había dicho que los mercenarios tenían que aprender el Lethani dos veces.
—¿El Lethani es pelear? —pregunté.
—No. Lo dijo con una certeza tan absoluta que tuve que preguntarle lo contrario para asegurarme.
—¿El Lethani es no pelear?
—No. El que conoce el Lethani sabe cuándo pelear y cuándo no pelear. —Muy importante.
Decidí cambiar de dirección.
—¿Hoy era del Lethani que pelearas?
—Sí. Para demostrar que el adem no tiene miedo. Sabemos que los bárbaros creen que no pelear es ser cobarde. Cobarde es débil. No es bueno que ellos piensen. Y como muchos miran, pelear. También para demostrar que un adem vale por muchos.
—¿Y si te hubieran ganado? —Entonces los bárbaros sabrían que Tempi no vale por muchos. —Ligera diversión.
—Si hubieran ganado ellos, ¿la pelea de hoy no sería del Lethani?
—No. Si te caes y te rompes una pierna en el desfiladero, todavía es un desfiladero. Si yo fallo siguiendo el Lethani, todavía es el Lethani. —Serio—. Por eso estamos hablando ahora. Hoy. Con tu puñal. Eso no era del Lethani. No era una cosa correcta.
—Temía que te hicieran daño. —El Lethani no echa raíces en el miedo —dijo como si recitara. —¿Dejar que te hirieran sería del Lethani? Encogió los hombros. —Quizá. —¿Sería del Lethani dejar que te… —énfasis extremo— hirieran? —Quizá no. Pero no me hirieron. Ser el primero con el puñal no es del Lethani. Si ganas y eres el primero con el puñal, no ganas. —Inmensa desaprobación. No entendí aquella última afirmación. —No entiendo —dije. —El Lethani es acción correcta. Camino correcto. Momento correcto. —De pronto el rostro de Tempi se iluminó—. El viejo comerciante —dijo con visible entusiasmo—. En las historias con los paquetes. ¿Cómo se llama? —¿El calderero? —Sí. El calderero. ¿Cómo debes tratar a esos hombres? Lo había entendido, pero quería saber qué pensaba el adem. —¿Cómo?
Tempi me miró y apretó los dedos: irritación. —Debes ser amable y ayudarlos. Y hablar bien. Siempre educado. Siempre. Asentí con la cabeza. —Y si te ofrecen algo, debes plantearte comprarlo. Tempi hizo un gesto triunfante. —¡Sí! Puedes hacer muchas cosas cuando te encuentras a un calderero. Pero solo una cosa correcta. —Se tranquilizó un poco. Cautela—. Pero el Lethani no es solo hacer. Primero saber, luego hacer. Eso sí es el Lethani. Reflexioné un momento sobre eso. —Entonces, ¿ser educado es del Lethani? —No educado. No amable. No bueno. No deber. El Lethani no es nada de eso. Cada momento. Cada elección. Todos diferentes. —Me lanzó una mirada penetrante —. ¿Entiendes? —No. Felicidad. Aprobación. Tempi se levantó y asintió con la cabeza. —Es bueno saber que no sabes. Es bueno decirlo. Eso también es del Lethani.
Teníamos tan poco en común que lo único que podíamos compartir eran historias (5:04)
Solo un necio se preocupa por lo que no puede controlar (5:14)
Hablas bien para un niño muy bien para un bárbaro
Tus palabras están bien pero son simples
Ya sabes demasiadas palabras, no son las palabras, es su uso, en ademre hablar es un arte, hay quienes pueden decir muchas cosas con una sola cosa, mi sejin dice en unacosa con una sola sílaba y los demás le encuentran significado durante un año
Muchas veces tu dices mas de lo que necesitas, no debes hablar en ademico como cantas en atur, 100 palabras para elogiar a una mujer, demasiadas, nuestra lengua es más pequeña
Debes limitarte a decir hermosa y dejar aue la mujer decida qué querías decir
Eso no lleva a confusión, lleva a seriedad, es delicado ese debería ser siempre nuestro propósito al hablar
En la mayoría de las cosas, en las cosas importantes lo delicado es mejor, lo pequeño es mejor
—No se puede fingir que se entiende el Lethani —dijo con seguridad—. Es como nadar. Cualquiera que te vea sabe distinguir perfectamente si sabes nadar o no.
