El color más contradictorio.

Optimismo y celos.

El color de la diversión, del entendimiento y de la traición.

El amarillo del oro y el amarillo del azufre.


¿Cuántos amarillos conoce usted? 115 tonos de amarillo

  1. El color más contradictorio
  2. El color de la diversión, la amabilidad y el optimismo
  3. La luz y la iluminación —el color del entendimiento
  4. El amarillo del oro. Rubias y hombres bellos
  5. El color de la madurez y del amor sensual
  6. El color de la envidia, los celos y la mentira
  7. El gusto ácido
  8. El efecto óptimo en la escritura en color
  9. El amarillo llamativo y chillón como color de advertencia
  10. Colores y formas. El amarillo es agudo —en esto están los estudiosos de acuerdo—
  11. Azafrán: la reina de las plantas
  12. Manchas amarillas de la deshonra para prostitutas, madres solteras y judíos
  13. El amarillo político: el color de los traidores
  14. El amarillo masculino e imperial de China
  15. El amarillo viejo
  16. El amarillo de los artistas
  17. El amarillo creativo

¿Cuántos amarillos conoce usted? 115 tonos de amarillo


¿Cuál es el amarillo de un canario? ¿Y el de un girasol? Van Gogh pintó la mayoría de sus girasoles con amarillo de cromo porque raras veces podía permitirse usar el amarillo de cadmio.

Amarillo absenta
Amarillo albaricoque
Amarillo albumen
Amarillo ámbar
Amarillo anaranjado
Amarillo anís
Amarillo arena
Amarillo azafrán
Amarillo azufre
Amarillo bambú
Amarillo barita
Amarillo brillante
Amarillo cadmio
Amarillo cal
Amarillo caléndula
Amarillo canario
Amarillo cera
Amarillo cerveza
Amarillo champaña
Amarillo Chartreuse
Amarillo claro
Amarillo colza
Amarillo crema
Amarillo cromo
Amarillo crudo
Amarillo de alarma
Amarillo de China
Amarillo de oliva
Amarillo descolorido
Amarillo esparto
Amarillo fulminante
Amarillo girasol
Amarillo Goya
Amarillo gris
Amarillo gutagamba
Amarillo Hansa
Amarillo hoja
Amarillo humo
Amarillo indio
Amarillo jengibre
Amarillo jirafa
Amarillo latón
Amarillo lima
Amarillo limón
Amarillo lino
Amarillo llama
Amarillo macarrón
Amarillo maíz
Amarillo mantequilla
Amarillo margarina
Amarillo melón
Amarillo membrillo
Amarillo miel
Amarillo mimosa
Amarillo mostaza
Amarillo Nanquín
Amarillo Nápoles
Amarillo neón
Amarillo nicotina
Amarillo níquel-titanio
Amarillo orín
Amarillo orina
Amarillo oro
Amarillo oscuro
Amarillo óxido
Amarillo paja
Amarillo pálido
Amarillo pastel
Amarillo patata
Amarillo pelota de tenis
Amarillo pera
Amarillo permanente
Amarillo piña
Amarillo plátano
Amarillo polluelo
Amarillo Pompeya
Amarillo postal
Amarillo primario
Amarillo primavera
Amarillo primitivo
Amarillo rojizo
Amarillo ruinas
Amarillo Sahara
Amarillo señal
Amarillo sésamo
Amarillo solar
Amarillo sólido
Amarillo suave
Amarillo subido
Amarillo sucio
Amarillo té
Amarillo tigre
Amarillo tráfico
Amarillo trigo
Amarillo uva
Amarillo vainilla
Amarillo verdoso
Amarillo veronés
Amarillo viejo
Amarillo yema
Amarillo zinc
Beige
Chamois
Curry
Helio
Ocre
Ocre amarillo
Ocre oro
Rubio
Rubio claro
Rubio dorado
Rubio oxigenado
Rubio pajizo
Topacio
Yellow

1. El color más contradictorio


El amarillo es el color favorito del 6% de las mujeres y de los hombres. Lo prefieren más los mayores que los jóvenes —todos los colores luminosos gozan de mayor preferencia conforme las personas se hacen mayores—. El 7% de las mujeres y de los hombres desprecia lo amarillo; es el color que menos les gusta.

El amarillo es, como el azul y el rojo, uno de los tres colores primarios, los que no resultan de ninguna mezcla de colores. Y es el más claro de todos los colores vivos.

El amarillo está presente en experiencias y símbolos relacionados con el Sol, la luz y el oro. ¿Por qué, entonces, es el amarillo tan poco apreciado?

Entre las experiencias y los símbolos en que el amarillo está presente se cuenta también el hecho de que ningún otro color es tan poco estable como el amarillo. Una pizca de rojo convierte el amarillo en naranja, una pizca de azul en verde, y un poco de negro lo ensucia y ahoga. El amarillo depende, más que ningún otro color, de las combinaciones. Junto al blanco se muestra radiante, y junto al negro enojosamente chillón.

El amarillo es el color del optimismo, pero también el del enojo, la mentira y la envidia. Es el color de la iluminación, del entendimiento, pero también el de los despreciables y los traidores. Así de contradictorio es el amarillo.

Y aún hay otro amarillo completamente distinto: el amarillo de Asia.

2. El color de la diversión, la amabilidad y el optimismo


  • Lo divertido: amarillo, 30% · naranja, 28% · rojo, 16%
  • El placer: amarillo, 18% · naranja, 18% · rojo, 15% · azul, 12% · verde, 11%
  • La amabilidad: amarillo, 20% · azul, 18% · rosa, 13% · verde, 12% · naranja, 12%
  • El optimismo: amarillo, 27% · verde, 21% · azul, 15% · naranja, 9%

Nuestra experiencia elemental del amarillo es el Sol. Esta experiencia encuentra siempre una generalización simbólica: como color del Sol, el amarillo serena y anima. Los optimistas tienen un ánimo radiante, y el amarillo es su color. El amarillo irradia, sonríe, es el color principal de la amabilidad. Los smile-buttons son, naturalmente, amarillos → fig. 26. El amarillo es divertido, es radiante como una amplia sonrisa.

Re mayor es la “tonalidad radiante”. El compositor Alexander Scriabin estaba convencido de que toda tonalidad tiene un color. Y la tonalidad re mayor era amarilla.

Muchos compositores han asignado colores a las tonalidades. He aquí las asignaciones más frecuentes:

Re mayoramarillo
Sol mayorrojo
Si bemol mayorazul
Fa mayorverde
Do mayorblanco
Do menornegro
Para que el amarillo resulte amable, necesita siempre el naranja y el rojo a su lado. Amarillo-naranja-rojo es la tríada típica de lo entretenido y de todo lo que se le asocia; es el acorde cromático → del gozo de vivir, → de la actividad, → de la energía y → de la voz alta.

“Todo el mundo sabe que el amarillo, el naranja y el rojo infunden y representan ideas de alegría y de riqueza”, escribió el pintor Eugène Delacroix.

3. La luz y la iluminación —el color del entendimiento


La luz solar se percibe como amarilla, aunque propiamente no tiene ningún color. Vincent van Gogh escribió lo siguiente sobre la luz del midi francés:
“En todas partes hay una tonalidad como la del azufre, el sol se me sube a la cabeza. Una luz que, a falta de expresiones mejores, sólo puedo decir que es amarilla, de un amarillo azufre pálido, de un amarillo limón pálido. Es bello el amarillo.” Van Gogh pintó su casa de Arles de amarillo solar, y también lo utilizó sobre sus telas; todo lo amarillo le entusiasmaba.

Como color claro y luminoso que es, el amarillo está emparentado con el blanco. Lo luminoso y lo ligero son cualidades del mismo carácter. El amarillo es el más claro y ligero de los colores vivos. Tiene un efecto ligero porque parece venir de arriba. Una habitación con techo amarillo es alegre, porque parece inundada de luz solar. También la luz de una lámpara es amarillenta, y cuanto más amarillenta, más natural y hermosa.

La levedad del amarillo se acentúa junto al rosa. El amarillo combinado con el rosa y el blanco está en los acordes cromáticos de → lo ligero, → lo pequeño y → lo delicado. El amarillo tiene la calidez del Sol, pero sólo resulta en verdad cálido combinado con el rojo y el naranja. Rojo-naranja-amarillo es el acorde → del calor y → la energía.

El color de la luz es, en sentido figurado, el color de la iluminación mental. En muchos idiomas, “claridad” es sinónimo de “inteligencia”. En el mundo islámico, el amarillo dorado es el color simbólico de la sabiduría. También en el antiguo simbolismo europeo el amarillo es el color del entendimiento; el azul es el color de lo espiritual, que pertenece al orden de los poderes supraterrenales; el rojo el de las pasiones, que pertenecen al corazón; y amarillo el del entendimiento, que pertenece a la cabeza.

Dios se representa simbólicamente como un triángulo amarillo, a menudo con un ojo dentro de ese triángulo —es el símbolo de la omnisciencia y la omnipresencia del Ser que todo lo ve— → fig. 28. En la época en la que los profesores universitarios vestían toga, las distintas facultades tenían distintos colores. En las celebraciones, los profesores llevaban toga y birrete del color de su facultad. En la universidad de Francfort del Meno, como en muchas otras, los colores se repartían de la siguiente manera:

Los médicos, rojo claro —el color de la sangre
Los juristas, rojo oscuro —el color de la sangre culpable
Los filósofos, azul —el color de lo espiritual
Los teólogos, violeta —el color de la Iglesia
Los economistas y estudiantes de ciencias sociales, verde —el color del crecimiento y de la prosperidad
Los científicos, amarillo —el color del entendimiento y de la investigación.

4. El amarillo del oro. Rubias y hombres bellos


Las palabras alemanas gelb (amarillo), Gold (oro) y Glanz (brillo) están emparentadas. Gelb se convierte en Gold cuando se trata de algo bello o valioso. Pero de lo que es bello o valioso no se dice que es gelb. Por eso, los poemas y las canciones nunca alaban al Sol “amarillo”, sino al Sol “dorado”.

Los cabellos de este color son, en el lenguaje lírico, cabellos dorados. Como en nuestro simbolismo el amarillo es tan frecuentemente negativo, para el cabello de color amarillo hemos inventado la palabra “rubio”. Para una rubia sería ofensivo decir de ella que es una mujer “de pelo amarillo”.

En Estados Unidos, goldie es un diminutivo muy común aplicado a las rubias. Y en inglés la palabra para “rubio” es la misma que para lo que es bello: fair.

Los nombres de pila “amarillos” se refieren siempre al cabello rubio. El nombre Flavio, o Flaviano, significa “el rubio”, y Flavia, “la rubia”. Lo mismo Bionda en italiano y Ambre en francés. Y el nombre inglés Ginger es el del genjibre, la especia amarillenta, hecho nombre propio.

Los antiguos griegos representaban a sus dioses con cabellos rubios. En la antigua Grecia también los mortales, incluidos los varones, querían ser rubios. Untaban sus cabellos con un ungüento decolorante que se fabricaba en Atenas, se ponían durante horas al sol y esperaban hasta que los cabellos se volvían rubios.

El color amarillo se vinculaba a Helios, a Apolo, a Sol —a los dioses solares—. Era el amarillo que es oro sin ser metal —oro inmaterial, supraterrenal—. Donde hay flores amarillas, se dice en las leyendas alemanas, hay oro enterrado.

También en la astrología se asigna el color amarillo al Sol y a los meses de julio y agosto, los más soleados del año. Los meses también de Leo, el animal amarillo que, como el astro rey en el cielo, es el rey de los animales → Dorado 8.

5. El color de la madurez y del amor sensual


  • El verano: amarillo, 38% · verde, 28% · naranja, 9% · rojo, 9%

El verano es amarillo como la primavera es verde. El brotar es verde; el florecer, amarillo. El amarillo es el color más frecuente en las flores. En libros de fitografía que clasifican las flores por su color, el capítulo más extenso es siempre el dedicado a las amarillas. Esto se comprueba claramente en primavera: la mayoría de las flores primaverales son amarillas: mimosas, forsitias, crocos, primaveras, farolillos, primuláceas.

Y los perfumes son en su mayoría amarillos; aunque su color sea artificial, recuerdan a las flores y sus aromas.

El amarillo es el color de la madurez, idealizado como dorado: espigas doradas, frutos dorados, hojas doradas, otoño dorado. Si juntamos manzanas o peras verdes con otras amarillas, e invitamos a alguien a tomar las más maduras, las que saben más dulces, todos elegirán las amarillas.

Los trovadores, que gustaban de comparar los cambios en los sentimientos con los ciclos de la naturaleza, convirtieron el color de la madurez en el color del amor sensual. El amarillo simboliza la sexualidad, o, poéticamente expresado “la recompensa del amor”. Una antigua costumbre de Pascua: cuando una muchacha regalaba a un admirador huevos de Pascua pintados de amarillo, era una señal de aceptación.

El dios griego Helios quiso librarse de su amada Clitia, pues le aburría el que ella, enamorada, le adorara continuamente. Helios convirtió a Clitia en un girasol. Por eso los girasoles miran continuamente al Sol. Y por eso es también el girasol símbolo de la pasión ciega.

El amarillo luminoso es también el color de las ropas de Dioniso, dios del vino y de la fertilidad, en cuyo honor se celebraban en la antigüedad orgías con mucho vino y mucho sexo.