—También puedes fingir que sabes nadar —la contradije—. Lo único que he hecho yo ha sido mover los brazos y caminar por el fondo del río.
—De acuerdo. ¿Cómo has conseguido engañarnos?
Le expliqué lo de la Hoja que Gira. Que había aprendido a dirigir mis pensamientos hacia un lugar vacío, ligero e ingrávido donde las respuestas a sus preguntas llegaban fácilmente.
—De modo que te has robado a ti mismo las respuestas
—. Nos has engañado a todos extrayendo las respuestas de tu propia mente.
—No me has entendido. ¡No tengo ni la menor idea de qué es el Lethani! No es un camino, pero ayuda a escoger un camino. Es la vía más sencilla, pero no es fácil verlo. Sinceramente, los adem parecéis cartógrafos borrachos. Lamenté haberlo dicho tan pronto como las palabras salieron de mi boca, pero Vashet se limitó a reír.
—Hay muchos borrachos que están muy versados en el Lethani, dijo. Algunos, de dimensiones legendarias.
—Yo tampoco entiendo el Lethani, o al menos no de una forma que se pueda explicar a otra persona. La enseñanza del Lethani es un arte que yo no poseo. Si Tempi ha conseguido inculcarte el Lethani, eso dice mucho en su favor.
—En parte, el problema está en tu idioma. El atur es muy explícito. Es muy preciso y directo. Nuestra lengua es rica en insinuaciones, y por eso nos es más fácil aceptar la existencia de cosas que no pueden explicarse. El Lethani es la mayor de todas.
—¿Puedes ponerme un ejemplo de otra cosa que no pueda explicarse, que no sea el Lethani? —pregunté—. Y no me digas «azul», por favor, o enloqueceré aquí mismo, en este banco.
—El amor, por ejemplo. Sabes qué es, pero se resiste a una explicación detallada. —El amor es un concepto sutil —admití—. Es elusivo, como la justicia, pero puede definirse.
—Pues defínelo, mi inteligente alumno. Dime qué es el amor. Pensé un momento, y luego otro, más largo.
—¿Ves lo fácil que lo tendré para detectar lagunas en cualquier definición que me des?
—El amor es la voluntad de hacer cualquier cosa por alguien dije. Incluso en detrimento propio.
—En ese caso —repuso ella—, ¿en qué se diferencia el amor del deber o la lealtad?
—En que está combinado con la atracción física —dije. —¿También el amor de una madre? —inquirió Vashet. —Pues combinado con un profundo cariño —me corregí. —Y ¿qué quieres decir exactamente con «cariño»? —dijo ella con una calma desquiciante.
—El cariño es… —Me estrujé el cerebro tratando de pensar cómo podía describir el amor sin recurrir a otros términos igualmente abstractos.
—Esa es la naturaleza del amor —dijo Vashet—. Intentar describirlo volvería loca a cualquier mujer. Por eso los poetas se pasan la vida escribiendo. Si uno de ellos pudiera describirlo definitivamente en el papel, los otros tendrían que abandonar sus plumas. Pero es imposible.
—Pero solo un necio puede afirmar que no existe el amor. Cuando ves a dos jóvenes mirándose fijamente con los ojos lagrimosos, allí está. Tan denso que podrías untarlo en el pan y comértelo. Cuando ves a una madre con su hijo en brazos, ves el amor. Cuando lo notas agitarse en tu vientre, sabes qué es. Aunque no puedas expresarlo con palabras. —Lo mismo ocurre con el Lethani. Pero como es más grande, es más difícil señalarlo. Ese es el propósito de las preguntas. Hacer esas preguntas es como preguntarle a una muchacha por el chico que le gusta. Quizá no emplee la palabra en sus respuestas, pero estas revelan si hay o no amor en su corazón.
—¿Cómo pueden revelar mis respuestas el conocimiento del Lethani si en realidad no sé qué es? —pregunté.
—Es evidente que entiendes el Lethani —repuso Vashet—. Está enraizado dentro de ti. Demasiado hondo para que lo veas. A veces ocurre lo mismo con el amor.