Sobre el “tipo verano” y su vestimenta más adecuada → Rosa 12.

6. El color de la envidia, los celos y la mentira


  • La envidia: amarillo, 38% · verde, 22% · gris, 10% · negro, 8%
  • Los celos: amarillo, 35% · verde, 17% · negro, 15% · violeta, 8%
  • La avaricia: amarillo, 26% · gris, 21% · negro, 13% · marrón, 12% · verde, 10%
  • El egoísmo: negro, 20% · amarillo, 16% · rojo, 14% · violeta, 12% · oro, 9%

En el amarillo dominan las asociaciones negativas. El amarillo malo no es el del Sol ni el del oro; es el amarillo pálido con una pizca de verde, el apestoso del azufre.

El amarillo es el color de todo lo que disgusta. La envidia es amarilla —la envidia es el disgusto por los bienes ajenos. Y amarillo es el color de los celos —el disgusto por la existencia de otros. También la avaricia es amarilla. En la doctrina cristiana, la envidia y la avaricia son dos de los siete pecados capitales. Todos esos pecados son facetas del egoísmo.

Todo pecado capital es portador de su propio castigo pues el pecador es el que más sufre. La envidia y los celos son fuentes de perpetuo sufrimiento. Y el avaro tiene que vivir continuamente preocupado y a disgusto, pues cree que todo el mundo le quiere engañar. En un sentido figurado podría decirse que el codicioso sufre de ictericia.*

Según la creencia antigua, la irritabilidad y el enojo están vinculados a la bilis. La palabra alemana Galle (bilis, hiel) pertenece a la misma familia que gelb (amarillo). Como el color de la bilis es un amarillo verdoso, también se dice que alguien está verde de envidia → Verde 14.

Quien se irrita mucho, es bilioso. En los grandes enfados, los conductos biliares se contraen, la bilis ya no puede ser conducida al intestino y va directamente a la sangre, con lo que la piel se pone amarilla. Antiguamente, los brujos intentaban curar las “enfermedades amarillas” con remedios amarillos —con nabos amarillos, flores amarillas, orina, y también se recomendaban las arañas amarillas fritas con manteca. El simbolismo del amarillo como color del enojo es internacional. En francés y en inglés, las palabras “amarillo” y “celos” incluso son fonéticamente próximas: en francés, amarillo es jaune, y celos jalousie; y cosa parecida ocurre en inglés con jealousy. En Francia, el enojado no se pone, como en Alemania, negro, sino amarillo (jaunir).

En el simbolismo de los colores, el negro es el color de los pecados, de las malas cualidades. El amarillo puro, el color de la iluminación, combinado con el negro, se convierte en símbolo de la impureza. El amarillo del entendimiento se enturbia y se convierte en el color de la falta de entendimiento.

Hugo van der Goes pintó la serpiente que tentó a Adán y a Eva como un reptil amarillo verdoso con cabeza humana → fig. 30. Y los insectos, los seres vivos que menos nos agradan, no tienen sangre roja, sino amarillenta.

Junto al gris, el amarillo se torna en el color de → la inseguridad. El gris parece inseguro porque no es ni blanco ni negro, y el amarillo parece inseguro porque otros colores influyen fácilmente en él. La más leve mezcla de otro color destruye el amarillo, lo transforma de manera irrecuperable en marrón, naranja o verde.

En inglés, yellow significa también “cobarde”. A la risa falsa la llaman los franceses “risa amarilla”. Y en Francia y Rusia, “una casa amarilla” (maison jaune / zeltyi dom) es un manicomio.

Johannes Itten escribe sobre este efecto del amarillo: “Hay un solo amarillo igual que hay una sola verdad. La verdad enturbiada es una verdad enferma, es una anti-verdad. Y el amarillo enturbiado expresa envidia, traición, falsedad, duda, desconfianza y error.”

Goethe llamó al amarillo descolorido “color cornudo” —cornudo en la acepción de engañado, como algunos maridos—.

  • N. del E.: En alemán, la palabra para ictericia es “Gelbsucht”, que literalmente se podría traducir por “pasión o adicción por el amarillo”. Avaricia es “Geldgier”, que es “afán por el dinero” en sentido literal. Esto es, en sentido figurado equiparar la adicción al amarillo con el afán por el dinero. Al traducirlo, el juego de palabras se pierde.

7. El gusto ácido


  • Lo ácido: amarillo, 43% · verde, 40%

Ácido, refrescante y amargo, estas sensaciones del gusto se asocian al amarillo: basta pensar en los limones, los frutos más ácidos.

Otra razón de la imagen negativa del amarillo es que, después del verde, es el segundo color de → lo venenoso, algo que hace recordar la expresión “escupir veneno y bilis”. El amarillo ácido siempre nos lo representamos como amarillo con una pizca de verde.

En cambio nos representamos el amarillo de la yema de huevo como amarillo dorado, preferiblemente un poco anaranjado. La yema de huevo sabe mejor que la clara y es más alimenticia, por eso se dice en alemán de algo que no es malo, pero tampoco lo ideal, que “no es el amarillo del huevo”.

8. El efecto óptimo en la escritura en color


La escritura negra sobre fondo amarillo es la que mejor se lee desde lejos. Por eso, las señales de tráfico cuyo cumplimiento es fundamental consisten en letras o símbolos negros sobre fondo amarillo → fig. 51.

Reglas para el diseño de señales con visibilidad óptima desde lejos:
1.ª El color del fondo debe contrastar al máximo con el entorno. En un desierto de arena, el verde sería mejor color para el fondo que el amarillo.
2.ª Los colores de la señal deben contrastar al máximo unos con otros en términos de claridad y oscuridad. Como el amarillo es más claro que el rojo, es más apropiado como color del fondo. Sobre un fondo claro es mejor que las letras sean negras. Y sobre un fondo oscuro las letras blancas ofrecen el contraste óptimo.
3.ª El color más claro debe ser el del fondo. Y el color más oscuro, el de las letras. Lo inverso produce una impresión de vibración de las letras que dificulta la lectura.
4.ª Un color vivo debe combinarse con negro o con blanco, pues entre los colores vivos hay resplandores mutuos, y hacen que la imagen carezca de nitidez. Son especialmente desaconsejables las combinaciones de colores de igual intensidad, como rojo-verde, y aún más desaconsejables las combinaciones de colores igual de claros, como azul-verde.

Las reglas para conseguir una visibilidad óptima desde lejos no son universalmente válidas para un efecto óptimo. La visión desde lejos y la visión desde cerca exigen colores diferentes, porque la información que se transmite es diferente. La información que debe ser conocida desde la lejanía ha de ser breve y los símbolos usados deben ser conocidos. Lo que se ve desde cerca suele ser una información más extensa y nueva. Cuando un texto demanda atención, los colores vivos estorban, porque irritan y porque todos los colores, vistos de cerca, parecen más fuertes. Lo que desde lejos produce un efecto óptimo, desde cerca resulta fatigoso.