—En cuanto a eso de la Hoja que Gira… Tengo entendido que otras vías practican algo parecido. Que yo sepa, en atur no hay ninguna palabra para definirlo. Es como un Ketan para tu mente. Un movimiento que haces con tus pensamientos para entrenarlos.» Sea como sea, no es un engaño. Es una forma de revelar lo que está oculto en las aguas profundas de tu mente. El hecho de que lo hayas encontrado por ti solo es sorprendente.
—Vosotros consideráis intimidantes ciertas cosas. La desnudez. El contacto físico. La proximidad de un cuerpo. Los juegos amorosos. Para los adem, nada de eso es extraordinario.
—¿Alguna vez nos has oído gritar? ¿Levantar la voz? ¿O hablar lo bastante alto para que se nos oyera desde lejos?
—Eso se debe a que para nosotros hablar es algo privado. Algo íntimo. Igual que las expresiones faciales. Y esto… —Se tocó el cuello—. El calor que puede provocar una voz. La emoción que revela. Eso es algo muy íntimo.
—Y nada transmite tanta emoción como la música —dije, al entenderlo. Para mí era una idea tan extraña que no podía asimilarla de golpe.
—Los miembros de una familia pueden cantar juntos, si están muy unidos. Una madre puede cantarle a su hijo. Una mujer puede cantarle a su hombre. —Vashet se ruborizó ligeramente cuando dijo eso—. Pero solo si están muy enamorados, y si están a solas.
»Pero tú… Eres músico. Tú haces eso en una habitación llena de gente. Delante de muchas personas, con todas a la vez. Y ¿a cambio de qué? ¿Unos pocos peniques? ¿Una comida? —Me miró con gravedad—. Y lo haces una y otra vez. Noche tras noche. Con cualquiera.
—Ya lo entiendo —dije por fin—. Pero muchos de vosotros habéis viajado por el mundo. Tú, por ejemplo, hablas atur perfectamente, y con mucho calor en la voz. Estoy seguro de que sabes que no hay nada intrínsecamente malo en que una persona cante.
—Tú también has viajado por el mundo —repuso ella con calma—. Y estoy segura de que sabes que no hay nada intrínsecamente malo en tener relaciones sexuales con tres personas, una detrás de otra, en el escalón de la chimenea de una taberna abarrotada. —Me miró a los ojos.
—Debe de ser muy incómodo hacerlo sobre la piedra… —dije. Vashet rio.
—Está bien. Supongamos que hay una manta sobre la piedra. ¿Cómo llamarías a esa persona?
«Una puta», pensé. Y una puta barata y desvergonzada. Me alegré de no haber mencionado a nadie el interés de Tempi por aprender a tocar el laúd. Qué avergonzado debía de sentirse por haber sentido ese impulso tan inocente. Me imaginé a Tempi de joven, queriendo hacer música pero no diciéndoselo a nadie porque sabía que era algo sucio. Me partió el corazón.
Que nos queda cuando nos fallan las palabras
—Debe de resultar duro ser hombre —dijo en voz baja—. Las mujeres sabemos que formamos parte del mundo. Estamos llenas de vida. Las mujeres somos la flor y el fruto. Recorremos el tiempo como parte de nuestros hijos. Pero los hombres… — Giró la cabeza y me miró; la lástima se reflejaba en sus ojos—. Vosotros sois una rama desnuda. Sabéis que cuando muráis, no dejaréis nada importante atrás.
—Creo que por eso estáis tan llenos de ira. Quizá no tengáis más ira que las mujeres. Quizá la ira dentro de vosotros no tenga ningún sitio adonde ir, sencillamente. Quizá esté desesperada por dejar alguna huella. Golpea el mundo. Os hace actuar con precipitación. Os hace discutir, enfureceros. Pintáis y construís y peleáis y contáis historias que son mayores que la verdad.
—Siento tener que decirte estas cosas. Eres un buen hombre, y muy guapo. Pero no dejas de ser un hombre. Tu ira es lo único que puedes ofrecerle al mundo.