Como el amarillo es un color de óptima visibilidad desde lejos, en el Tour de Francia el mejor ciclista de toda la carrera viste el maillot amarillo —así se le ve desde lejos.

En Wimbledon se introdujeron las pelotas de tenis de color amarillo chillón porque en las retransmisiones televisivas se ven mejor que las tradicionales blancas.

En este contexto se inscribe también la costumbre estadounidense de poner un “lazo amarillo” o yellow ribbon en un árbol, en la valla del jardín o en la antena del coche cuando se tienen amigos o parientes que participan en una guerra o en otras empresas peligrosas. El lazo amarillo indica desde lejos que quien lo coloca se siente unido al amigo o al familiar y le desea un feliz regreso a su hogar.

9. El amarillo llamativo y chillón como color de advertencia


  • Lo espontáneo / la impulsividad: amarillo, 24% · azul, 17% · naranja, 15% · verde, 14%
  • Lo impertinente: naranja, 18% · amarillo, 16% · violeta, 16% · rojo, 13% · rosa, 12%
  • La presuntuosidad: dorado, 28% · amarillo, 16% · naranja,16% · violeta, 12%

El amarillo reluce como un relámpago. Por eso es el amarillo el color de lo espontáneo, de la impulsividad.

El amarillo es más llamativo que el rojo. Junto al oro simboliza el brillo falso y llamativo de lo presuntuoso.

Por su efecto óptimo visto desde lejos —e irritante visto desde cerca—, el amarillo ha sido adoptado internacionalmente como color de las señales de advertencia. Las señales que advierten de la presencia de sustancias tóxicas, explosivas o radiactivas muestran signos negros sobre fondo amarillo → fig. 31. Las rayas negras y amarillas indican a los conductores la presencia de pasos inferiores o estrechos, y a los operarios, de bordes o ángulos peligrosos en las máquinas.

En el fútbol, la “tarjeta amarilla” es un signo de advertencia, y en algunos idiomas se ha llegado a adoptar la expresión “mostrar a alguien la tarjeta amarilla” con el significado de advertirle de las consecuencias perjudiciales de algún acto. Una bandera amarilla izada en un barco significa que en él se ha declarado una epidemia, por lo que nadie debe abandonarlo ni nadie debe subir a él. En el lenguaje de señales, una bandera amarilla significa la letra Q —inicial de quarantine [cuarentena]. Y la bandera amarilla izada en una ciudad medieval significaba que en ella se había declarado la peste.

La palabra alemana gelb (amarillo) está emparentada con gellen, un viejo verbo que significa chillar, dar voces. Y en inglés yellow lo está con yell, que también significa gritar. En el famoso cuadro de Edvard Munch El grito puede apreciarse este amarillo “chillón”.

Yellow press [prensa amarilla] es una expresión internacional para designar a la prensa sensacionalista. En alemán hay otra expresión más amable: Regenbogenpresse [prensa de arco iris]. El hecho de que el amarillo llame la atención sobre algo que puede ser peligroso o desagradable lo hace antipático.

Dice Kandinsky sobre el efecto del amarillo: “El amarillo limón hace daño a la vista al cabo de cierto tiempo, igual que una trompeta que suena muy aguda hace daño al oído. Produce desasosiego en el hombre, le punza, le irrita.” Y: “El amarillo es de sabor agrio, cáustico y de olor acre.”

Muchas personas perciben este carácter del amarillo como agudo e hiriente.

10. Colores y formas. El amarillo es agudo —en esto están los estudiosos de acuerdo


  • Lo triangular: amarillo, 18% · verde, 13% · negro, 11%
  • Lo redondo: rojo, 18% · naranja, 16% · amarillo, 15% · dorado, 12%
  • Lo anguloso: negro, 20% · gris, 16% · plata, 12% · marrón, 10% · azul, 8%
  • Lo ovalado: violeta, 15% · naranja, 14% · blanco, 13% · amarillo, 12%

El color se encuentra siempre vinculado a alguna forma. ¿Hay para cada color una forma óptima?

En la Bauhaus (1919-1933), aquella escuela de arte y diseño determinante del estilo del siglo XX, enseñaron Kandinsky, Oskar Schlemmer, Paul Klee y Johanes Itten. En aquellos años del nacimiento de la pintura abstracta, sobre todo de la pintura sin objetos, se discutió mucho sobre este tema: ¿cuál es la forma más adecuada a cada color? Esta cuestión nunca se planteó cuando se pintaban las cosas con su color natural —y lo que no tenía un color natural, recibía el adecuado al simbolismo cromático de la edad media.

De acuerdo con este simbolismo medieval, a la forma geométrica “círculo” le correspondía el azul, porque el cielo es azul, y el hombre se lo representaba como una cúpula redonda.

A la forma geométrica “cuadrado” le correspondía el rojo, porque el cuadrado no es una forma natural, sino creada por el hombre; el activo color rojo era símbolo de la materia, de la realidad que se materializa en el estable cuadrado. Y a la tercera forma geométrica fundamental, el “triángulo”, se le ha asignado tradicionalmente el color amarillo.

Con frecuencia se representaba simbólicamente a Dios como un ojo dentro de un triángulo amarillo —el centro de todo que a todo ilumina—.

En la Bauhaus, el simbolismo religioso estaba, naturalmente, excluido de los fundamentos de la pintura abstracta, pues lo que se quería era una teoría fundada exclusivamente en colores y formas.

Hay tres colores fundamentales: azul, rojo y amarillo. Y tres formas fundamentales: el círculo, el cuadrado y el triángulo. ¿Cómo se relacionan?

Sobre el hecho de que al triángulo le correspondía el color amarillo hubo inmediata unanimidad entre los profesores. Pero el azul o el rojo, ¿eran angulosos o redondos? El ángulo recto es rojo, decían Kandinsky e Itten; el círculo es rojo, decía Schlemmer. En 1923 se llevó a cabo una encuesta entre 1.000 estudiantes de arte y miembros de la Bauhaus. Los encuestados debían pintar un triángulo, un círculo y un cuadrado con uno de los tres colores fundamentales para cada figura, y explicar en qué basaban su elección de los colores.

Curiosamente, el resultado nunca se dio a conocer en sus porcentajes exactos, pero era evidente que se correspondía con el antiguo simbolismo. Schlemmer, a quien no se le había preguntado si deseaba participar en la encuesta —otra curiosidad—, escribió al respecto: “El resultado, cuyos porcentajes desconozco, fue: el círculo, azul; el cuadrado, rojo; y el triángulo, amarillo. Sobre el triángulo amarillo, todos los estudiosos están de acuerdo. Sobre lo demás, no. Yo siempre hago inconscientemente el círculo rojo, y el cuadrado azul.”

El problema de esta encuesta era que los estudiantes conocían el simbolismo tradicional, y para ellos era la cosa más fácil explicar su elección en base a ese simbolismo. Hoy apenas hay alguien que sepa que el rojo es el color simbólico de la materia en el cristianismo; y es que hoy ha cobrado más importancia un contexto completamente distinto: el rojo como color del dinamismo, de la publicidad. El rojo es hoy un color rasante, y redondo como una rueda. En las encuestas realizadas para el presente libro la elección de los colores no ha estado limitada a los colores fundamentales, pero muestran inequívocamente que hoy el círculo es rojo o de su color pariente, el naranja.

A lo anguloso se asocia en primer lugar el negro, pesado e inmóvil; luego el gris, y, de los colores fundamentales, el azul. Para lo ovalado, forma mixta de círculo y cuadrado, se obtuvo, lógicamente, el color mixto violeta. También para la sensibilidad actual el triángulo es básicamente amarillo.

Aunque las formas son algo muy concreto, la asignación de un color a una forma es mucho más difícil que la asignación de colores a conceptos abstractos. (En los resultados de la encuesta, se evidencia en las mayorías escasas de los colores más nombrados en comparación con todos los demás conceptos.) Es tan difícil porque aquí se pide valorar forma y color sin contexto alguno que dé un sentido a esta valoración, y eso no es posible, pues toda asignación de colores está determinada por una experiencia o por un simbolismo aprendido.

11. Azafrán: la reina de las plantas


La planta más famosa de las que se emplearon para teñir de amarillo es el azafrán. El azafrán auténtico el croco, es conocido como flor primaveral. El colorante obtenido se llama igualmente azafrán, y es uno de los colorantes más caros de todos los tiempos. Con un kilo de azafrán se pueden teñir unos diez kilos de lana, y para ello se necesitan de 100.000 a 200.000 flores.

Como cada bulbo da una o dos flores, para obtener un kilo de colorante se necesitan campos enteros. La cosecha es laboriosa, pues sólo se recogen los filamentos amarillos de las flores. El polen seco se usa luego para teñir.

El color del azafrán es un amarillo rojizo estable a la luz y a los lavados; el color dura eternamente. En Europa no se empleó para teñir ropas por ser demasiado caro, pero, en los países árabes, la planta está tan extendida, que su mismo nombre equivale a color: en árabe, zafaran significa “color”.

El azafrán es más que un tinte. Ya en los más antiguos libros de medicina de la India, así como en Salomón, Homero e Hipócrates, el azafrán se nombra como planta medicinal. Tomada en grandes cantidades tiene un fuerte efecto excitante, y con ella se puede inducir una fiebre artificial. La medicina moderna es, sin embargo, escéptica respecto a sus propiedades curativas.

En todo el mundo se usa el azafrán como especia. Hacia 1900 todavía se cultivaba en la Baja Austria, en el sur del Tirol, en Hungría y en Provenza; hoy, casi todo el azafrán viene de la India o de China. Su gusto, suavemente amargo, se aprecia sólo en combinación con otras especias.

“El azafrán pone la cocina amarilla”, dice una canción infantil, y de hecho tiñe también quesos, licores, perfumes y lociones capilares. En la cocina india juega un papel muy especial, pues en los banquetes se tiñe el arroz de amarillo. También una auténtica paella española y una auténtica bullabesa francesa tienen que ser amarillas de azafrán. El azafrán también se empleó para fabricar barnices dorados. Y los bulbos de la planta tampoco son despreciables: se comen crudos o asados a la parrilla. Por algo se llamó a la planta del azafrán la “reina de las plantas”.

12. Manchas amarillas de la deshonra para prostitutas, madres solteras y judíos


En la edad media, el amarillo era el color que identificaba a los proscritos de la sociedad. Una ordenanza de Hamburgo de 1445 obligaba a las prostitutas a ponerse un pañuelo amarillo en la cabeza, y una ley de Leipzig de 1506, a llevar un mantón amarillo; y en Meran debían usar calzado con cordones amarillos. También las madres solteras debían mostrar su deshonra mediante el color amarillo, como en Friburgo, donde debían llevar un gorro amarillo. A los herejes se les colgaba a la hora de su ejecución una cruz amarilla. Quien tenía deudas, debía coser a su ropa un disco amarillo. Estas prendas y trozos de tela amarillos eran las “manchas de la deshonra”.

Los judíos fueron especialmente discriminados. Desde el siglo XII se vieron obligados a llevar sombreros amarillos. Estos sombreros eran altos y cónicos, a veces curvados como un cuerno. También debían prender a sus ropas aros amarillos. A veces estos aros eran de latón, pero en la mayoría de los casos eran de tela e iban cosidos. Martín Lutero escribió que “a los mendigos y a los judíos se les reconoce por sus aros amarillos”.

La prescripción del amarillo a los judíos por parte de los cristianos tenía un sentido discriminatorio aún más profundo: en las tradiciones judía y cristiana, el amarillo estaba prohibido en la liturgia. La Iglesia católica estableció esta prohibición en el siglo XIX: las vestiduras de los sacerdotes podían estar bordadas de oro, pero no de amarillo. El amarillo de los confalones y guiones de la Iglesia se supone y se dice que es color dorado → Negro 22. Un color usado para discriminar a quienes profesan otra fe religiosa nunca será un color respetado por la religión discriminada. Y tampoco un color respetado en la religión de los opresores. En el siglo XX los judíos tuvieron que sufrir de nuevo el amarillo como color de la discriminación. Los nacionalsocialistas los obligaron a llevar una estrella de David amarilla cosida a sus ropas —en la religión judía, la estrella de David es azul.

El amarillo se convirtió en el color de los proscritos porque los que tenían que llevar un distintivo amarillo no podían ocultarlo: se ve incluso en la oscuridad.

El amarillo nunca fue un color aceptable para las vestimentas. El azafrán era demasiado caro para teñirlas, y todos los demás tintes amarillos no daban un color de luminosidad duradera.

Mucho más económico que el azafrán era el polen de un cardo: el alazor o azafrán bastardo. Se han encontrado en las pirámides de Egipto prendas de algodón teñidas con alazor. Esta planta se cultivó en Europa desde la edad media. Era, junto al índigo, la más importante planta tintórea. Además, de sus semillas se extraía un aceite comestible también usado en lámparas.

El alazor tiñe intensamente, pero su color no es sólido a la luz ni a los lavados, por lo que ningún tejido caro se teñía con él. De un teñido doble con alazor y con glasto se obtenía un hermoso verde.