-Es una pena que no coincidiéramos en la universidad
-No creas, no te habría caído bien, era un gilipollas de poca monta y un mimado y un engreído
-Y que ha cambiado desde entonces
-No mucho dependiendo de a quién preguntes, pero me gusta pensar que se me han abierto un poco los ojos
-Y como ha sido exactamente
-En pocas palabras me enfadé y me marché de la universidad en busca de pastos más verdes, Es lo mejor que he hecho en la vida, En un mes en el camino aprendí más de lo que hubiera aprendido con tres años de clasesYa lo dijo Tekam; “No hay hombre valiente que nunca haya caminado cien kilómetros” si quieres saber quién eres camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre, viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo, un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección
Era la clase de ira que hierve lentamente en el corazón de las hombres buenos a que buscan justicia y que al ver que no pueden alcanzarla deciden que la venganza es lo único que les queda
No amo las palabras por las palabras. Amo las palabras por lo que son capaces de conseguir. Del mismo modo, no soy ningún aritmético. Los números que solo hablan de números me interesan muy poco.
También dediqué parte de mi tiempo a los asuntos románticos. Era una experiencia nueva para mí, porque hasta entonces nunca había recibido mucha atención de las mujeres. Y cuando la había recibido, no había sabido qué hacer con ella.
Pero ahora era mayor, y en cierto modo más sabio. Y gracias a las historias que circulaban, las mujeres de ambos lados del río empezaban a interesarse por mí. Todos mis romances fueron agradables y breves. No puedo explicar por qué fueron breves, sino solo expresar algo evidente: que no hay nada en mí que pueda animar a una mujer a desear prolongadamente mi compañía.
Simmon, por ejemplo, tenía mucho que ofrecer. Era un diamante en bruto. A primera vista no deslumbraba, pero había un gran valor bajo la superficie. Sim era todo lo tierno, bondadoso y atento que una mujer podía desear. Fela estaba loca de felicidad con él. Sim era un príncipe.
¿Qué podía ofrecer yo, en cambio? Nada, la verdad. Y menos ahora. Era como una piedra rara que coges del suelo, llevas un rato y al final vuelves a tirar al darte cuenta de que, pese a su apariencia interesante, no es más que un trozo de tierra duro.
Para que quiero a un hombre mezquino, no importa si su riqueza está por encima o por debajo de la media
Debes perdonar a esos hombres con mentalidad de mercenarios esos ricos pobres que al ver que no pueden apresarte intentan comprar algo que saben que no se puede comprar
Hay una gran diferencia entre un obsequio hecho libremente y otro que intenta atarte a un hombre
Hay silencios que ni las palabras pueden ahuyentar y aunque ella me tocaba la mano no me la sujetaba hay mundo de diferencia
Venga, cuéntaselo todo a tía Fela. Le hice un resumen. Describí la situación lo mejor que pude, pero lo fundamental parecía resistirse a una explicación. Cuando intentaba expresarlo con palabras, parecía estúpido.
—Y eso es todo —dije tras varios minutos de abordar torpemente el tema—. O es todo de lo que quiero hablar. Denna me desconcierta como nada en el mundo. — Arranqué una astilla del tablero de la mesa con un dedo—. Odio no entender una cosa.
—Muy bien —dijo Fela poniéndose seria—. Empecemos por tus puntos a favor. Eres encantador, guapo y muy cortés con las mujeres.
—Hay maneras y maneras de mirar —le dijo Fela a Simmon—. Hay hombres que te repasan con una mirada grasienta. Te dan ganas de darte un baño. Otros lo hacen con una mirada agradable que te ayuda a saber que eres hermosa. —Se pasó una mano por el pelo distraídamente.
—Tú no necesitas que te lo recuerden —dijo Simmon.
—Todos necesitamos que nos lo recuerden —lo contradijo ella—. Pero Kvothe es diferente. Él lo hace con mucha seriedad. Cuando te mira, notas que toda su atención está centrada en ti. —Se rio de mi expresión de bochorno—. Esa fue una de las cosas que me gustó de ti cuando nos conocimos.