Otra posibilidad de teñir de amarillo era con gualda, también llamada reseda. Esta planta tintórea, conocida desde la edad de piedra, aún se cultivaba en Alemania en el siglo XX. El teñido con gualda es simple: se cuece la planta entera y se realiza el teñido directamente en el mismo recipiente. Los tejidos teñidos con gualda también solían reteñirse de azul, pues el amarillo de gualda es pálido, y el amarillo pálido es el color menos deseado en las prendas de vestir, pues quien las lleva parece viejo y enfermo.

Cuando desaparecieron las leyes sobre el uso de los colores en los atuendos, el amarillo continuó siendo un color poco aceptado. Cuando el color natural de los tejidos sin teñir era grisáceo-pardusco, el amarillo luminoso sólo podía conseguirse con la seda, pues en todos los demás tejidos, los tintes daban un amarillo sucio y escaso. Todavía Goethe escribió en su teoría de los colores: “Cuando el color amarillo se comunica a superficies que no son puras ni nobles, como el paño común, el fieltro y otras semejantes, donde este color no brilla con toda su energía, el producto es de un efecto desagradable. Un mínimo e imperceptible movimiento convierte la bella impresión del fuego y del oro en la sensación que produce el lodo, y el color del honor y la gloria en color de lo vergonzoso, lo repulsivo y lo ofensivo…”

En la actualidad, el amarillo sólo se ve con frecuencia en las ropas informales veraniegas. Sólo cuando luce el sol parece adecuado el amarillo. En la moda elegante, el amarillo aparece en todos los casos en brillantes tejidos de seda y satén como oro textil. Un vestido amarillo de terciopelo noble, pero mate, es excepcional.

El amarillo es, en general, tan poco apreciado en las prendas de vestir como poco admirable es para los europeos la piel amarilla. La cosa cambia en Asia: allí el amarillo es muy apreciado porque las prendas amarillas subrayan el tono amarillo de la piel.

En el mundo de la moda, el amarillo se considera un color que no agrada de verdad fuera de algún breve flirt, de alguna locura pasajera de la moda.

13. El amarillo político: el color de los traidores


  • La mentira: violeta, 18% · negro, 16% · amarillo, 12% · verde, 11% · marrón, 10%

Como color político, el amarillo tiene para nosotros en todos los casos un carácter negativo. Nunca ha habido un partido cuyos miembros se llamaran “los amarillos”. Porque, en el sentido político, el amarillo es el color de los traidores. Ya Hans Sachs escribió:

Ein Verräter bist du, ein Gelber, friss deinen vergifteten Apfel selber.4

[“Un traidor eres, un amarillo, cómete tú mismo tu manzana envenenada.”]

El amarillo como color de los traidores tiene una antigua tradición: Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús, aparece frecuentemente representado con túnica de color amarillo pálido → fig. 29.

En la España del siglo XVI, época de la Inquisición, los herejes, es decir, todos aquellos que no habían obedecido hasta la autorrenuncia los mandatos de la Iglesia católica, comparecían ante los tribunales de la Inquisición con un capote amarillo.

En Alemania, en Francia y en España había “sindicatos amarillos”, pero sólo sus adversarios los llamaban así; ellos se denominaban a sí mismos “comunidades laborales”, y defendían intereses comunes de trabajadores y empresarios. Para los sindicatos obreros que se autodenominaban “sindicatos rojos”, los miembros de las comunidades laborales eran esquiroles y traidores. De ahí que se los llamase “los amarillos”.

Para los europeos, amarillo es también sinónimo de asiático. El rechazo europeo del amarillo está a menudo ligado al rechazo de lo extranjero. La tantas veces conjurada amenaza de Asia a Europa recibió en el mundo político el nombre de “el peligro amarillo”.

14. El amarillo masculino e imperial de China


Color de la felicidad, color de la gloria, color de la sabiduría, color de la armonía, color de la cultura, todo esto es el amarillo en Asia.

Cada raza se ve a sí misma como la coronación de la Creación. Los blancos idealizan el blanco, y para los asiáticos el amarillo es el más bello de los colores —cosa que a muchos europeos les cuesta creer. He aquí una historia china de la Creación: Dios creó a los hombres modelándolos con masa y cociéndolos luego en un horno. Pero los primeros hombres que había cocido no los tuvo el tiempo suficiente en el horno, por lo que salieron de él demasiado pálidos, blancos. Al segundo intento, los tuvo demasiado tiempo en el horno, por lo que salieron negros. Sólo al tercer intento consiguió Dios obtener los hombres del color ideal: amarillo dorado.

Los chinos ven en el amarillo la fuerza natural dispensadora de vida. El norte de China se cubre constantemente de polvo amarillo del desierto de Gobi, un polvo soluble muy beneficioso para las tierras de labor. El Huang He, o río Amarillo, es amarillo por la gran cantidad de limo que arrastra. China se ha autodenominado desde siempre el “Imperio del Medio”, siendo la residencia del emperador el centro del mundo. El color de la majestad imperial era el amarillo. Y hay una figura legendaria, el “emperador amarillo” Huang-ti, venerado como dios, que dio a los hombres la cultura.

El último emperador de China, Pu Yi, nacido en 1906, escribió en sus memorias: “Cada vez que evoco mi infancia, un velo amarillo se extiende sobre mis recuerdos: las tejas esmaltadas del tejado eran amarillas; el palanquín era amarillo; los almohadones eran amarillos; el forro de mis trajes y mi sombrero y mi cinturón eran amarillos; los cuencos y platos en los que bebía y comía eran amarillos; mis libros estaban encuadernados en amarillo; las cortinas de mi cuarto y las riendas de mi caballo eran amarillas —entre las cosas que me rodeaban ninguna había que no fuera amarilla—. Este color, llamado ‘amarillo radiante’ era privilegio exclusivo de la familia imperial, y desde niño infundió en mi conciencia la idea de que yo era alguien único, que poseía una ‘naturaleza celeste’”.

Cuando el emperador Pu Yi contaba diez años pudo visitar por primera vez a su hermano Pu Dshie, un año menor que él, el cual no pertenecía a la familia imperial. Casualmente ve el joven emperador de diez años en la manga del quimono de su hermano el color del forro:
—“Pu Dshie, ¿cómo llevas ese color?, ¿quién te ha permitido llevarlo?, pregunté con gesto adusto.
—¿No es amarillo albaricoque?
—¡Mentiroso! ¡Es amarillo imperial!
—Sí, Majestad, lo que diga Vuestra Majestad…
—Es amarillo radiante, y no tienes ningún derecho a llevar ese color.
—Lo que diga Vuestra Majestad.”

Los emperadores chinos eran hijos del cielo. El amarillo, el color imperial, es también el color del Estado y de la religión. Los simbolismos religiosos y políticos son idénticos, y el amarillo es siempre el color supremo. Los europeos desenvolvemos una alfombra roja para que sobre ella caminen los soberanos, la alfombra de los chinos es amarilla.

También en la India es el amarillo el color de los dioses y de los gobernantes. La fig. 27 muestra al dios Krishna con su amada. Krishna viste de amarillo.

La filosofía china explica el destino del mundo, que es el destino del hombre, por medio de los contrarios complementarios yin y yang. Yin es la fuerza femenina, el principio pasivo, receptivo. Yang es la fuerza masculina, el principio activo, creador. Yin y yang son contrarios como causa y efecto: uno no puede existir sin el otro. Todo lo que vive y todo lo que pertenece a la vida —sentimientos, elementos, alimentos, animales, puntos cardinales, órganos de los sentidos y colores— corresponde al yin o al yang.

Como color supremo, el amarillo es yang, es masculino. En todas las culturas, el color más importante es masculino. Al amarillo masculino se opone, como polo femenino, el negro. En China, el blanco y el negro son los colores femeninos. El negro simboliza el comienzo, el nacimiento, y el blanco el fin, la muerte. Éstas son las fuerzas femeninas. Las fuerzas masculinas son las de la vida y las de los colores vivos: también el rojo y el verde son, además del amarillo, colores masculinos. El azul no es en China color fundamental, sino una variedad del verde. Todas estas concepciones son opuestas al sentir europeo. Para nosotros, el negro es un color masculino. El amarillo no lo consideramos como color propiamente femenino, pero nuestro simbolismo tampoco le asocia ninguna de las cualidades masculinas que solemos asociar al negro. Para nosotros, el color naturalmente opuesto al negro es el blanco, no el amarillo, que es el naturalmente opuesto al negro para los chinos. Según el simbolismo chino, el amarillo nació del negro, igual que la amarilla tierra surgió de las oscuras aguas primordiales.

El símbolo del yin y el yang, consistente en un círculo curvamente dividido en dos → fig. 23, la mayoría de las veces nos lo encontramos con una mitad negra y la otra blanca porque para nosotros el negro y el blanco son los contrarios más elementales, pero esto no está de acuerdo con el simbolismo cromático chino. Como los chinos prefieren que el papel tenga cierto tono amarillo, en la impresión de libros se obtiene automáticamente el contraste fundamental amarillo-negro.

En China, el amarillo es siempre bueno, sea cual sea su composición. Según la superstición china, si se frota con azufre amarillo el vientre de una embarazada, la criatura, si es una niña, se convertirá en niño. Incluso el oro es bueno ante todo por ser amarillo: el oro es símbolo de riqueza, pero el “oro amarillo” es el símbolo de la lealtad y la incorruptibilidad.

En la fig. 25 se ven jinetes portadores de banderas que representan el simbolismo chino de los colores: en la primera fila, los colores masculinos: un jinete con bandera roja, otro con bandera amarilla y, a su lado, un tercero con bandera verde. En la fila posterior, los colores femeninos: una bandera blanca y otra negra.

Los europeos se asombran de que el azul no se cuente entre los colores básicos y sí el verde. Un proverbio chino dice: “El verde sale del azul y lo sobrepasa” —lo cual quiere significar que un buen alumno puede llegar a ser mejor que su maestro. El verde es más importante que el azul, pues el verde contiene amarillo.

Al modo de pensar europeo le resulta igualmente extraño el simbolismo chino centrado en el número 5. Todo lo que se puede dividir, articular y ordenar se divide en cinco especies, por eso se conocen cinco colores → fig. 24.

El simbolismo europeo está centrado en el número 3 cuando se refiere a temas religiosos, como la Trinidad. También son típicamente tres los deseos de los cuentos. Nuestro simbolismo, cuando se refiere a la naturaleza, se centra en el número 4.

A nosotros nos parece difícil de entender que haya más de cuatro puntos cardinales —en China hay cinco. El quinto punto cardinal es el de en medio —justo donde se halla China—. ¿Cuál es el color de este punto medio? Naturalmente el amarillo.

La tabla del simbolismo cromático chino muestra las conexiones de los colores con otros dominios y con el principio femenino del yin y el masculino del yang. De acuerdo con el significado del número 5, todo está dividido en cinco dominios.

Los animales se dividen en animales con escamas, animales con plumas, animales con coraza, animales con pelo y animales desnudos. Cada clase tiene un animal que la representa: la de los animales con escamas, un dragón; la de los animales con plumas, la mítica ave Fénix; la de los acorazados, la tortuga; la de los que tienen pelo, el tigre; y la de los desnudos, el hombre. Naturalmente el hombre asiático, cuyo color es amarillo.

En China también hay cinco estaciones del año, y la más bella es la que sigue al verano, pues entonces las hojas se vuelven amarillas.

La Tierra es amarilla como el fértil suelo de China.

Todos los elementos del simbolismo pueden combinarse: una tortuga negra simboliza el norte; un Fénix rojo, el fuego; un dragón verde, la primavera.

EL SIMBOLISMO CROMÁTICO CHINO

ColorAmarilloRojoVerdeBlancoNegro
SexoYang masculinoYang masculinoYang masculinoYin femeninoYin femenino
Animal
Simbolico
El hombre ¡amarillo!FénixDragónUnicornio /tigreTortuga
Clase de
Animal
Animales desnudosAvesAnimales con escamasAnimales con peloAnimales con coraza
Punto
Cardinal
MedioSurEsteOesteNorte
EstaciónPosestíoVeranoPrimaveraOtoñoInvierno
ElementoTierraFuegoMaderaMetalAgua
AstroSolMarteJúpiterVenusLuna
Órgano
Corporal
BazoCorazónHígadoPulmonesRiñones

15. El amarillo viejo


La suciedad, por insignificante que sea, quita al amarillo su luminosidad y lo vuelve pardo o grisáceo. El amarillo puro es siempre color de algo nuevo, y al amarillo sucio se le llama también “amarillo viejo”. El papel amarillea con el tiempo, y los dientes, la tez y el blanco de los ojos amarillean con la edad. El amarillear es signo de envejecimiento y decadencia. La piel también se pone amarillenta con el enojo, la enfermedad y la vida insana. Pintores como Toulouse-Lautrec, Otto Dix y Egon Schiele pintaron a las damas y los caballeros de los ambientes relajados con la piel amarilla.

También el mal olor se visualiza en la publicidad con vahos de color amarillo sucio.

En el simbolismo europeo, el amarillo es el color de la mala reputación y nuestra experiencia nos dice que el amarillo es el color del mal aspecto.

16. El amarillo de los artistas


Buen o mal amarillo —para los pintores, esta cuestión tiene un sentido muy real. Hay pinturas amarillas que conservan su luminosidad y otras que se alteran con el tiempo. Ningún pintor quiere que los colores de sus cuadros se modifiquen de manera incontrolable, pero muchos de ellos tuvieron que resignarse porque no conocían otro color más estable o no podían permitírselo.