—Pero desde que has vuelto, se ha convertido en algo casi físico —continuó Fela
—. Ahora, cuando me miras, ocurre algo detrás de tus ojos. Algo con reminiscencias de fruta dulce, sombras y luz de lámparas. Algo salvaje de lo que las doncellas feéricas huyen bajo un cielo violeta. Es algo terrible. Me gusta. —Se rebulló un poco en el asiento, y aprecié en sus ojos un brillo travieso.
—. Contigo, en cambio, no me enredaría ni por todo el oro del mundo —dijo rotundamente.
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté—. ¿Y mi mirada? ¿Y mi nosequé misterioso y feérico?
—Ah, sí, eres fascinante. Pero una chica busca algo más que eso. Busca a un hombre que tenga devoción por ella.
—Me niego a arrojarme a sus pies como todos los hombres que ha conocido. Lo odia. He visto lo que pasa con mis propios ojos.
—¿Nunca se te ha ocurrido pensar que quizá ella sienta lo mismo? —me preguntó Fela—. Te recuerdo que gozas de cierta reputación entre las mujeres.
—¿Qué quieres que haga? ¿Que me enclaustre? ¡Por el carbonizado cuerpo de Dios, la he visto en los brazos de diez docenas de hombres! ¿Y ahora ella se ofende si llevo a otra mujer a ver una obra de teatro?
—Has hecho algo más que ir a dar paseos en coche. Las mujeres hablan.
—Maravilloso. Y ¿qué dicen? —pregunté con amargura, bajando la vista hacia mi sopa.
—Que eres encantador. Y educado. Y que no se te escapan las manos, lo cual en algunos casos, por lo visto, es motivo de frustración.
—Meradin —confesó—. Pero yo no te lo he dicho.
—No me dijo ni veinte palabras durante la cena. ¿Y después se queja de que no le metiera mano? Creía que me odiaba.
—Estamos muy lejos de Modeg —dijo Fela—. En esta parte del mundo, la gente no es muy razonable respecto al sexo. Hay mujeres que no saben cómo tratar a un hombre que no hace insinuaciones audaces.
—Muy bien —dije—. Y ¿qué más dicen?
—Nada excesivamente sorprendente. No eres abusón, pero tampoco es muy difícil activarte. Eres generoso, ingenioso y… —Dejó la frase sin terminar, como si se sintiera incómoda.
—Adelante —la animé.
Fela suspiró y añadió: —Distante.
No era el duro golpe que yo esperaba.
—¿Distante?
—A veces, lo único que quieres es cenar —dijo Fela—. O tener compañía. O conversación. O que alguien te dé un tiento cariñoso. Pero básicamente, lo que quieres es que un hombre… —Frunció el ceño y volvió a empezar—. Cuando estás con un hombre… —Volvió a dejar la frase colgada.
—Si tú y yo estuviéramos juntos, algo en mí me diría que ibas a abandonarme. No enseguida. No con malicia, ni por crueldad. Pero sabría que ibas a abandonarme. No pareces la clase de hombre que sienta la cabeza y se queda con una chica para siempre. Al final, encontrarías algo más importante que yo y me dejarías.
—Tiene que haber algo más que solo devoción —tercio Sim—. Kvothe lo pondría todo patas arriba por su chica. Supongo que de eso te das cuenta, ¿no?
—Supongo que sí.
—Pues si tú te das cuenta, Denna también debe de darse cuenta.
—Para mí es fácil verlo porque estoy lejos.
—¿El amor es ciego? —dijo Sim riendo—. ¿Ese es el único consejo que piensas darle? —Miró al techo—. ¡Por favor!
—Yo nunca he dicho que esté enamorado. Nunca lo he dicho. Denna me desconcierta, y le tengo cariño. Pero no hay nada más. ¿Cómo iba a haber algo más? No la conozco lo suficiente para aspirar a amarla. ¿Cómo voy a amar algo que no comprendo?
Fela y Sim se quedaron mirándome en silencio. Entonces Sim soltó una carcajada, como si yo acabara de decir la cosa más ridícula que jamás había oído. Le cogió la mano a Fela y le plantó un beso en el anillo de piedra de múltiples facetas.
—Tú ganas —le dijo—. El amor es ciego, y sordomudo. Jamás volveré a poner en duda tu sabiduría.