Quien más sufrió por este motivo fue Van Gogh (1853-1890), y habría sufrido muchísimo más si hubiera podido ver lo mucho que cambió su amarillo al cabo de unos decenios. Su luminoso amarillo se convirtió en verde pálido y el naranja tomó un tono pardusco. Sus radiantes girasoles declinaron en abúlicas flores de turbio ocre. Van Gogh pintó con amarillo de cromo, un pigmento muy venenoso que contiene plomo y azufre. El amarillo de cromo, que era entonces una novedad en el mercado, era mucho más barato que el también nuevo amarillo de cadmio, un color que Van Gogh no podía permitirse. Del amarillo de cromo había distintos tonos, del amarillo limón al amarillo anaranjado, y Van Gogh sabía que todos ellos palidecerían con el tiempo, por lo que recurrió a una pincelada especialmente gruesa. Los amarillos de cromo, aplicados en pinceladas finas son tan sensibles, que incluso en las salas de los museos con iluminación moderada desaparecen poco a poco.

Por otra parte, el amarillo de cadmio es uno de los más sólidos pigmentos amarillos, y además no es venenoso, pero un tubo de pintura al óleo con este pigmento cuesta tres veces más que un tubo de amarillo de cromo. Los expertos desaconsejan el amarillo de cromo en la pintura y recomiendan usar en su lugar el amarillo Hansa, un pigmento conocido desde 1900, y, sobre todo, el amarillo de níquel-titanio, conocido desde 1950. El amarillo de níquel-titanio es, en opinión de los expertos, el mejor amarillo que jamás ha habido.

Hay un célebre amarillo antiguo llamado amarillo Nápoles. El nombre se debe a que este color de sal de plomo se encontró en forma de mineral en el golfo de Nápoles.

El amarillo indio es un color conocido pero tiene mala fama. Se empleó principalmente en acuarelas porque era un amarillo intenso, pero cubría muy poco. Se importó de la India desde 1750. El amarillo indio se distribuía en los comercios en forma de pelotas pardas del tamaño de un puño que contenían una masa blanda de brillante color amarillo y fuerte olor a orina. Durante mucho tiempo se desconoció en Europa de qué estaba hecha esa masa que disuelta en agua se usaba para pintar. Y estaba hecha de orina de vacas alimentadas exclusivamente con hojas de mango y que apenas bebían agua, por eso era su orina tan amarilla. La tierra sobre la que caía la orina de estas vacas se amasaba luego en pelotas. En 1921 el amarillo indio desapareció del mercado al prohibirse esta tortura que sufrían las vacas para producirlo. En la actualidad, el amarillo indio de las cajas de acuarelas es un color sintético.

17. El amarillo creativo


Un huevo frito con yema azul, un plátano violeta, una pera negra, una panocha de maíz rosa, un limón rojo, una piña azul… —si se sustituye el amarillo natural de estos alimentos por colores extraños, imposibles, se puede dar rienda suelta a la creatividad.

La pasta italiana es amarilla, pero también hay pasta verde de espinacas, roja de tomate y parda de centeno; incluso negra de tinta de calamar. Pero ¿quién querría pasta azul, aunque el azul fuera su color favorito?

La resistencia a los alimentos coloreados artificialmente es menor cuantos más productos artificiales se consumen: las patatas chips podrían venderse y consumirse en diversos gustos y colores, como el verde menta y el rojo Burdeos. Las palomitas de maíz se venden de todos los colores. Y aún son posibles variaciones semejantes en la miel, la mostaza, los copos de maíz y el queso.

Aparte de estas ocurrencias, son asombrosamente escasos los artículos empaquetados en colores amarillos. La empresa más conocida de las que emplean el amarillo es el hoy privatizado servicio de correos alemán. Los buzones amarillos se ven mejor desde lejos que los azules, rojos o verdes de algunos países. Y las antiguas cabinas telefónicas amarillas de Alemania se reconocen mucho mejor desde lejos que las actuales, de color gris y con el techo rojo pink.

El amarillo del correo alemán tiene orígenes históricos: negro y amarillo eran los colores de los uniformes del servicio postal de los Turn-und-Taxis, los mismos colores del imperio de los Habsburgo. Los buzones pasaron a ser verdes y durante la época del dominio nazi, se pintaron de rojo. Hasta 1946 no volvió el amarillo a ser el color del servicio postal. Y con la disolución del monopolio estatal, el amarillo del servicio de correos alemán está desapareciendo.

A pesar de que es más llamativo, los diseñadores de cajas y envases sólo emplean el amarillo cuando tiene clara relación con el contenido: para las cremas solares, lo más apropiado es un envase amarillo; los perfumes en frascos amarillos sugieren aromas de flores; y los envases para el aroma de vainilla no podrían ser sino amarillos.

El amarillo es un color demasiado difícil para la mayoría de los diseñadores, debido a que los colores que lo acompañan forman fácilmente con él un acorde negativo. Encontramos una excepción en un famoso producto en negro y amarillo: el pegamento universal Uhu. Negro-amarillo, el acorde del peligro, es ideal para el slogan sempiterno de este producto: Im Falle eines Falles klebt Uhu wirklich alles [Si algo se le rompe, Uhu se lo recompone].

Propuestas para etiquetas y símbolos con colores creativos: un Sol azul, una Luna verde, un león violeta, una abeja azul-roja, un pollito rosa.

FIGS:

23 Símbolo del yin y el yang. En China, el contrario del negro es el amarillo.

24 Los cinco colores simbólicos chinos: el amarillo es el color más noble; el azul no tiene ningún significado propio, y el verde es más importante porque contiene amarillo.

25 Jinetes con los colores simbólicos chinos: delante, los colores masculinos rojo, amarillo y verde, y detrás los colores femeninos de China: blanco y negro.

26 Smile-button en el color simbólico del optimismo.

27 El dios indio Krishna y su amante terrenal. La piel azul y las ropas doradas lo identifican como dios. El doble simbolismo cristiano:

28 El amarillo de la iluminación. El ojo en el triángulo amarillo simboliza a Dios.

29 El amarillo pálido identifica al traidor. Abajo, Judas de amarillo y sin aureola.

30 La falsa serpiente de color amarillo pálido, junto al árbol de la ciencia. Amarillo-negro: el acorde de las señales de advertencia.

31 El acorde ideal para un pegamento.

32 Señal de advertencia: materiales explosivos.

33 En el arte egipcio, la mujer coloca siempre el brazo sobre el hombre. Las mujeres aparecen también con la piel de color amarillo, color típicamente femenino entre los egipcios. → fig. 22.